La sopa de la abuela vuelve a estar de moda

Ricas y, sobre todo, nutritivas. Así eran las sopas de las abuelas que llevaban horas y horas de preparación. Hoy hay una marcada tendencia hacia esa tradición, a los fines de tener una alimentación saludable.

Antes, cuando a alguien le dolía la garganta o le picaba la nariz, la abuela preparaba un caldo y aseguraba: "en un rato te vas a sentir como nuevo". Durante mucho tiempo, un buen caldo de pollo era considerado el mejor remedio casero para combatir los resfríos. Después, producto del ritmo apresurado de vida y de que las tradiciones se fueron perdiendo, esas recetas quedaron en el pasado.

Sin embargo, hoy las recetas de las abuelas se están convirtiendo en tendencia y están entrando en la onda gourmet. En muchas calles de las grandes ciudades estadounidenses, por ejemplo, las sopas caseras se venden en vasos de cartón, como si fuera café.

Muchas personas creían antes que el caldo fortalecía las defensas y ayudaba a curar un resfrío. Si bien esto no está científicamente comprobado, lo cierto es que el vapor caliente del caldo puede ayudar a despejar las vías respiratorias. El efecto es similar a la inhalación de un té: las mucosas se humedecen y calientan, lo que ayuda a eliminar las secreciones. Esto puede ser beneficioso en las etapas iniciales de un resfrío. Si se prepara el caldo con carne, tendrá además una buena porción de zinc, lo cual es de hecho bueno para el sistema inmunológico.

Muchas personas creen, además, en el efecto antiinflamatorio del caldo. Ello en el marco de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos en el año 2000 que estableció que el caldo de gallina tiene un ligero efecto antiinflamatorio. En el caso de infecciones gripales y procesos inflamatorios, el cuerpo libera varios glóbulos blancos. Determinadas sustancias presentes en el caldo pueden eventualmente bloquearlos y de esta forma moderar los síntomas del resfrío.

Pero no sólo el caldo, sino también las verduras que hay en él son sanas. El puerro, el apio y las zanahorias contienen metabolitos secundarios de las plantas, que tienen un efecto antibacteriano. Sin embargo, al cocinarlas, pueden perder algunas propiedades. De todas formas, la sopa sigue siendo nutritiva, y depende de qué ingredientes incluya, puede incluso saciar el apetito. Por eso, cada tanto, puede reemplazar una comida.

El caldo se puede preparar con pollo, ternera, cordero o cerdo, pero también sólo con verduras para los vegetarianos. Cuanto más frescas las verduras y las carnes, mejor y más saludable será el caldo.

Las sopas instantáneas

Sin embargo, cuando están apuradas, muchas personas usan caldos instantáneos. Si bien contienen casi los mismos ingredientes, no son tan sanos como el caldo casero.

Las sopas instantáneas fueron deshidratadas mediante congelación y se le añaden saborizantes, aromatizantes y conservantes. Esta deshidratación hace que se pierdan muchos nutrientes. Por eso, lo mejor es decidir qué caldo usar dependiendo de las circunstancias. El caldo instantáneo se puede usar en comidas en las que el caldo no es el principal aporte al sabor del plato, como por ejemplo, en el caso de muchas salsas. De todas formas, el caldo casero tiene mejor sabor y puede ser un plato en sí.

Si se quiere preparar un caldo casero, hay que tomarse cierto tiempo, ya que lo ideal es que la sopa hierva durante unas ocho horas. Luego se la clarifica quitándole la espuma y se retiran los huesos de la carne. Al final se añaden las hierbas frescas y los condimentos.


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