Cítrico y salado, una buena combinación

Es cuestión de probar. Capaz en casa guste mucho el sabor de una comida donde se combine algo cítrico con algo salado. Lo más importante es que ese resultado será ¡riquísimo en vitaminas!

Siempre hay que mantener el sistema inmunológico bien apuntalado, sea en verano o en invierno, y para eso no hay nada mejor que incluir cítricos en la dieta diaria. Las naranjas, los pomelos y las mandarinas son ideales para evitar resfríos y recaídas, pero ¿cómo comerlas para no aburrirse?

Los cítricos son ideales en la cocina porque tienen un sabor fresco y ácido como pocos otros ingredientes.


Y no sólo pueden ser exquisitos en postres y tartas, sino también en platos salados. Lo fundamental es manejar bien las cantidades para no pasarse con el sabor ácido.

Muchas son las personas que combinan lo cítrico con lo salado y preparan por ejemplo, un revuelto de verduras glaseadas con el jugo de frutas cítricas. En muchos preparados se mezclan hinojo, rábano y mandarinas para acompañar un puré de papas.

Otro clásico es el limón. No hay prácticamente ninguna receta con la que no vaya bien una cascarita de limón.

Combinar naranjas con legumbres, como lentejas, con verduras a la cacerola o con algún pescado como el atún, las sardinas o la caballa es otra buena alternativa

En el libro Para estar sano y en forma: ¡Cítricos! recomiendan saborear la fruta con la piel blanca porque contiene muchos nutrientes. 

Si en el hogar se cocina más bien con poca sal, la lima es genial, porque añadiéndosela a una sopa o a la verdura se puede cubrir gran parte del sabor salado del plato. Por supuesto, la receta sabrá de otro modo, pero no sentirá ninguna necesidad de ponerle sal.

También hay variantes vegetarianas, como el risotto de naranja. En ese caso lo importante es no añadir las rebanadas de los cítricos hasta el final, para que no se cocinen demasiado.


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