Los poderes curativos de la miel

La miel no sólo es rica. Tiene toda una serie de facultades sanadoras. Es cierto que aporta tantas calorías como el azúcar, pero las sustancias y nutrientes que contiene son incomparables a los del azúcar industrial.

La miel contiene un 80 % de azúcares, casi un 20 % de agua y muy pocos nutrientes en proporción, es decir, la lista de sus aportes no es gran cosa. Sin embargo, este néctar producido por las abejas puede ser de gran ayuda para combatir ciertas afecciones.

Para el organismo es mucho más fácil convertir el azúcar de la miel en energía que el azúcar normal. Además, las mieles oscuras, como la producida en el bosque, aporta hierro, yodo y manganeso, sustancias que por lo general solemos consumir poco. Ingerir entre 30 y 50 gramos de miel por día puede cubrir grandes necesidades del organismo.

En otras palabras: si usted, en lugar de endulzar el té con azúcar, lo hace con miel, le hará un gran bien a su organismo.

Hace magia

En 2007, un médico de Pensilvania les pidió a 100 adultos que les den miel a sus hijos antes de dormir. Por el otro lado, tomó un grupo al que le pidió que no les diera nada a los pequeños. El resultado no fue una gran sorpresa: el último grupo, que no tomó nada antes de irse a la cama, tosió mucho durante la noche, mientras que los niños tratados con miel durmieron mucho mejor. La conclusión para el equipo fue que la miel era el mejor tratamiento contra la tos. Cabe señalar que la única excepción son los lactantes que tienen menos de un año, que no pueden consumir miel.

La miel contiene determinadas sustancias capaces de aniquilar bacterias, hongos y virus. Su principal agente es una enzima que las abejas le aportan a la miel, la glucosa oxidasa. Es una enzima que transforma los azúcares contenidos en la miel en peróxido de hidrógeno, que a su vez inhibe el surgimiento de gérmenes. Además la miel, dado su alto contenido de azúcar, les quita líquido a las bacterias, que lo necesitan para desarrollarse.

Pero no toda miel es buena. A la hora de comprar, es fundamental tener en cuenta el modo de conservación y el tiempo de estacionamiento. Una vez comprada, se recomienda guardarla en un lugar fresco, oscuro y seco. 

Si quiere aplicarla contra la tos, lo mejor será revolver miel en agua o té caliente. No hay que añadirla al agua hirviendo porque reduce sus facultades. Otro consejo: beber el té de inmediato para que la miel no esté expuesta durante mucho tiempo a altas temperaturas. 

Otra opción es verterla en una cuchara sopera y luego calentarla sobre la ornalla de la cocina.

Si la intención es curar una tos, no importa qué tipo de miel se utilice. En cambio, si quiere aplicarla sobre una herida epidérmica lo ideal es comprar miel estéril, que se utiliza sobre todo para quemaduras. Por lo general a esas heridas se les aplica sulfadiazina argéntica, pero la miel ha dado resultados igualmente buenos. Si la herida es muy expuesta, suelen aplicarse ungüentos de miel.

 

La miel contiene determinadas sustancias capaces de aniquilar bacterias, hongos y virus. Su principal agente es una enzima que las abejas le aportan a la miel, la glucosa oxidasa.

Modificado por última vez en 12/05/2017

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