Separar y reciclar…una cuestión de actitud

Existen diferentes acciones que, como consumidores, podemos comenzar a practicar si queremos tener un estilo de vida más sustentable.

Dentro de nuestro hogar podemos ser parte de un gran cambio teniendo actitudes que fomenten el cuidado del planeta. Si bien en muchos casos es difícil saber por dónde empezar, el cambio comienza por uno y es posible, partiendo de pequeñas acciones que nos ayuden a consumir con mayor responsabilidad.

Tanto cuando elegimos un producto como cuando decidimos el fin de su vida útil al desecharlo, podemos generar un cambio. Esto significa que, antes de tirar un producto podemos reutilizarlo pensando que ese mismo material puede transformarse en otra cosa. Este puede ser el caso de los frascos de vidrio, la basura electrónica, los palets, los envases de plástico PET, y todo lo que nuestra imaginación nos permita.
A su vez, a la hora de tomar la decisión de elegir un producto, podemos priorizar aquellos que se pueden reciclar y aquellos que utilizan materiales reciclados por sobre los que no.

De este modo, para que un producto se pueda reciclar es necesario que separemos nuestros residuos según su origen. En primera instancia, es importante separar los residuos orgánicos de los que no lo son. Los primeros engloban los restos de comida ya sean vegetales, cáscaras café, té, etc; los otros se clasifican según lo que no se puede reciclar como vasos de telgopor sucios, envoltorios de golosinas o snacks y los materiales reciclables que son todos aquellos materiales limpios y secos que pueden recuperarse para ser materia prima de otro nuevo producto, es decir: envases Tetra Brik, papel y cartón, plásticos, metales, envases de vidrio, etc.

Cada habitante produce más de 1 Kg. de residuos por día, con lo cual, un adulto de 40 años ha generado en toda su vida más de 15.000 Kgs. de desechos.
Por eso, elegir y comprar artículos reciclados o reciclables es una de las conductas que contribuyen, día a día, a generar la transformación imprescindible hacia un nuevo paradigma de consumidor responsable.
Por eso, reciclar es un hábito necesario para minimizar la demanda de recursos naturales en un planeta sobre-exigido y constituye uno de los pasos fundamentales para reducir los residuos en las ciudades. Como consumidores tenemos el desafío de contribuir a este cambio.

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