Atención con las lesiones en las costillas

Publicado por: 10/02/2017 0 comments 170 views

Las costillas son los huesos que conectan el frente del pecho con la espina dorsal (columna). Todos los huesos de las costillas forman la caja torácica, y una lesión en alguno de ellos es muy dolorosa.

Quita el aliento. Literalmente. Si uno se fisura o se quiebra una costilla, el dolor es tremendo. Y a eso suele sumarse que respirar se vuelve muy problemático, porque cada inhalación duele. De todos modos, no hay que asustarse. Uno siente que se va a ahogar, pero eso no suele suceder. Lo que sí es importante es controlar todo el proceso con un médico, porque puede suceder que las dificultades respiratorias potencien la posibilidad de contraer una pulmonía.

Cuando hay una lesión en las costillas, el médico, como primer paso, pide una placa de la zona para hacerse una idea del problema. Con la radiografía en mano, podrá ver si el problema está en una o en más costillas, que de hecho son huesos sumamente importantes, porque forman parte de una estructura que protege el corazón, el esófago, los pulmones y la tráquea. Las costillas son elásticas y pocas veces se quiebran, pero, al avanzar la edad, las posibilidades aumentan porque los huesos son más porosos.

Si uno llega a fracturarse varias costillas, puede perder estabilidad en todo el tórax y eso, a su vez, puede impactar negativamente en la ventilación de la zona pulmonar que se encuentre debajo de esa costilla. 

También hay que revisar que el hueso, al fracturarse, no haya lastimado el pulmón para evitar que se produzcan infecciones.

Si sólo se fracturó una costilla y no hay ningún órgano afectado, la lesión suele sanar dentro de las cinco a seis semanas. Si la fractura afecta a varias piezas, el proceso puede ser algo más largo.

Por lo general, si el paciente siente muchos dolores al respirar, estornudar o toser, se le recetan calmantes, que son fundamentales para que la persona siga respirando normalmente. O sea: no hay que hacerse el valiente y evitar la medicación, porque cumple una función importante dentro del proceso de curación.

Lo mismo sucede en el caso de una fisura. Además de los calmantes se pueden aplicar pomadas especiales sobre la zona afectada. Una sustancia natural muy útil es la árnica. Las pomadas refrescantes también pueden ayudar a paliar el dolor hasta que llegue el médico.

Pero, ante todo, es fundamental aplicar lo necesario para poder respirar lo mejor posible, porque eso fomenta el proceso de sanación.

En líneas generales, lo mejor es evitar el esfuerzo físico, pero no quedarse en la cama, porque hacer cierto movimiento hace bien. Sin embargo, por favor no vuelva a hacer deportes hasta que el médico se lo indique, y no se asuste si siente problemas respiratorios o de presión. Acuda al médico, que seguramente podrá salir en su ayuda. Si las causas son detectadas a tiempo, pueden ser tratadas sin mayores inconvenientes. Por lo general, las fracturas de costilla se curan sin dejar grandes secuelas.