Autoestima: Como en un sube y baja…

Publicado por: 28/07/2016 0 comments 71 views

Los pacientes que asisten al consultorio psicológico suelen autodefinirse como personas de “baja autoestima”. También se escucha la misma afirmación cuando los padres se refieren a sus hijos: los notan callados, poco comunicativos e interpretan que no se quieren a sí mismos.

La autoestima es la percepción evaluativa de uno mismo, somos sujetos compuestos de una carga energética y nuestro estado emocional depende de la lectura que se haga respecto a ella. No se trata de una fuente de energía que sube y baja por sí sola, somos seres en relación, es decir, estamos en constante intercambio con el medio.

El modo en relacionarnos

Lo que hacemos es un negocio, como si tuviéramos una empresa y sus respectivos sectores en donde invertir fuese nuestro capital. Estos espacios corresponden al trabajo, familia, pareja, amistad y hobbies, dependiendo de la forma en que se invierta y según qué resultados se obtengan, esa energía se va a sentir más fuerte o más débil.

Un caso muy frecuente sucede en el enamoramiento, se puede percibir como una persona hace una inversión radical en un objeto (lugar), sobreestimándolo y a su vez requiriendo fuerzas de otros lugares para que puedan confomar ese que tanto les ocupa. Pareciera ser que ese objeto cubre la mayor parte de sus necesidades y en los otros ámbitos se percibe desconectado.

Otro caso habitual es cuando el trabajo nos agobia y pasa a ser lo más relevante en nuestras vidas, nos absorbe de manera tal que nos quedan escasas energías para otras áreas.

Si comparamos ambos sectores existe una gran diferencia: el enamoramiento comprende un lapso determinado, el interés es fijado en ese objeto y una vez estabilizado pierde su intensidad, en cambio, en el trabajo, si no se modifica el lugar donde uno está ubicado o la forma en cómo se lo percibe, se genera un desgaste que puede tener consecuencias negativas.

El trabajo es el lugar de mayor relevancia, es en este espacio donde socializamos, donde nos sentimos identificados. Es un sector que si lo sabemos aprovechar genera energía suficiente como para mantener el equilibrio y su respectivo bienestar, siempre y cuando en las otras áreas no haya mayores problemáticas.

El punto medio

Nos encontramos en un constante desequilibrio con la intención de alcanzar un punto medio. Resulta osado sostenerlo al grado ideal debido a que estamos en continuo movimiento, dentro de una dinámica, esto depende de mociones tanto internas como externas que se enfrentan y tratan de congeniar.

Existen casos en donde el desequilibrio primordial es interno, la persona mantiene sus relaciones con los objetos de una manera ordenada y satisfactoria pero sigue angustiada y no encuentra la forma de revertir su estado; es aquí donde pasamos al terreno de la psiquiatría, son los médicos psiquiatras los encargados de regular las emociones a nivel de la neurotransmisión para que el paciente pueda compensarse y obtener su bienestar. Por eso es de suma importancia trabajar interdisciplinariamente y en los casos donde no se encuentran soluciones aparentes es imprescindible la ayuda de otros profesionales.

 El desconcierto en los lugares

La familia, la amistad y la pareja corresponden a la contención afectiva, estas relaciones vinculares se pueden confundir entre ellas y de ahí generar distorsiones que resulten conflictivas.

Es importante que exista la posibilidad de mantenerlos a cada uno de ellos en su lugar y no confundir pareja con amistad ni con familia, de esta forma nos aseguramos que cada uno de los espacios sean lugares independientes que nos puedan aportar lo suficiente para que nuestra empresa funcione adecuadamente.

Cuando hablamos de pareja nos referimos a la conformidad o elección de dos personas en compartir sus vidas, teniendo en cuenta que cada uno por su lado, mantiene sus relaciones primordiales, por ejemplo, es relevante que se respeten los sectores tales como trabajo, familia y amistades, con la intención de no confundir y obtener de cada uno el mayor beneficio. Esto no significa que no puedan compartirse y realizar actividades mutuamente.   

 Una inversión redonda

Respecto a los hobbies o pasatiempos podemos decir que se trata de toda actividad que nos resulte recreativa, placentera, que nos brinde satisfacción. Es un lugar donde generalmente los psicólogos hacemos hincapié. Por el solo hecho de invertir nuestro tiempo o parte de nuestro tiempo allí, garantizará un beneficio. Por ejemplo, cualquier actividad que se realice al aire libre y fuera de los horarios de trabajo, también permite disponer de cierta cantidad de energía, la gran diferencia radica en que esta apuesta es recompensada por el doble o el triple de lo que se invirtió en un comienzo.  

 Posibles soluciones

Una persona que se siente vacía, angustiada, “con la estima por el suelo” es un sujeto que se encuentra desorganizado o está invirtiendo más en un sector que en otro, generando así un desequilibrio. Ante este modo de funcionar negativo que se viene repitiendo en un tiempo más o menos prolongado, el individuo se condiciona y a partir de eso resulta más complicado revertir ese tipo de conducta.

Una de las formas más eficaces de acercarnos a una solución aparente está en el intento de romper con el estado anterior para consolidar uno nuevo. Un ejemplo puede ser sostener por un tiempo suficiente una actividad que se considere saludable. Mantener un orden diario, horarios de trabajo, descansos y una alimentación adecuada, son pilares fundamentales para la organización de nuestras vidas. 

Se torna bastante complicado percibir que es lo que está sucediendo cuando nos sentimos con la autoestima baja, pareciera ser que estamos haciendo las cosas de una manera indicada y no logramos entender el por qué de esa sensación que nos impide desenvolvernos libremente, eso que no nos permite disfrutar de la vida diaria.

El espacio psicológico es muy importante ya que se trata de un lugar donde uno tiene la posibilidad de verse. A través de la mirada objetiva de un profesional uno puede encontrar posibles soluciones para revertir su estado, volvemos a la idea de ordenar, establecer nuestras relaciones en los distintos sectores de una forma adecuada y de ahí compensar esa energía que se encuentra desequilibrada.

Es notorio remarcar que cuando se habla de baja autoestima no se trata de un mecanismo automático sino de una forma de relacionarse, mediante un orden y una revisión objetiva puede encontrarse la posible solución a ese malestar que suele complicarnos la vida.