Cada vez más adolescentes se suman a la ola vegetariana

Publicado por: 04/06/2019 0 comments 113 views

El hábito creció de manera notable en los últimos tres años. La mayoría son mujeres que se oponen al maltrato animal. Especialistas advierten que se debe asegurar una dieta balanceada, con una adecuada variedad de alimentos que suplanten a las carnes.

 

“Soy vegetariana desde hace casi nueve meses. Me empecé a sensibilizar más con los animales y a no verlos como seres inferiores de los que nos podemos alimentar. Mi objetivo es llegar a ser vegana en algún momento”.

De esta manera explica Paloma (20), estudiante de Ciencias Políticas en Córdoba, por qué adhiere a la teoría antiespecista, que proclama la igualdad de los seres humanos frente a otras especies.

Paloma cuenta que cuando comenzó a conocer el impacto ambiental que genera el consumo de carne decidió sumarse a la ola vegetariana y concurrir a una nutricionista para que le indicara cuál era la dieta más indicada. “No tenía idea de cómo comer, porque comía carne, tarta, pizza…, nada que ver con porotos, verduras. La nutricionista me enseñó”, asegura.

Igual que Paloma, cada día más adolescentes y jóvenes se suman a la onda naturista que promueve una vuelta a lo natural.

“El 99 por ciento son chicas que se van adhiriendo a esta nueva tendencia, no sólo de veganismo sino de todo lo más natural. Está en auge lo orgánico, los fermentos. Muchas chicas que no tienen celiaquismo quieren dejar el gluten. Es una tendencia a volver a los procesos ancestrales de cultivo, de cuidar la tierra, la naturaleza. Por cuidar los animales, deciden no comer más carne”, explica Andrea Minuet, licenciada en nutrición.

Victoria (16), por ejemplo, decidió ser vegetariana hace un par de meses, aunque aún debe esperar un poco por cuestiones de salud. “La carne vacuna tiene un gran impacto en la ecología y provoca un desbalance enorme y una forma segura de acabar con el cambio climático es también dejar de comer carne”, opina.

Los vegetarianos consumen cereales y vegetales, lácteos y huevos. Los veganos no comen productos provenientes de animales o insectos. La miel de abejas se reemplaza por la miel de arroz o por miel de caña. También utilizan azúcares orgánicos o aceites de coco.

El fenómeno naturista

 “Hace dos años que se viene viendo un aumento en las consultas. A fines de 2018 fue un boom y los nutricionistas, que en la carrera no teníamos una cátedra sobre esto, ahora cursamos diplomaturas y posgrados para empaparnos de la nueva tendencia”, sostiene Minuet.

La mayoría de las mujeres que cambian su dieta alimentaria tienen entre 12 y 30 años.

“Es una demanda grande, los padres de las chicas adolescentes vienen al consultorio muy preocupados porque tomar esa decisión en período de crecimiento, si no está bien balanceada la dieta, puede tener consecuencias por falta de calcio, de hierro, de zinc, de vitaminas del complejo B. Las proteínas de buen valor biológico las tiene la carne, es la cadena de aminoácidos que necesitamos para que nuestro cuerpo produzca más músculo, más glóbulos rojos. Los vegetales no tienen esos aminoácidos, hay que balancear la dieta y educarse. Trabajar sobre la variedad de alimentos, qué propiedades tienen unos y cuáles otros y cómo combinarlos”, remarca Minuet.

Presman, que trata a jóvenes con bulimia o anorexia, advierte que es necesario estar atentos a las motivaciones del cambio de vida, en especial en los adolescentes. Es decir, constatar que la negación a comer carne no esté vinculada con el miedo a engordar y encubra, así, un trastorno alimentario.

Alimentos nutritivos

Paloma dice que fue descubriendo alimentos que no sabía que existían. “Es reemplazar lo que tiene la carne en alimentos naturales, buscar el balance. No es tan caro como se dice, pero te tenés que ocupar y preocupar de alimentarte de una manera adecuada; no estar baja en hierro, en proteínas, tener suficiente vitamina B12 en sangre. Te tenés que cuidar a vos misma. Hay que tener conciencia de que el cuerpo necesita determinados nutrientes e intentar conseguirlos mediante fuentes que no sean animales”, plantea la joven vegetariana.

Los nutricionistas explican que para completar la cadena de aminoácidos que proporciona la carne es necesarios ingerir cereales como quinoa, mijo, amaranto y arroz yamaní, y acompañarlos con vegetales verdes, que proveen hierro y de verduras de dos colores.

“Cada vegetal tiene colores distintos que aporta nutrientes diferentes. Teniendo la gama de cuatro colores más un cereal, ya cubrimos la cadena de aminoácidos que proporciona la carne y que, si no la consumimos, la tenemos que incorporar de alguna forma. El hierro vegetal no se absorbe si no es acompañado de vitamina C; es decir, una mandarina, naranja, limonada, un kiwi, frutillas. Muchas familias no saben estos datos y las chicas se vuelven anémicas”, advierte Minuet.

Por otra parte, Presman opina que es necesario acompañar a los adolescentes que optan por la dieta vegetariana y acentuar el diálogo para evitar peleas familiares.

Presman considera que “es mucho más complicado con los veganos”, Y detalla: “Lo desalentaría totalmente en la adolescencia porque en ese período de la vida se forma el 40 por ciento de la masa ósea, y la leche y el queso son los mejores proveedores del calcio”.

Mirar el ambiente

“Creo que es más que una moda. Cuando les preguntás por qué eligen esta forma de vida, el 90 por ciento responde que ‘por la protección de los animales’”, relata la nutricionista Minuet.

Todas las chicas vegetarianas consultadas para esta nota coincidieron en que la defensa del planeta es la principal causa de su decisión.

Es el caso de Lucía (16), vegetariana desde febrero pasado: “Siento que es una forma de poner un granito de arena para ayudar al mundo. No me costó dejar la carne y me da asco. Creo que todos lo deberían hacer; aunque no parezca, es una gran ayuda”, opina.

Lara (16) no come carne desde hace tres años. Comenzó después de ver una película que hablaba del maltrato animal. “Me puse a investigar sobre cómo tratan a los animales las industrias carniceras. Los tienen encerrados, no viven en hábitat natural, no pueden criar a sus hijos. Y yo puedo vivir sin comer carne”, enfatiza Lara.

“Veo carne y me hace mal porque no veo a la carne procesada como el alimento que me gusta sino al animal atrás de ese alimento. Ahora me estoy tentando un poco más. Pero no dejaría de ser vegetariana por nada, porque me sigue pareciendo superinsensible comer carne”, agrega.

Veganos, con un banico más reducido

Los vegetarianos no consumen carnes de ningún tipo. Los veganos van un paso más allá: no  se alimentan con productos producidos por animales, incluyendo pescados, huevos, lácteos, miel o gelatina. Comen, en cambio, granos y legumbres, verduras, frutas, semillas, nueces y afines.

Conciencia. Nutricionistas sugieren la ingesta de cereales, frutas y verduras, de diferentes tipos y colores, para balancear la dieta. (Freepik)

Conciencia. Nutricionistas sugieren la ingesta de cereales, frutas y verduras, de diferentes tipos y colores, para balancear la dieta. (Freepik)

“No podía comer milanesas sin culpa o hamburguesas sin llorar”

Julieta (16) es vegetariana desde hace apenas tres meses. “Tomé la decisión de serlo casi inconscientemente. La verdad es que siempre sentí cierta culpa por comer carnes. Es más, sólo podía comerlas en hamburguesas o milanesas, me era imposible comer asado o carnes muy expuestas, me impresionaban mucho”, cuenta.

“Admito no ser una gran fan de las verduras. Tres meses atrás, sólo las podía comer en sopas y muy de vez en cuando. Por eso pensaba que reemplazar las carnes sería imposible para mí”, reconoce Julieta.

Y relata: “Este año empezaron a circular publicaciones concientizando sobre el maltrato animal por las redes, se veían vacas ensangrentadas, cerditos asesinados y peces muertos. Rápidamente comencé a tenerles asco a todas las carnes, no podía comer milanesas sin culpa o hamburguesas sin llorar. Lo hablé con mis padres y me ayudaron a dejarlas, poco a poco”.

Los padres de Julieta colaboran buscando recetas en internet o pidiendo comida en restaurantes vegetarianos. “Hasta compraron una sopera para hacerme sopas de verdura. Procuran que lleve una dieta sana pero libre de sufrimiento animal”, subraya Julieta, que rechaza que ser vegetariana sea una moda, “como muchos dicen”.

“Creo que la concientización que se está haciendo está cambiando la forma de pensar de mucha gente. Se está creando una revolución vegetariana”, concluye.

 Un granito de arena

 “Me hice vegetariana por el respeto a los animales y a la naturaleza. No sólo por el maltrato animal sino por el calentamiento global”, remarca Agustina (15).

La adolescente explica que leyó antes de cambiar su dieta alimentaria y descubrió, entre otras cosas, que a los animales “se los medica en exceso y se les proporciona poco alimento natural”. También se informó sobre el agua que se desperdicia en la faena de carnes y otros impactos ambientales relacionados a la ganadería.

“Por eso me hice vegetariana, porque necesitamos un mundo más justo y limpio, y entender que la carne no es oxígeno y que la ganadería está destruyendo el planeta. Aporto un granito de arena”, responde Agustina, convencida.