Mente y alma

03/12/2020 0 comments 101 views

Aún cuando las cosas están muy mal en una relación de pareja, siempre existe la posibilidad de reconstruir el vínculo. ¿Cómo? Con un arma infalible tanto para varones como para mujeres: el amor.

Dr. Bernardo Stamateas (*)

Cuando nos movemos y actuamos en amor, suele ocurrir algo extraordinario. Pero la sociedad en la que vivimos ha distorsionado el significado del amor.

Comencemos por analizar qué no es el amor:

Amor no es te amo el fin de semana y de lunes a viernes, no. El que ama lo hace todos los días. Un ni es, en realidad, un no. El que ama sabe que ama y lo demuestra a diario.

Amor no es sinónimo de enamoramiento. Este último es biología pura y ocurre de repente sin que lo planeemos. Por eso, por lo general, incluye pasión e incluso falta de racionalidad. El que está enamorado no es capaz de ver los defectos del otro pero dicho estado dura unos nueve meses, no mucho más. Por esa razón, necesitamos tomarnos un tiempo para conocer a alguien antes de comprometernos con él o ella. Esto nos ayuda a evitar grandes desilusiones. El que está enamorado muestra lo mejor de sí mismo pero el amor es paciente y espera todo lo que haga falta sin presionar.

Amor no es un sentimiento. El que equipara el amor con un sentimiento vive proyectando en la otra persona. Es decir, adivinando lo que él o ella piensa (aunque no sea cierto). A veces proyectamos algo negativo y a veces, algo positivo sin basarnos en los hechos. Basarse en lo que uno siente para formar un juicio es una proyección. El amor se basa en acciones, no solamente en emociones.

Amor no es un remedio. No siempre que amemos arreglaremos lo que no está funcionando. El que tiene una carencia de amor, tarde o temprano, buscará que el otro le provea lo que no le dieron en casa: escucha, valoración, afecto, compañía, etc. Toda persona necesitada de amor camina esperando encontrar a alguien que la llene. Pero para amar y ser amado (sentir que nos aman), primero debemos amarnos a nosotros mismos. Esto es muy difícil de lograr cuando sentimos que no nos dieron amor en la infancia. El amor no solucionará nuestras carencias, si antes no sé darme amor a mí mismo.

Todos tenemos alguna carencia pero no son los demás los que tienen que resolver eso sino uno mismo. Mi carencia es mía y de nadie más. Por eso, frente al reclamo de no ser reconocido o valorado, detenete por un momento y preguntate si te estás reconociendo o valorando a vos mismo. No podemos esperar nada de otros si primero no nos lo damos a nosotros mismos.

Entonces, ¿qué es el amor? Esta es la mejor definición que he hallado: Amar es dar sin esperar nada a cambio. Si vos ayudás a alguien y porque no te lo agradece te ofendés, no lo hiciste por amor. Fue, en el fondo, un «tomá y dame». Una actitud de amor verdadero jamás incluye un reclamo, pues la persona no espera nada del otro y es feliz dando por la satisfacción de dar.

El amor no es egoísmo sino generosidad pura. En una relación saludable, ambos dan y reciben por amor, sin esperar nada a cambio. Y el amor es el pegamento que los mantiene unidos.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

(*) Doctor en Psicología. Especialista en autoayuda, liderazgo, motivación y trabajo en equipo.

24/09/2020 0 comments 214 views

Las mejores oportunidades llegan cuando uno menos las espera y en los lugares más insólitos. Solamente tenemos que creernos merecedores e ir detrás de ellas con pasión, humildad y tenacidad.

Dr. Bernardo Stamateas (*)

Todos aquellos que tienen sueños por cumplir saben que, mientras hay vida, siempre existe una nueva oportunidad. Ya sea en lo afectivo, lo familiar, lo económico, la salud y cualquier otra área de la vida.

Los seres humanos, sin distinción, venimos al mundo con recursos internos que nos capacitan para llevar a cabo los cambios que necesitamos hacer en algún momento. Por ello, cuando iniciamos un proyecto, deberíamos tener la flexibilidad suficiente para adaptarnos a los cambios.

Ser un generador de cambios implica entender que si algo no funciona, hay que modificarlo, cueste lo que cueste y sin aferrarse a lo viejo. Si siempre hacemos lo mismo, obtendremos los mismos resultados vez tras vez.

Cada uno tiene una manera específica de hacer las cosas, la cual puede diferir de persona a persona. En psicología, se la denomina «cultura organizacional». La cultura no es ni más ni menos que la manera de hacer las cosas, es decir las costumbres, y no resulta tan fácil cambiarla, sobre todo cuando lleva años o siglos de existencia.

Lo cierto es que alguien flexible es consciente de que precisa generar cambios y desterrar lo que ya no sirve para darle lugar a lo bueno y a lo mejor. Tal persona se caracteriza por lo siguiente:

  • Hace todo con excelencia, sin importar la tarea que haya que hacer.
  • Es una persona fuerte que sabe manejar sus emociones.
  • No intenta impresionar a nadie, sino que impacta positivamente a la gente que la rodea.
  • Vuelve a empezar todas las veces que sea necesario.
  • Está abierta a las nuevas oportunidades.

Cuando hay en nuestra vida algún área que no está funcionando como quisiéramos, necesitamos recordar que en nuestro interior reside la capacidad de generar cambios. Y si perdemos un partido, sepamos que siempre habrá otro. Las oportunidades están a la vuelta de la esquina, solo debemos estar atentos para aprovecharlas.

Comparto tres hábitos que nos pueden ayudar a capturar las grandes oportunidades que se nos presentan a diario:

-Ser apasionado. Si prestás atención, verás que los exitosos, potencian su pasión. Los niños pequeños son apasionados por naturaleza; sin embargo, los adultos podemos mantener voluntariamente esa potencia que tuvimos en la infancia y nos impulsa a ir por más y a crecer.

-Ser humilde y dispuesto. Tener humildad es estar siempre dispuesto a aprender algo nuevo, tal como lo hacen los niños. Quienes alcanzan el éxito suelen tener la disposición de aprender lo que no saben. De igual forma, deberíamos desaprender lo que ya no nos resulta útil.

-Ser persistente y nunca tirar la toalla. Mantenete en tu proyecto, independientemente de lo que ocurra a tu alrededor o de lo que los demás te digan o piensen de vos. Peleá por lo que es tuyo y nunca dejes de avanzar, aunque sea un solo paso por vez.

Las mejores oportunidades llegan cuando uno menos las espera y en los lugares más insólitos. Solamente tenemos que creernos merecedores e ir detrás de ellas con pasión, humildad y tenacidad. ¡Lo mejor siempre está por venir!

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

(*) Doctor en psicología. Especialista en autoayuda, liderazgo, motivación y trabajo en equipo.

Cuando hay en nuestra vida algún área que no está funcionando como quisiéramos, necesitamos recordar que en nuestro interior reside la capacidad de generar cambios. Y si perdemos un partido, sepamos que siempre habrá otro. Las oportunidades están a la vuelta de la esquina, solo debemos estar atentos para aprovecharlas.

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