Cómo proteger la piel durante el verano

Publicado por: 26/02/2019 0 comments 105 views

Los especialistas aseguran que el uso de protector solar debe intensificarse. Cuáles son los riesgos de exponerse sin protección y las recomendaciones para evitar quemaduras.

A la hora de armar la valija para salir de vacaciones o ir a la playa o a la casa de unos amigos a disfrutar de una tarde de sol, el elemento que no hay que olvidar es el protector solar. Desde el Servicio de Dermatología del Hospital Iturraspe de Santa Fe brindan algunas recomendaciones para prevenir el envejecimiento de la piel.
Hay una serie de precauciones básicas que deben tomarse con los más chicos. No se debe exponer al sol a bebés y niños pequeños hasta los 6 meses de vida (principalmente porque hasta este momento no pueden utilizar protectores) y hasta los 3 años, protegerlos con ropa de algodón, sombreros y FPS (factor de protección solar) superior a 30.
Además, cuando uno tiene que ir a la playa con chicos pequeños, lo indispensable es la hidratación, el uso de gorros y remeras con protección solar. La ropa con factor de protección ultravioleta (FPU) es una buena alternativa que ofrece protección solar constante y no necesita volver a aplicarse. Está confeccionada para mojarse, lo que permite a los niños llevarla puesta en el agua.
En cuanto a los jóvenes y adultos, no hay diferencia en el uso de protectores solares que deben utilizar. Está estipulado que tiene que ser mayor de 30 FPS, para evitar el envejecimiento y cáncer de piel.
El protector solar permite lograr un bronceado leve, gradual y progresivo sin bruscos cambios, que muchas veces provocan que la piel “se pele” rápido y se pierda el color.

Errores frecuentes
Un error común es aplicar los primeros días un factor alto y después recurrir a uno más bajo como un 15 u 8 FPS. Se puede tener una insolación, en cualquier momento mientras se esté expuesto bajo el sol en la playa. Esto se traduce en tener que acudir a una guardia y, en el peor de los casos, presentar quemaduras con ampollas, fiebre o vómitos.
Las personas muchas veces no suelen tomar conciencia sobre los cuidados de la piel durante los días de vacaciones de verano, porque quiere aprovechar hasta el último minuto que tienen en la playa para broncearse, entonces se exceden con el sol.
Las mayores quemaduras solares, cuentan dermatólogos del hospital Iturraspe, son pacientes que pasaron un día nublado en la playa, con el falso criterio de que la nube tapa el sol y no se queman. Un día con resolana, entre nublado o nublado la protección solar tiene que ser la misma.

Consejos útiles
En cuanto al uso del protector solar, debe ser resistente al agua. Tiene que ser aplicado en cantidad suficiente, mínimo 20 minutos antes de la exposición. Reaplicar cada dos horas (independientemente si es resistente o no), después de salir del agua y al realizar actividad física. Si se está en playa o pileta, hacer uso de todos los factores físicos de protección: sombreros, anteojos de sol y sombrilla.
La hidratación con agua es fundamental. No se debe confundir mate, jugos o bebidas azucaradas con agua. Además, consumir alimentos con betacaroteno (zanahoria, morrón, damasco), vitamina E (aceite de trigo, de maíz, porotos de soja) y vitamina C (cítricos), mejoran la respuesta inmunológica de la piel por contener propiedades antioxidantes.
Luego del sol se puede tomar un baño tibio a fresco, para no dañar la piel si está enrojecida, colocar sobre las zonas expuestas una loción post solar (gel o spray) y una crema hidratante con vitaminas A y E, hialurónico y colágeno.
La higiene del rostro es también imprescindible. Lo ideal es exfoliar el cuerpo y la cara con productos específicos y después usar una crema nutritiva, para quitar las impurezas de la piel. Esto debe hacerse cada 15 días, después de ducharse, para lograr afinar la piel que fue dañada por el sol.

Tips para la playa
–  No exponerse al sol entre la 11 y las 16.
— Utilizar fotoprotectores de amplio espectro (UVA-UVB) y de alto factor de protección (FPS), no menor de 30.
— Usar el mismo factor de protección en todo el cuerpo, no olvidar cuello, escote, dorso de manos y pies.
— Aplicarlo media hora antes de la exposición en forma abundante.
— Reaplicarlo cada dos horas, después de salir del agua y al realizar actividad física.
— Utilizar ropa adecuada (colores claros y de trama cerrada), colocarse sombrero (en lo posible “ala” de más de 7 centímetros) y anteojos con filtro solar.
— Minimizar la exposición de niños al sol.