Dar la teta empodera a la mujer

Publicado por: 12/08/2019 0 comments 30 views

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la pediatra y neonatóloga Gabriela Arribas explica cómo la información y el acompañamiento son las claves del empoderamiento para un amamantamiento exitoso.


Marina Zavala

 

Bajo la consigna “Empoderémonos ¡Hagamos posible la lactancia materna!”, se celebró hasta el 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna. En este marco, la médica pediatra y neonatóloga Gabriela Arribas brindó la charla “Dar la teta nos empodera”.
La propuesta, organizada y realizada en la sede de Jerárquicos, abordó la importancia del vínculo en el amamantamiento, posiciones y técnicas recomendadas, y recursos a utilizar para la vuelta al trabajo de las madres, entre otras consignas.
Información y acompañamiento son las “palabras claves” de un proceso de toma de conciencia de las propias fortalezas, cada vez más necesario para todas aquellas mujeres que quieren amamantar a sus hijos en medio de todo tipo de obstáculos, dificultades y mitos.

Madres empoderadas
Para una lactancia posible, según Arribas, tiene que haber “una mamá informada, una mujer que ya comenzó su vínculo con el bebé, desde que lo quiso tener, se formó como persona, nació y ella empoderó para criarlo”. Esa crianza implica la leche materna, que no se trata solamente de un “nutriente”.
Otro aspecto imprescindible es el apoyo incondicional de todo el sector de salud. “Primero se debe acompañar a la madre en una consulta médica donde se le dice ‘cuando nazca tu niño lo podés prender al pecho’. Tiene que haber personal de salud capacitado para la tarea y apoyo en los primeros momentos del parto, esas primeras 48 horas en la maternidad. Además, se tiene que ofrecer preparación para el alta de esa mamá y contar con grupos de apoyo una vez que madre e hijo se van del hospital. Luego, es necesario un seguimiento durante los controles periódicos con el pediatra durante el primer mes de vida. Finalmente, es esencial un simple acompañamiento de toda la comunidad. Esto es la base, una vez que la mamá se siente con toda esta fuerza, yo puedo asegurar que la lactancia funciona sola”, destaca la disertante.

La importancia del entorno
Mitos, desconocimiento y falta de apoyo, especialmente del círculo familiar inmediato y en momentos clave (la primera prendida, el alta de la maternidad, la llegada a casa, al volver al trabajo), pueden entorpecer y condicionar el proceso, especialmente en sus inicios. “Los inconvenientes en la lactancia se dan cuando la mamá empieza a dudar de sí misma”, asegura Arribas.
“La madre -agrega- vive en un mundo donde están ella y el bebé, pareciera que no existiera más, esto es así y debe respetarse. El resto de las personas debe acompañar el momento con otras actividades que pueden apoyar la lactancia indirectamente. Una mano en el hombro, una caricia durante los primeros días, un apretón de manos, un abrazo fuerte es muchas veces suficiente para que ella vuelva a tener fuerza frente a una circunstancia en la que decae, no se siente segura o se angustia mucho”.
Aunque cada vez hay más y mejor información sobre la importancia de la lactancia materna tanto para los bebés como para las madres, y a pesar de las numerosas campañas que tienen por objetivo fomentarla, no todos los profesionales de la salud apoyan con la misma fuerza el amamantamiento. Gabriela Arribas cree que esto se debe a un vacío en lo que respecta a la alimentación del bebé al pecho que se dio durante años en la formación de los pediatras: “La lactancia se daba por hecho y cuando no funcionaba, daba lo mismo alimentar con otra cosa. Ahora todo el mundo habla de lactancia ¿Por qué? Porque empezaron a verse los riesgos de dar por igual alimentar con leche humana que con leche de fórmula. La lactancia necesita tiempo en la consulta con el médico, una habilidad práctica y un experto para apoyarla, un conocimiento científico que la avale, y empatía con la madre”.

Vínculo y apego
Respecto al rol que juega la conexión entre la madre y el hijo en la lactancia, la profesional pone acento en la importancia del vínculo y del apego seguro.
La madre durante el embarazo prepara el vínculo en su cabeza. Desde el punto de vista bioquímico, lo construye a nivel cerebral. Cuando el bebé nace, esta relación se rompe y es necesario volver a vincularse, generar el apego y la conciencia de que ella es capaz de criarlo. La mayoría de las dificultades aparecen cuando una mamá no está empoderada en el momento en el que ella es la única que puede prender al bebé y amamantarlo.