¡Dejá de comerte las uñas!

Publicado por: 27/10/2016 0 comments 443 views

En términos médicos, se denomina onicofagia a esta costumbre que depende de diversos factores, sobre todo emocionales. Algunas pistas para terminar con este hábito.

Comerse las uñas es una rutina que puede desencadenar infecciones, heridas y hasta alteraciones en dedos y uñas. Es una conducta que ayuda a calmar estados de ansiedad. Generalmente, se inicia en la infancia y se va automatizando hasta convertirse en un acto reflejo que surge una y otra vez.

Como suele suceder con cualquier manía, las personas que padecen onicofagia muchas veces no son conscientes y aunque se lo propongan, inadvertidamente, vuelven a repetir este comportamiento en cuanto se distraen.

Tanto si se trata de un niño como de un adulto, hay que identificar las situaciones que provocan morderse las uñas, señala David Cortejoso Mozo, psicólogo, responsable del área de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Psicología en el Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León, España.

Mientras que para algunos es solo un mal hábito que se puede corregir con trucos y fuerza de voluntad, para otros puede convertirse en un impulso incontrolable, producto de la ansiedad.

Lo más frecuente es que las uñas de las manos sean las principales víctimas de esta costumbre, aunque algunos también prefieren llevarse a la boca los pies. En el caso de los chicos puede haber una causa adicional, la de imitar a las personas que tienen más cerca.

Comer reiteradamente las uñas genera deformaciones y alteraciones en su crecimiento, lesiones a nivel de la cutícula, heridas que -con el tiempo- pueden infectarse y que, indefectiblemente, remitirán al dermatólogo. También puede haber consecuencias en la salud dental.

El segmento que más la padece es el de los adolescentes. Se estima que hasta un 50% de los jóvenes se comen las uñas, aunque luego de los 18 años la cifra comienza a descender, especialmente entre las mujeres. En la población adulta, la onicofagia afecta a un 15% de las personas, en su mayoría hombres.

Si bien no hay fórmulas mágicas para superar este hábito, cuando te encuentres mordiéndote las uñas, tratá de identificar qué es lo que te llevó a hacerlo, de definir cuál es tu estado de ánimo, masticá un chicle o intentá suplir esa conducta con un pasatiempo. Si aún no lo podés evitar, el paso siguiente es consultar con un especialista.