Desconectarse para conectar

Publicado por: 16/11/2015 0 comments 74 views

Frente al exceso, empezó la batalla contra los celulares. Restaurantes, reuniones de trabajo y salidas con amigos proponen ¡desconexión!

Algunas familias impusieron desconectar las pantallas después de las 11 de la noche y no llevarlas a la mesa. Otros, desalojaron tablets y celulares de los dormitorios. La mayoría de los usuarios ya sufre los efectos de la saturación.

La mística tecnológica que domina el ambiente. Todo, o casi todo, gira en torno a esos aparatitos que fueron creados para conectarnos y acortar distancias y que a ahora, extrañamente, nos alejan. Un nuevo movimiento “unplugged” se propone reflotar el perdido encanto de disfrutar de la comida y la compañía sin interrupciones.

La iniciativa no es argentina.

Ya son legión los restaurantes de los Estados Unidos, Europa e incluso Asia que han adherido en los últimos años a la idea de premiar a los comensales que apaguen sus celulares. El primero fue Eva Restaurant de California, que ofrecía un descuento del 5% a los clientes por dejar sus teléfonos con la recepcionista durante toda la comida. Applebee’s, una de las más grandes cadenas de comida al paso patentó una nueva consigna “No Tech Tuesday,” (Martes no tecnológico,) parodiando al conocido “Cyber Monday”, el día de descuentos para las compras por Internet. Según se presagia la idea se generalizaría para evitar el uso de dispositivos durante ese día de la semana.

Pero esta tendencia no tiene atrás solamente un fin altruista. Según un estudio realizado por un restaurante neoyorquino basado en filmaciones de su local, el uso de los celulares durante la comida provoca que ésta dure hasta una hora más que en el pasado, lo que atrasa el servicio del local y el recambio de mesas. Una pérdida para los afectos pero también para los bolsillos.

 

Vida digital
Según la encuestadora Carrier y asociados, hay 37 millones de líneas activas para celulares y otros dispositivos en la Argentina. Es decir que todo mayor de 10 años tiene un celular o tablet que usa con regularidad. Al parecer, durante las reuniones de oficina, el 90% de los trabajadores tiene el celular a mano, según justifican, como “herramienta de trabajo”. Y el 80% de los usuarios coloca siempre su celular en un lugar visible cuando está en un restaurante, ya sea para chequear mensajes, sacar fotos o hablar. El uso de los celulares ha transformado la forma de encontrarse. Sin embargo, “mucha gente, se copa con la propuesta de dejar el celular por un rato”.

La falta de atención que provoca el uso y abuso de estos artefactos en el espacio compartido atenta contra las normas más elementales de una sana y productiva convivencia.

 

Sin señal
Hace algunas semanas, se inauguró en Chognqing, China, un “sendero para celulares”. El camino tiene un teléfono pintado en el suelo y es similar a las bicisendas. Está ubicado en un parque temático, pero no es el primero en su tipo. Otra “telesenda” fue inaugurada en Washington DC, y aunque fue parte de un experimento social, la idea de ordenar el tránsito de la gente que “textea” o está ocupada con su celular mientras camina, resulta ser algo tan realista como preocupante.

Ni siquiera durante el descanso nocturno parece haber desconexión total. Por esa razón, el diseñador Marc Jacobs se negó a seguir durmiendo con un aparato cerca y prohibió el ingreso de todo artefacto digital a su dormitorio (ni siquiera televisor). Una regla casera que copió del film “Disconnect” (2012), protagonizado por Jason Bateman. Ya sea una barrera física (prohibir tablets y celulares en la comida familiar) o una conceptual (apagar todos los aparatos a las 11 de la noche) los usuarios dicen que estas técnicas de “destete” están mejorando sus relaciones y su salud mental.