El deseo: el motor del existir

Publicado por: 08/02/2018 0 comments 911 views

El deseo es algo complejo que nos mantiene vivos y nos invita a desafiarnos todos los días. Hace referencia a esa sexualidad amplia y que supera la práctica sexual y que habla del sujeto en su totalidad. El deseo es el motor del existir.

 Lic. Marcela Potente (*)

Arranc√≥ el a√Īo 2018 cargado de deseos propios y ajenos. A las 00 horas del 31 de diciembre todas las personas levantamos nuestras copas deseando un a√Īo mejor, felicidad, salud, desaf√≠os, etc. Esto me hace pensar si habr√°n hecho la tarea que les dej√© en la edici√≥n del mes de diciembre de 2017: ¬Ņhabr√°n incluido en los deseos la sexualidad? ¬ŅAnotaron en su agenda nueva las metas sexuales a cumplir este a√Īo? Sobre este tema, el deseo, ser√° el escrito de comienzo de a√Īo.

¬ŅQu√© es el deseo? ¬ŅEs algo que viene solo? ¬ŅSe trabaja para llegar al deseo? ¬ŅQu√© lugar tiene el deseo en la sexualidad? Intentar√© ir respondiendo estas preguntas de a poco. Comencemos por el principio, para lo que tomaremos palabras de Jefrrey Weeks (2012), de su libro Lenguajes de la Sexualidad publicado por Ediciones Nueva Visi√≥n, quien define el deseo como ‚Äúun t√©rmino que ocupa un lugar central en la sexualidad. Alude a un anhelo por el otro que requiere satisfacci√≥n y tal vez nunca pueda ser satisfecha por completo. El deseo altera, desestabiliza, abruma y domina, es terco, juguet√≥n, placentero, doloroso y nunca alcanza su realizaci√≥n. Se trata del anhelo de amor, de satisfacci√≥n er√≥tica o de la m√°s amorfa pero eterna esperanza de felicidad, el deseo parece ser el ansia eterna que marca nuestra humanidad.‚ÄĚ Como podemos leer el deseo es algo complejo que nos mantiene vivos y nos invita a desafiarnos todos los d√≠as, el deseo hace referencia a esa sexualidad amplia que definimos en ediciones anteriores, esa sexualidad que supera la pr√°ctica sexual y que habla del sujeto en su totalidad. El deseo es el motor del existir.

Ahora bien si llevamos el deseo al campo de la pr√°ctica sexual nos encontramos con el libro ‚ÄúLa Nueva Terapia Sexual‚ÄĚ de 1996 editado por Alianza correspondiente a la autora Helen Singer Kaplan, quien introduce una modificaci√≥n a la investigaci√≥n realizada por los sex√≥logos Masters y Johnson (1957) quienes definieron la respuesta sexual humana como la consecuci√≥n de cuatro etapas: excitaci√≥n, meseta, orgasmo y resoluci√≥n. Helen afirma que antes de estas etapas debe darse una muy importante llamada deseo, la autora lo define como ‚Äúapetito o impulso, sensaciones que mueven al individuo a buscar experiencias sexuales o presentarse receptivo a ellas.‚ÄĚ A partir de esta incorporaci√≥n, a la respuesta sexual la analizamos de la siguiente manera: existencia del deseo que permite la excitaci√≥n de los cuerpos para que luego se pueda gozar del encuentro (meseta) y si se desea llegar al m√°ximo placer a trav√©s del orgasmo para finalmente entrar los cuerpos en estado de resoluci√≥n (descanso).

Ausencia del deseo

Me parece importante que las personas puedan acceder a esta información para conocer cómo el cuerpo responde ante la práctica sexual. El desconocimiento, la ignorancia, es lo que genera ansiedad en las personas, siendo ésta (ansiedad) la principal enemiga de la sexualidad porque no permite la persona se relaje y disfrute. Una de las principales consultas en la terapia sexual es la ausencia del deseo o deseo inhibido. Cuando se comienza a indagar sobre el proceso de la respuesta sexual, cuando se pregunta por el estado general de la persona y su vínculo con la pareja (si tiene), se empiezan a encontrar respuestas a ese deseo que se manifiesta como ausente.

Si la persona no est√° bien consigo misma por varias causas (laboral, familiar, deudas, proyectos, etc.) es dif√≠cil que pueda vincularse con otra persona ya que no est√° en condiciones de mirar al otro/a porque est√° ensimismado/a en sus problemas. A tal punto que tampoco puede percibirse como sujeto de goce, alej√°ndose de la masturbaci√≥n o de momentos de placer. Ante esta situaci√≥n las personas consultan diciendo ‚Äúdesapareci√≥ el deseo‚ÄĚ, ‚Äúya no tengo ganas de tener relaciones sexuales‚ÄĚ. Pero hay una pregunta clave en la terapia ¬Ņso√Īas con escenas er√≥ticas? ¬Ņte despert√°s con sensaciones de haber estado excitado/a? Si la respuesta es afirmativa demuestra que el deseo est√°, solo que se reprimi√≥. Es decir no se deja ver, sentir, vivir porque hay algo que est√° molestando en lo personal o en lo vincular. Generalmente el deseo, su ausencia o disminuci√≥n, es el primer s√≠ntoma en una pareja o en uno/a mismo/a de que algo no est√° bien; e invita a revisar los contratos establecidos que tal vez deban ser adaptados a las nuevas realidades que se viven (concubinato, hijos/as, trabajos nuevos, separaciones, duelos, etc.)

Para finalizar les dejo una frase que escuch√© en una oportunidad, pero que desconozco su autor√≠a, ‚Äúel deseo es una fuerza poderosa que se puede utilizar para hacer que las cosas sucedan‚ÄĚ. Como digo siempre‚Ķte espero para charlar de estos temas y otros m√°s.

(*) Licenciada en Psicolog√≠a. Especialista en Sexolog√≠a Cl√≠nica y Educativa. Mat. Prov. N¬į 908

El deseo es un término que ocupa un lugar central en la sexualidad. Alude a un anhelo por el otro que requiere satisfacción y tal vez nunca pueda ser satisfecho por completo. El deseo altera, desestabiliza, abruma y domina, es terco, juguetón, placentero, doloroso y nunca alcanza su realización.