Dr. Gargatagli: 50 años dedicados a la ginecología y obstetricia

Publicado por: 22/01/2019 0 comments 120 views

Este reconocido médico de la capital provincial tiene 74 años y sigue ejerciendo la profesión porque su vocación sigue intacta. Recientemente recibió una distinción del Colegio de Médicos por cinco décadas de servicio a la comunidad.

Mónica Ritacca

El doctor Ricardo Gargatagli, médico ginecólogo y obstetra de nuestra ciudad, cumplió 50 años de ejercicio de la medicina. En ese marco fue distinguido por el Colegio de Médicos de la 1era. Circunscripción con una plaqueta que recibió de las manos de su propia nieta Victoria, a quien él trajo al mundo.

—¿Por qué eligió ser médico?
—La vocación quizás venga por herencia familiar, pero la verdad no lo sé. Yo tenía un tío médico por parte materna. Sí tengo en claro que surgió siendo muy chico. Me acuerdo que en sexto grado, cuando tuve que decidir la terminalidad del secundario entre bachiller, comercial o industrial, me daba lo mismo porque yo sabía que luego seguiría medicina. Me incliné por bachiller y cuando terminé la escuela me fui a Córdoba a estudiar. Elegí la universidad de esa provincia, y no la de Rosario que me quedaba más cerca, porque tenía la posibilidad de residir en el Colegio Mayor Estrada, de curas. Tres años viví allí. Después, con unos amigos de Santa Fe y Salta alquilamos un departamento. Me recibí de médico a los 24 años, el 17 de junio de 1968.

—¿Y la especialidad de ginecología y obstetricia?
—Cuando estudiaba siempre me interesaron las patologías femeninas. En cuarto año de la carrera, ingresé en la Maternidad Provincial de Córdoba y empecé a trabajar en partos. Me gustó y entonces seguí esa especialidad. Otra razón es que yo no quería ser un médico de guardia, quería especializarme en algo y a un nivel extranjero. Quería una beca en el exterior. Y con esa idea firme se me ocurrió mandarle una carta al rector de la Universidad de Madrid. Como yo no tenía facilidad para la escritura, fue mi padre quien me ayudó. La carta demoraba 15 días en llegar a España, más otros 15 si el rector me respondía. Y me respondió. Al mes de haberla mandado me llega una correspondencia de su parte diciendome que tal día iba a estar en Mendoza en un congreso y que fuera a verlo. Era el año 1969.
Obviamente viajé a Mendoza. Averigüé por qué puerta iba a salir el rector y cuando lo veo, ya que no podía llegar a él porque tenía seguridad, le grito desde lejos “Don José, soy Gargatagli”. Me escuchó y me llamó para decirme que me iba a conseguir la beca.

—¿Y cómo fue la experiencia en la Universidad de Madrid?
—Cuando llegué me contactó con el profesor y médico endocrinólogo Don Gregorio Marañón Moya, que era como un Favaloro de acá, toda una eminencia. Este hombre era el director del Instituto de Cultura Hispana y quien otorgaba las becas. Cuando fui a verlo me dijo que me la iba a dar pero iba a tener que hacer una tesis doctoral sobre tumores de ovarios. Fui por cuatro meses y me quedé dos años. La tesis, con la que obtuve el doctorado en medicina y defendí delante de los catedráticos más famosos de Madrid, fue sobresaliente. Me acuerdo que para poder avisarle a mis padres me pasé tres días en un teléfono porque no era fácil comunicarse.
Como dije estuve dos años allá. Y te preguntarás qué hacía en los recesos para mantenerme porque no me cubría la beca. Mi primo, hijo del doctor Aparo, trabajaba en el hospital Yevení del Vaticano y me conseguía unas prácticas en el Departamento de Ginecología durante esos meses.

De regreso a Santa Fe
Con el título de doctor decidió volver a Santa Fe. ¿Por qué?
—Mi tío, el doctor Aparo que era traumatólogo, me dijo que en el Instituto del Diagnóstico necesitaban un ginecólogo obstetra que ayudara a doctor Talín. Y regresé, pero antes me fui 15 días a Basilea, en Suiza, para seguir perfeccionándome en un hospital de mujeres.
Acá trabajé en un montón de lugares: Instituto del Diagnóstico, Hospital Italiano, Policlínico Ferroviario, Sanatorio Argentino de Santo Tomé, hospital Cullen e Iturraspe…

—¿Cómo era ejercer su profesión de obstetra en una época donde no existían los celulares?
—No te podías ir a ningún lado donde no hubiera teléfono. Con los años vino la radio llamada. Un dispositivo emitía un sonido que me avisaba que me estaban llamando de algún lado; entonces yo me comunicaba con la central para saber quién me estaba tratando de ubicar y ahí me decían para que luego yo llamara. Más adelante el dispositivo le permitía a la partera decirme directamente a mi que estaba con tal paciente a punto de parir y que fuera. La verdad que el celular vino a facilitar todo porque ahora mis pacientes tienen línea directa conmigo.

—¿Y la familia? ¿Cómo acompaña?
—La familia, en esta profesión, ocupa un rol fundamental. Cuando me puse de novio, mi hoy señora sabía que iba a ser así. Que mis horarios iban a depender de bebés en las panzas de sus madres, que un 24 o un 31 podría tener que salir corriendo a un parto. De hecho me acuerdo que en un cumpleaños mío tuve que atender cinco partos y que al otro día que volví de viaje de bodas mi esposa me esperaba para almorzar y llegué a las 5 de la tarde porque el dr. Talín me había llamado para que lo ayudara con varios partos.
Pero también tiene sus partes gratificantes. Yo asistí a mi esposa en los partos, fui el primer ginecólogo de mis hijas y traje al mundo a mi nieta Victoria, que hoy tiene 4 años.

—¿Qué piensa de los partos en casa?
—En mi opinión es una imprudencia. Es que si el bebé nace con alguna dificultad por más que tengas la ambulancia en la puerta ya sufre un deterioro. Yo soy partidario del parto respetado pero en una sala de parto o en un quirófano. Hoy la mujer tiene derecho a elegir si prefiere parto o cesárea. En lo personal, a mi las embarazadas me piden un parto rápido y seguro. Y eso es cesárea. Voy atendiendo la tercera generación de pacientes, pero ahora me llaman al celular.

—¿Qué significa el reconocimiento por 50 años de profesión?
—Cuando recibí la medalla de los 25 años había un sólo médico que recibió la plaqueta de los 50. Ahí me pregunté por dentro qué sería de mí cuando llegara a los 50 años. Y acá estoy. Llegué. Este año fuimos 6 los homenajeados por el Colegio de Médicos de la 1era. Circunscripción, pero yo el único que sigue trabajando. Para mi fue muy gratificante, sobre todo porque pedí que fuese mi nietita Victoria quien me entregue la plaqueta.

—¿Qué hace en sus ratos libres?
—La verdad que mucho tiempo libre no tengo porque hago consultorio de 9 a 14 y de 16 a 21, pero cuando lo tengo me actualizo en mi profesión, leo mucho… También disfruto mi nieta y hago tareas hogareñas de electricidad, carpintería o lo que haga falta en casa.

Perfil
Nombre completo: Ricardo Atilio Gargatagli.
Fecha de nacimiento: 25 de septiembre de 1944.
Edad: 74 años.
Estudios: egresado en 1968 como médico en la Universidad Nacional de Córdoba y en 1971 como Doctor en Medicina en la Universidad de Madrid.
Matrícula Provincial N°: 0609.
Especialidades: Ginecología y obstetricia.
Cantidad estimada de partos realizados: 8 mil, entre naturales y cesáreas.

Pionero en Santa Fe con la fertilización asistida
>En julio de 1978 nació el primer “bebé probeta” en la clínica Bourn Hall de Cambridge (Manchester, Reino Unido). Por fin se había concebido la posibilidad de sembrar vida donde se creía perdida; y esto fue posible gracias a la colaboración entre el fisiólogo Robert G. Edwards, Premio Nobel de medicina, y el ginecólogo Patrick Steptoe; una alianza que permitió un milagro llamado Louise Joy Brown; devolviéndole la esperanza a numerosas familias que no podían tener hijos.
En Argentina, el Instituto Segyr fue uno de los iniciadores del método y logró la fertilización asistida en el año 1985. En Santa Fe, el doctor Gargatagli fue uno de los profesionales en perfeccionarse en fertilización asistida y, de hecho, quien logró el primer nacimiento en Santa Fe con este método.
“El nacimiento se produjo el 20 de febrero de 1996, o sea que hablamos de un joven que hoy tiene 22 años. Lamentablemente perdí el nombre de ese niño, a quien me gustaría volver a ver y saber de él”, cuenta Gargatagli. Y agrega: “‘Por entonces era un tratamiento de baja complejidad. Después vinieron métodos más avanzados y yo dejé de hacerlos”.
Actualmente, el médico atiende en su consultorio mujeres embarazadas, con menopausia y también parejas con problemas de esterilidad. Consultado sobre esto último, consideró que en la actualidad eso de debe a que muchas mujeres postergan la maternidad y cuando se deciden a buscar un embarazo sus óvulos tienen menor calidad, sumado a otros problemas coyunturales como el estrés.