Ecografía de Tiroides: ¿cuándo, por qué y para qué se solicita?

Publicado por: 11/05/2017 0 comments 209 views

La glándula tiroidea se encuentra en la base del cuello y tiene forma de mariposa. Su función es la de regular el metabolismo, aunque muchas veces puede verse alterada por diversas causas. Se estima que el 10% de la población mundial padece algún trastorno tiroideo. La ecografía es la principal herramienta para diagnosticar cáncer de tiroides.

Los trastornos tiroideos pueden afectar a personas de cualquier edad. Pero ¿por qué es importante la glándula tiroides? Porque se encarga de regular el metabolismo del cuerpo mediante la producción, almacenamiento y liberación de hormonas tiroideas: tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y calcitonina. Éstas influyen en casi todas las células, tejidos y órganos; son necesarias para la síntesis de muchas proteínas esenciales en los períodos de crecimiento y contribuyen con el desarrollo del sistema nervioso central.

Además se destaca su influencia en la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, la fuerza muscular, la regulación de la temperatura corporal, el ritmo intestinal y la función reproductiva, entre otras. Por su parte, la masa ósea se ve beneficiada por la calcitonina.

Síntomas y trastornos

No todos los trastornos tiroideos presentan síntomas. Por un lado, la tiroides puede manifestar una alteración de su estructura, cuando la glándula aumenta su tamaño se lo denomina “bocio”. Esta disfunción puede clasificarse en: difuso (cuando toda la glándula está afectada uniformemente), nodular o polinodular (cuando uno o más nódulos han crecido en su superficie). Los nódulos tiroideos generalmente son asintomáticos, pero en algunas oportunidades, si son de gran tamaño, pueden producir dificultades para tragar, respirar o incluso el paciente puede manifestar algunos cambios en la voz. Los nodulos tiroideos son en su mayoria benignos, se diagnostican y se controlan mediante la ecografia. si tienen caracteristicas dudosas o de sospecha, se biopsian para  estudiar sus celulas.

Por el otro lado, las alteraciones de funcionamiento más conocidas son el hiper e hipotiroidismo, disfunciones que pueden ser acompañadas o no del aumento del tamaño de la glándula. Estas alteraciones se diagnostican mediante la clínica y los analisis de sangre especificos.

El hipotiroidismo se trata de una disminución en la producción de hormonas tiroideas. Sus síntomas más frecuentes son: decaimiento, sueño, fatiga, sobrepeso (es responsable de un aumento que oscila entre 2 y 4 kilos; producto de la retención de líquidos, también denominado edema) y dificultad para su baja y trastornos en la función reproductiva como alteración de las menstruaciones o infertilidad.

El hipertiroidismo, al contrario de lo anterior, se caracteriza por un exceso de la función de la glándula tiroidea y puede manifestarse con irritabilidad, taquicardia, pérdida de peso (con un apetito normal o incluso mayor) y nerviosismo, temblor y calor.

La ecografía de Tiroides

Una ecografía de tiroides puede ser pedida si en un análisis de sangre la prueba de la función tiroidea es anormal. Una ecografía también puede ser pedida si el médico sospecha la presencia de un tumor (nódulo) en la tiroides cuando se examina el cuello.

La ecografía es un método indoloro que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del interior del cuerpo. Para el caso de tiroides, se acuesta al paciente con el cuello extendido. El especialista en imágenes aplica un gel lubricante en el cuello y luego pasa una varita, llamada transductor, sobre el área.

El transductor libera ondas sonoras, las cuales pasan a través del cuerpo y rebotan desde el área objeto de estudio (en este caso, la glándula tiroides). Un ordenador estudia el patrón que las ondas sonoras crean cuando rebotan y elabora una imagen. Para este examen no se necesita ninguna preparación especial y el paciente no siente nada de dolor, a lo sumo un poco de incomodidad porque el gel está frío.

 

Material elaborado por Diagnóstico por Imágenes Junín. Santa Fe.