El helado, un placer permitido

Publicado por: 12/10/2018 0 comments 9 views

Nada más rico que un helado para hacerle frente a las altas temperaturas. Si bien es cierto que aporta calorías, es un alimento que activa las zonas del cerebro asociadas al placer y proporciona sensación de bienestar. La clave está en ser consumidores inteligentes.

Lic. Cecilia Sánchez (*)

Creados sobre la tradición de los inmigrantes italianos, los helados de crema o de agua, artesanal o industrial, en cucurucho, en vasito o en palito ¿a quién no le gustan? Un alimento muy popular que niños y adultos llevan siglos disfrutando y que en Argentina se encuentra entre los países con mayor consumo.
Lo interesante de este alimento es que hoy el consumo no sólo se da en verano, sino durante los meses fríos también. La razón, según estudios científicos, es que activa las zonas del cerebro asociadas al placer y proporciona sensación de bienestar. Y siempre es una buena ocasión para legalizar este placer.
Se puede decir que el helado es para todos, es uno de los alimentos preferidos para compartir y unir. La gran mayoría lo consume en compañía de amigos, en familia o durante una cita. Con la llegada de la primavera y los días de calor, se hace imposible no tentarse alguna vez, la clave con este tipo de gustito estacional, es ser consumidores inteligentes.
Aprender a equilibrar
Consumidos de manera ocasional, los helados son una gran fuente de energía debido al contenido de azúcar o glucosa, y esto puede ser bueno para combatir el agotamiento producido por altas temperaturas y aunque es cierto que tienen un gran aporte calórico, también contienen grandes cantidades de calcio y proteínas de alto valor biológico ya que se elaboran a base de leche.
Se diferencian en su composición y varían según el sabor, contienen leche o agua. Los de crema, indudablemente tienen más aporte calórico que los de agua; y cuanto más agregados tiene, ya sea de frutos secos, chips de chocolate, dulce de leche, concentrados de frutas… más grasas y azúcares van a contener alterando su composición nutricional.
En realidad como saludable se podría decir que puede ser consumido ocasionalmente sin implicar un aumento de peso, ya que lo que es clave siempre, es la cantidad. No es lo mismo tomar un cuarto de sabores más cremosos, que tienen más aporte graso, que un vasito alternando con sabores frutales o de agua.
Pero habría que pensar algo: Cuántas veces te engañás y consumís alfajores, barritas, productos light pensando que te estas “cuidando” y termina siendo lo mismo que tomarte un helado, y es más rico y te da más placer.
En general hay que seguir educando a la población a que se entienda el concepto de un “Alimento Saludable”. Obviamente a lo largo del día tienen que predominar los de calidad como variedad de frutas, verduras, cereales, carnes magras. El secreto no es clasificar a los alimentos en prohibidos o malos, sino aprender a equilibrar.
Un helado de forma ocasional no es pecado, no hay ningún problema, sólo saber elegir de manera inteligente prestando atención a la frecuencia de consumo y el tamaño de la porción justa. Crear hábitos saludables es un camino de todos los días y no sirven las prohibiciones, porque no se sostienen en el tiempo. En este sentido viene bien recordar que la prohibición genera más deseo.

(*)Licenciada en nutrición.