El poder de una buena estima

Publicado por: 07/04/2017 0 comments 81 views

Tu autoestima, es decir la forma es que te ves a vos mismo/a, es un arma poderosa que, cuando está equilibrada (ni más arriba ni más abajo) hace que tu vida fluya con facilidad y que todo lo que hagas te salga bien.

Por Bernardo Stamateas (*)

Las personas que tienen una buena estima tienen como característica principal la humildad. Entendemos por humildad no el hecho de no tener dinero, sino de tener la capacidad de dejarse enseñar y el deseo permanente de aprender. Humildad es lo opuesto del orgullo.

Te invito a analizar en detalle los rasgos de una persona con buena estima:

En primer lugar, reconoce sus errores, sus puntos débiles, y no intenta ocultarlos. La razón es que no los vive como una humillación ni siente vergüenza, porque sabe en qué es bueno y en qué es malo. Simplemente corrige su error y sigue adelante. También acepta con gusto los consejos y las sugerencias de los demás pero es lo suficientemente seguro como para tomar sus propias decisiones.

En segundo lugar, se atreve a experimentar todas las emociones. Es decir que se enoja, se entristece, se alegra, se sorprende, etc. El orgulloso solo se permite sentir alegría y enojo. Alegría, cuando cree que “todo lo puede”; y enojo, cuando se frustra porque algo no salió como lo esperaba. Una actitud sana consiste en aprender a manejar todo el abanico de emociones que los seres humanos tenemos adentro, sean positivas o negativas.

Quien tiene una estima alta lo demuestra en todas las áreas de su vida. En el trabajo, por ejemplo, disfruta de su tarea y de su aporte en ese lugar. También de la gente con la que comparte tiempo a diario. El orgulloso es incapaz de disfrutar de su trabajo y solo persigue el puesto y el reconocimiento.

Un maestro con buena estima piensa en el alumno, antes que en él, y sobre todo en el hecho de que aprenda y mejore día a día. Un médico con buena estima piensa en que sus pacientes recuperen la salud y tengan una buena calidad de vida, antes que en su reputación como profesional. La buena estima le permite relacionarse con toda clase de gente, pues considera a los otros como iguales, no se siente mejor (ni peor) que nadie. Le da lo mismo tener un jefe por encima de él que tener un par a su lado o un subalterno a quien tiene que darle órdenes.

A continuación comparto dos ideas prácticas que nos pueden ayudar a elevar nuestra estima:

Pensar lo mejor de todo y de todos. ¿Tenés una imagen positiva de la vida? A veces nos cuesta pensar bien de todo y de todos porque no es lo que nos enseñaron en casa. Tal vez tuviste padres negativos y heredaste esa visión de la vida. Pero siempre estás a tiempo de ensanchar tu visión y deshacerte de toda idea que no te permite crecer. Para ello, tendrás que rodearte de personas y situaciones positivas y evitar cosas como, por ejemplo, las noticias que solo nos transmiten preocupación. Escoger deliberadamente los mejores pensamientos nos permite caminar con confianza y fortaleza.

Pensar lo mejor de uno mismo. ¿Cómo te ves a vos mismo? Si tu imagen personal es negativa, debés saber que sos un ser humano único e irrepetible, con debilidades y fortalezas. Dejando de lado la falsa humildad, comenzá a hablar bien de vos mismo, a creer en vos. No importa lo que te hayan dicho antes; no importa si tenés estudio o no; no importa si tenés bienes materiales o no. Hay grandeza en tu interior. Sos un hombre valioso, una mujer valiosa. No te autolimites con tus pensamientos; al contrario, convertite en tu mejor aliado y comenzá a reconocer y soltar el potencial extraordinario que llevás adentro.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

(*) Psicólogo. Especialista en autoayuda, liderazgo, motivación y trabajo en equipo.

 

Quien tiene una estima alta lo demuestra en todas las áreas de su vida.