La mejor sonrisa

Publicado por: 29/07/2016 0 comments 458 views

La maloclusión dentaria es una de las patologías que más afecta a niños y jóvenes de nuestro país. Es un desorden muy frecuente y la mayoría de las veces su origen es de carácter hereditario.

 

Este desorden se debe a que los dientes no logran una buena alineación dentro de los maxilares, o bien, están alineados pero no guardan una relación normal con su maxilar opuesto o con los tejidos blandos que los rodean, como por ejemplo, labios, lengua, mejillas.

La materia que se ocupa de las maloclusiones en odontología es la ortopedia funcional y/u ortodoncia, técnicas que se utilizan para tratar al paciente que, dependiendo de la edad, la maloclusión o disfunción, se pueden aplicar una u otra o ambas a la vez.

La maloclusión dentaria no es una enfermedad, sino una discapacidad que influye en la salud física y mental del individuo desde muy temprana edad, por lo tanto, su tratamiento será importante para lograr el correcto desarrollo y el bienestar del paciente.

A continuación enumeraremos los problemas que puede conllevar esta discapacidad que afecta la salud en sus diversos aspectos.

Salud bucal

Las personas con dientes desalineados son más propensas a tener caries o enfermedades en las encías. Tener los dientes alineados facilita la higiene bucal y, de esta manera, ayuda a disminuir el desarrollo de enfermedades que son de alta incidencia en la población y la principal causa de pérdidas dentarias en nuestro medio.

Trastornos de fonación

La maloclusión dentaria y los trastornos en la fonación están muy relacionados. La presencia de estructuras afectadas, sobre la cual el niño construye su fonética, provoca alteraciones en la fonación, a veces muy graves, que son prácticamente imposibles de resolver en la edad adulta.

Dificultades masticatorias

La maloclusión dentaria puede generar dificultades masticatorias de gravedad variable. Los pacientes con maloclusiones graves se quejan a menudo porque deben eliminar de la dieta algunos tipos de alimentos, sobre todo los más duros. En muchos casos este problema se presenta en niños en período de crecimiento, teniendo en cuenta que eliminar de la dieta algunos alimentos supondría un riesgo potencial para su completo desarrollo.

Dolor severo

El severo dolor que padece el paciente puede deberse a fatiga y espasmos musculares; el dolor muscular casi siempre se correlaciona con posturas de la mandíbula hacia adelante o el costado, y con rechinar los dientes como respuesta a situaciones de stress. Algunos odontólogos sugieren que imperfecciones en la mordida, aún pequeñas, pueden desencadenar estas dos situaciones. Por otro lado, si un paciente responde al stress incrementando el apretamiento o el frotamiento dentario el tener una mordida defectuosa puede aumentar el problema o impedir una correcta resolución del mismo. Por consiguiente, la mala forma de morder combinada con dolor y espasmos de los músculos de la cara puede ser una indicación para un tratamiento de ortodoncia a cualquier edad (éste será una parte de la solución del problema y no el tratamiento principal).

Insuficiencia respiratoria nasal

Dado que las necesidades respiratorias son el principal factor que determina la posición de los maxilares y la lengua, y en menor medida de la cabeza, parece muy razonable que una alteración de la respiración, como hacerlo por la boca en vez de la nariz, pueda modificar la posición de la lengua, los maxilares y la cabeza. Toda esta situación provoca cambios graves en la alineación de los dientes y la posición de los maxilares.

La inflamación prolongada de la mucosa nasal que se observa en las alergias puede dar lugar a obstrucciones respiratorias crónicas; esta también se puede producir por cualquier otro obstáculo al paso de aire, como adenoides, amígdalas, cornetes, etc. Estas obstrucciones al paso de aire por la nariz desencadenan el problema de la respiración bucal, que puede persistir aún después de eliminar la causa de la obstrucción.

La insuficiencia respiratoria nasal, que de no tratarse médica y odontológicamente afecta el crecimiento del niño e incide en la conducta del mismo.