La obesidad en niños, una realidad que preocupa

Publicado por: 18/03/2019 0 comments 92 views

Muchos de los casos se dan en convivencia con baja talla por desnutrición infantil previa, además de diabetes e hígado graso. En dos años, el sobrepeso y la obesidad en los chicos aumentó 5 %.


Sergio Ferrer

La obesidad ya está catalogada, desde el punto de vista médico, como una epidemia que no distingue clases sociales. En dicho contexto, el de los chicos pobres es el sector que aparece como el más vulnerable, con el agravante, en el orden provincial y nacional, de que los casos y la cantidad porcentual han ido en marcado aumento en los últimos años.
Para hablar sobre este tema y analizar sus principales aspectos, Viví Mejor dialogó con la nutricionista Virginia Yódice, titular de la primera circunscripción del Colegio de Graduados en Nutrición de la Provincia de Santa Fe.
La especialista definió a la obesidad infantil como la cantidad excesiva de grasa en el cuerpo de un chico. Esto no implica, dijo, que el niño pasa de tener un peso normal a ser obeso, sino que hay una instancia previa que es el sobrepeso. Al observarse las estadísticas, agregó, puede verse que hay cada vez más niños con sobrepeso y obesidad, con el agravante de que muchos de esos casos se dan en condiciones donde estos problemas conviven con baja talla por desnutrición infantil previa, diabetes e hígado graso.
De 2014 a 2016 el sobrepeso y la obesidad en los chicos aumentaron 5 puntos porcentuales. “Es mucho”, enfatizó la profesional. “Ocurre que cuando alguien tiene sobrepeso, si no se revierten sus hábitos alimentarios y de actividad física, eventualmente llega a la obesidad”, aclaró.
“Lo que nos preocupa, tanto a los profesionales de la salud en general como a los especializados en Nutrición en particular, es que estamos haciendo todos los pasitos para terminar con tasas altísimas de obesidad”, subrayó Yódice, poniendo énfasis en el grado de culpa que le cabe a la sociedad en el marco de este problema, que ofrece varias aristas para analizar. Una de ellas, aclaró, es que en la actualidad, a la obesidad ya no se la piensa como un problema individual, sino social. Durante mucho tiempo se sostuvo, o se creyó, que aquel que era obeso, o que tenía unos kilos de más, era porque quería, o porque “no podía cerrar la boca”. O, en los casos de los más pequeños, porque no tenían padres que pudieran ponerles límites.

¿Qué se puede hacer?
Es cierto que hay una cuota de voluntad y de determinación individual”, prosiguió la nutricionista, “pero hoy sabemos que la gente engorda porque el entorno no ayuda”. Ese entorno se conoce como contexto obesogénico. Un chico que está en una escuela, citó como ejemplo, desde las 8 de la mañana a las 3 de la tarde, rodeado de gaseosas, golosinas, chocolates, no se encuentra precisamente en el ambiente más saludable. Por el contrario, dijo, ese niño tiene a su alcance toda una clase de alimentos altos en contenido calórico, que ayudan a crear su hábito por consumirlos. No obstante ello, recordó que existen pilares que sirven para combatir la obesidad infantil.
“Los chicos son el sector que nos preocupa, porque se entiende que no son del todo capaces de manejar sus opciones alimentarias y somos los adultos los que estamos a cargo de corregir esa conducta, así como de protegerlos”, resaltó. Por eso, los padres, el Estado, la industria, las escuelas y demás instituciones componen ese estamento que debe actuar, a partir de una línea de acción y de actividades conexas. “Existe un rol compartido en cuanto a las responsabilidades, porque si la escuela toma una medida pero los padres no apoyan, todo se vuelve caótico y tampoco resulta”, destacó Yódice, quien insiste en que una de las cosas que hay que trabajar, y cuanto más urgente mejor, son los kioscos saludables.
Pero el kiosco no se hace únicamente con comida. Existe un informe que destaca que solamente el 6% de las escuelas del país tienen bebederos para facilitar el acceso de los chicos al agua potable. ¿Entonces, cómo hacemos para asegurar que el alumno tenga acceso al agua y no tome gaseosa? Si no podemos asegurar el agua, toma otra cosa. Por eso, si no tiene mínimamente bebederos, o agua potable en dispenser, se hidrata con gaseosas o con jugos. También dejó otro dato preocupante: Argentina está consumiendo, como país, tres veces más de la cantidad de azúcar sugerida como tope por la Organización Mundial de la Salud y es la segunda en la región de Latino América en consumo de azúcares. “En ese sentido, lamentablemente, somos líderes”, redondeó.

 

De 2014 a 2016 el sobrepeso y la obesidad en los chicos aumentaron 5 puntos porcentuales.