La pedagogía sistémica, una mirada integradora en las relaciones escolares

Publicado por: 14/08/2018 0 comments 902 views

La mirada sistémica entiende los colectivos y grupos humanos como sistemas complejos, en donde es preciso fortalecer  el sentido de pertenencia, favorecer la inclusión, aceptar y respetar a cada individuo teniendo en cuenta su contexto, su historia y su cultura, para sostener relaciones sanas y productivas.

Cintia Lorena Diaz

Mantener relaciones saludables en cada uno de los espacios que compartimos diariamente aporta bienestar tanto a nivel físico como emocional. Hoy, vamos a conocer sobre una perspectiva que busca contribuir con aportes innovadores en los ámbitos educativos, un micro mundo donde se replica lo que vivimos socialmente, a través de conflictos en las relaciones, dificultades comunicacionales y de aprendizaje, sólo para dar un ejemplo.

Para conocer sobre este abordaje, consultamos a Silvana Madrid Cahisa,  profesora en Ciencias de la Educación, formada en Constelaciones Familiares.

-¿Qué es la Pedagogía Sistémica?

-Esta perspectiva surge de  posicionar  la  mirada  de los órdenes del amor y  las constelaciones familiares -desarrolladas por el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger- en el ámbito de la educación. Entiende a las relaciones, situaciones y vínculos que se dan en las escuelas y cada aula como parte de un sistema donde cada uno de sus elementos se interrelacionan e influencian entre sí. Esta visión sistémica es a la vez fenomenológica. El enfoque fenomenológico conlleva exponerse  a la realidad tal cual es. En las situaciones educativas cotidianas podría ejemplificarse de la siguiente manera: cuando un maestro mira a su alumno evitando juicios y/o apreciaciones sobre sus capacidades y habilidades. Lo mira considerando también que viene de un sistema familiar perfecto para él, sin nada que agregar o nada que quitar.

-¿Cuáles son esos principios que podemos empezar a mirar en las relaciones institucionales?

-Esta mirada está guiada por lo que Hellinger  ha denominado “los órdenes del amor” presentes en los sistemas familiares y vinculares. Del mismo modo que existen leyes en el un todo.

El primer orden es la pertenencia al sistema, es decir que: todo el que pertenece al sistema tiene derecho a ser reconocido, de aquí el carácter  necesariamente inclusivo de esta pedagogía. El segundo orden es el de la jerarquía (refiere a la jerarquía desde un lugar diferente al que la mayoría de nosotros entiende) el que llega primero tiene prioridad sobre el que llega después. Así como todos nosotros antes de ser padres hemos sido hijos, antes de ser educadores hemos sido alumnos. Ese es el orden, primero somos hijos y luego padres, primero somos alumnos y luego educadores. Una de las ideas fuerza de la pedagogía sistémica es “cada quien en su lugar para poder educar” e implica una invitación a auto-mirarse como sujetos y a la vez mirar hacia las fortalezas de los sistemas familiar y educativo.

-¿Cómo puede el docente llevar estos órdenes que mencionas a las aulas?

-En principio requiere una nueva comprensión de quien está frente a los alumnos, de quien desarrolla la docencia.  Esta comprensión de esos ordenes permiten también al docente auto-revisar sus propios “nudos o situaciones difíciles” (vínculos, situaciones conflictivas, comportamientos de alumnos que generan malestar o rechazo). Al posibilitarme mirar mi propio sistema familiar y las implicancias, la mirada hacia el alumnos y sus familias se vuelve más benevolente, más accesible, me ubico en mi propio lugar respetando el del otro.

-¿Podría modificar la calidad educativa?

-Las comprensiones desde esta pedagogía pueden favorecer la cooperación, así como enriquecer las actividades de aprendizaje. Cuando  en  los  contenidos educativos  se introducen elementos familiares y sistémicos, se aprende mejor. Además potencia la inclusión, la resolución de conflictos y la participación de la comunidad  y en cuanto al equipo de trabajo de directivos y docentes  permiten el análisis de casos (situaciones complejas de sus alumnos)  y optimizan el funcionamiento de la institución.

-¿Se podrían explicar comportamientos de los alumnos, dificultades entre colegas o diferencias entre padres y docentes desde esta perspectiva?

-Totalmente, aunque más que explicar seria comprender, asentir, incluir. Esto nos posibilita hacernos nuevas preguntas frente a las  dinámicas familiares de nuestros alumnos, entre ellas: ¿hasta dónde puedo intervenir como maestro?, ¿cómo puedo tener una mirada más amplia del conflicto?, O ¿cómo facilito el aprendizaje de los contenidos?  ¿si hay algo más allá de nuestra interacción con el alumno que sin la ayuda de los padres no podríamos resolver ?

-Todo lo que me venis contando habla de un profundo trabajo personal de parte del docente, es invitarlo a mirarse primero para trasformar su mirada hacia el otro…

-Aquí hay un punto interesante. Un maestro necesita estar reconciliado con su propia familia para poder aceptar también las de los niños, esto representa un desafío personal, y a la vez la posibilidad de estar más disponible como docente para la enseñanza.