La rehabilitación después de un ACV

Publicado por: 15/11/2018 0 comments 30 views

El 29 de octubre fue el Día Mundial del Accidente Cerebro Vascular. En ese marco, Viví Mejor conversó con el Terapista Físico, Juan Cruz Zwiener, sobre qué se puede hacer en materia de rehabilitación posteriormente a un ACV.

 

Mónica Ritacca

El accidente cerebro vascular (ACV) se considera una emergencia. Por eso, lo primero que hay que hacer cuando se detectan los signos es llevar a la persona a un centro médico.
Existen dos tipos de ACV:
* Hemorrágico: se produce cuando se rompe una arteria, debido a la hipertensión arterial o a un aneurisma cerebral, que es una malformación congénita que produce una hemorragia en el cerebro. El 20 % de los ACV son de este tipo.
* Isquémico: se produce por oclusión de una arteria, que se tapa por colesterol o por un pequeño coágulo, que puede venir de las carótidas o ser de origen cardíaco o hematológico. No llega sangre a una parte del cerebro. El 80 % de los ACV son isquémicos. Si no se trata a tiempo, la falta de circulación produce un infarto cerebral.
Los signos de un ACV isquémico incluyen: hemiplejia o falta de movimiento en la mitad del cuerpo (brazo, pierna y mitad de la cara, todos del mismo lado), trastorno de la visión y/o del lenguaje (dificultad para expresarse o para comprender), confusión espacio-temporal (el paciente no se ubica ni reconoce) y/o pérdida del conocimiento.
En tanto, la rotura de un aneurisma provoca un “dolor de cabeza en estallido”. Se lo llama así porque parece que se rompe algo dentro de la cabeza. Eso puede producir un dolor de cabeza muy fuerte, vómitos, rigidez hasta pérdida de conocimiento y coma. Entre el 30 % y el 40 % de las personas fallece cuando se rompe el aneurisma; el resto puede ser tratado
Apenas se manifiestan los síntomas, hay que concurrir a un centro médico. Allí se hace una tomografía rápidamente. Si no se visualiza una hemorragia, se le hace una angiografía digital cerebral, que es el único método para detectar la oclusión de las arterias. Se puede actuar disolviendo el coágulo o tratando de sacarlo. El lapso para actuar es entre 3 y 6 horas. Más de la mitad de los pacientes que llegan a tiempo pueden recuperarse. Cuanto antes se actúe, menores son las secuelas.
En caso de un ACV hemorrágico, se puede operar dentro de las primeras 24 horas, pero es una situación más riesgosa y que produce mayores secuelas que el ACV isquémico.
¿Se puede prevenir un ACV? Hay un 50 % de enfermedades cardiovasculares que son transmitidas genéticamente. Pero después hay otros factores, como la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, el estrés, el sedentarismo, el cigarrillo y las drogas, que favorecen un ACV y sobre las cuales se puede hacer prevención.
Para prevenir un ACV, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda: controlar la hipertensión arterial, no fumar, tratar los trastornos del colesterol con dieta y medicamentos si fuera necesario; tratar la diabetes o el síndrome metabólico (resistencia a la insulina); hacer una actividad física regular y moderada; controlar el déficit de magnesio; tener un diagnóstico precoz de las obstrucciones arterioescleróticas de las arterias carótidas y su corrección (se realiza por medio de un examen médico y una ecografía de las arterias carótidas); prevenir con medicación las trombosis y embolias cerebrales.

La rehabilitación, después del ACV

En el sur de la ciudad, sobre calle San Martín 1863, funciona el Centro de Neurorehabilitación y Aqua Terapia (Ce.N.A.T.) Se trata de una Institución dedicada a desarrollar programas de rehabilitación, a través del abordaje multidisciplinario para optimizar la calidad de vida de las personas con dificultades neurológicas considerando su re inserción en la comunidad.
Brinda asistencia y asesoramiento profesional al paciente y a su familia, fomentando un vínculo terapéutico construido en la empatía y la contención, para favorecer la adherencia al tratamiento.
Un gimnasio terapéutico, una sala de hidroterapia y dos salones donde se realizan talleres son las grandes áreas del CE.N.A.T.
En diálogo con Viví Mejor, el director general de la institución, Juan Cruz Zwiener, Terapista Físico, contó que entre los diversos programas que brinda CE.N.A.T. uno es el de rehabilitación post ACV.
“Después de un ACV hay que hacer un abordaje rápido sobre el paciente. Cuando ya superó la instancia de la urgencia, es decir que está estabilizado, hay que empezar a actuar en materia de kinesiología. Debe insertarse en un centro para abordar su parte fisica, y también emocional, para luego reinsertarlo socio y laboralmente. Obviamente que en el centro de rehabilitación se agotará todo para lograr esos objetivos, pero mucho dependerá del grado de las secuelas que le hayan quedado al paciente y de su personalidad, de sus ganas de salir adelante”, manifestó Juan Cruz Zwiener.

“En un centro de rehabilitación es muy importante, o por lo menos lo es acá, que además de obtener resultados en lo terapéutico el paciente genere vínculos, socialice. Eso ayuda mucho en los procesos de recuperación de una dolencia”, agregó.
En esa línea de objetivos es que CE.N.A.T. ofrece en el marco de su programa de rehabilitación de ACV, además del gimnasio terapéutico y la hidroterapia, una serie talleres. A través de ellos busca la resignificación de las personas. “Hay talleres de cocina, de mosaiquismo y hasta uno de tecnología donde los pacientes aprenden a hacer trámites por internet y a pagar impuestos”, cuenta el director general. Y finaliza: “La resignificación de la persona. Eso es a lo que apunta una rehabilitación, aún en personas que tienen secuelas neurológicas de por vida”.

 

OTRAS PATOLOGÍAS
En CE.N.A.T. es posible llevar a cabo cualquier tipo de rehabilitación. Entre las patologías más predominantes se encuentran los ACV, traumatismos de cráneo, politraumatismos, problemas de columna y enfermedades que afectan las articulaciones en general.
Para estas últimas, la Hidroterapia es de gran ayuda. “La hidroterapia se utiliza en la mayoría de las patologías. Entre los beneficios puedo decir que ayuda a que el paciente camine mejor porque se saca el peso del cuerpo y entonces puede caminar más tranquilo en el agua, sin preocuparse por caerse, por ejemplo. Eso en el período inicial del caminar es importante”, señala Juan Cruz Zwiener. Y agrega: “Además, el efecto descompresivo y de calor del agua hace que las articulaciones ganen amplitud de movimiento, disminuya el dolor y favorezca la circulación, entre otros. Ahora, el agua está a 35,5 °C. En el invierno estuvo en 36 y cuando llegue el verano estará en 34,4”.
Consultado sobre qué les diría a las personas que tienen una enfermedad en sus articulaciones y sólo se quejan del dolor porque creen que no pueden hacer nada, dijo: “Primero les diría que no se quejen porque con la queja no van a solucionar nada. La vida es una continuidad de problemas y soluciones. Se presenta este problema abrupto, como un ACV, y entonces debo ir al médico y a un centro de rehabilitación para tener una buena calidad de vida. Acá tendrá una entrevista con el director médico, que es el neurólogo Javier Anzardi Vidal, para luego tener una evaluación de todo el equipo multidisciplinario que será quien elabore el mejor programa de rehabilitación para ese paciente”.