Lactancia materna, un gran acto de amor en un mundo que grita auxilio

Publicado por: 14/08/2020 0 comments 134 views

Desde el 1 al 7 de agosto tuvo lugar la Semana de la Lactancia Materna en todo el mundo. Este año, atípico por la pandemia por Covid-19,  el tema fue: «Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable».

Mónica Ritacca

La Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra todos los años del 1 al 7 de agosto, es una campaña mundial coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés) para crear conciencia y estimular la acción sobre temas relacionados con la lactancia materna.

«Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable» fue el tema seleccionado de este año para la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020. El tema se centra en el impacto de la alimentación infantil en el medio ambiente/cambio climático y el imperativo de proteger, promover y apoyar la lactancia materna para la salud del planeta y su gente.

Invertir en la lactancia materna puede salvar vidas infantiles y mejorar la salud, el desarrollo social y económico de individuos y naciones. Por lo tanto, debe crearse un entorno propicio para la lactancia materna, así como otras facetas de la alimentación de lactantes y niños pequeños. La protección, promoción y apoyo de la lactancia materna requieren acciones coordinadas durante los tiempos normales y quizás aún más durante las emergencias. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de abogar por la lactancia materna como una intervención de salud pública que salva vidas y previene infecciones y enfermedades en la población en general.

La leche materna es el alimento más adecuado para el desarrollo del lactante debido a su equilibrado contenido de nutrientes, ideales para un crecimiento y desarrollo óptimo. Es el primer alimento natural para los niños, proporciona toda la energía que necesitan durante sus primeros meses de vida y es el único que le da protección sostenida durante los primeros 2 años. Es la base de la seguridad alimentaria para todos los bebés del mundo y es uno de los recursos naturales renovables más valiosos.

Este líquido vital, entre otras cosas, promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, siendo la mejor protección para el niño contra las infecciones. Ciertos estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna tienen menor riesgo de padecer diarreas, infecciones respiratorias, otitis, enfermedades atópicas, eccemas, diabetes, infecciones gastrointestinales y meningitis, entre otras afecciones. Por otro lado, reduce la mortalidad infantil y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, a partir de ahí, seguir dando el pecho junto con otros alimentos hasta los 2 años o más ya que durante este periodo continúa siendo una fuente importante de energía, aportando muchos nutrientes de calidad y anticuerpos.

Cómo obtener una buena lactancia

Lo primero que se debe considerar es que cada niño/a requiere de un tiempo diferente para quedar satisfecho, por esta razón se recomienda dar el pecho de día y de noche, cuando se solicite. Por otro lado, es importante tener en cuenta que la madre no debe estar apurada ni medir el tiempo para dar el pecho.

Para que pueda producir la cantidad de leche necesaria, es recomendable amamantar con frecuencia y en el caso de separarse del niño (por razones laborales, por ejemplo) igual se puede continuar con la lactancia, extrayendo manualmente la leche, conservándola en un recipiente limpio y tapado.

En algunos casos, existen problemas frecuentes al iniciar la lactancia, como la bajada de la leche, dolor de pezón, grietas, congestión mamaria y mastitis. Ante cualquiera de estos casos, no se debe suspender la lactancia sino continuar amamantando de la mama afectada ya que estimula su curación.

– La bajada de la leche: suele demorarse un poco más en los partos mediante cesárea, pero no se debe dejar de ofrecer el pecho al bebé.

– Dolor en el Pezón: es común que se presente algo de dolor o molestia (ardor, picazón o pellizco) cuando el bebé comienza a alimentarse en los primeros días o semanas. No hay una causa clara del dolor en el pezón. Un simple cambio de posición del bebé mientras se alimenta puede aliviarlo. También se puede tener dolor en el pezón si el bebé continúa la succión a medida que se desprende de la mama, en este caso, se le puede ayudar al bebé a aprender a soltar el pezón, introduciéndole suavemente un dedo por un lado de la boca para interrumpir la succión.

– Grietas en el pezón: se debe cuidar la piel del pezón, si la piel está demasiado seca o muy húmeda puede causar lesiones en el pezón debido a la humedad de la zona, por lo que se recomienda el uso de sostenes confeccionados con telas de algodón, que ayudan a la aireación. Se debe evitar el uso de jabones o soluciones para quitar los aceites naturales de la piel que llevan a resequedad de ésta. El aceite de oliva, la leche de la madre y los aceites que contengan lanolina pueden ayudar a aliviar los pezones agrietados.

– Congestión mamaria: es causada por la congestión de vasos sanguíneos en la mama. Las mamas se inflaman, se endurecen, duelen y los pezones pueden no protruir (salir hacia adelante) para permitirle al bebé sujetarlos correctamente. El dolor, el estrés y la ansiedad pueden interferir con el reflejo de bajada de la leche, como resultado la leche se acumulará en los conductos galactóforos. El tratamiento consiste, en pedirle a la madre que se relaje, que encuentre una posición cómoda para el amamantamiento, y realizar masajes suaves durante y luego de la succión, además de aplicar calor a la mama. Alternar baños con duchas calientes y uso de compresas frías para ayudar a aliviar la molestia. Aumentar la frecuencia (ocho veces o más en 24 horas), durante no menos de 15 minutos en cada alimentación, extraer la leche manualmente o con un extractor o sacaleches ayuda a disminuir y prevenir la congestión.

– Mastitis: es una infección de la mama, causa dolor muscular, fiebre y un área roja, caliente y sensible en una mama. Cuando esto suceda, se debe consultar con el médico de cabecera. El tratamiento puede incluir: antibióticos para la infección, aplicación de compresas calientes y húmedas sobre el área infectada, un apropiado descanso y el uso de un sostén cómodo entre alimentaciones.

La experiencia de tres mamás con la lactancia

Marcela, mamá de Valentino. «La lactancia sin dudas es un acto de amor, sino no me explico cómo funciona. En mi caso no ha sido una gran experiencia al principio. Sentía muchísimo dolor. Nunca imagine que podía doler, nunca nadie habla de eso. Se habla de dolor de parto, de contracciones pero no de las posibles complicaciones de la lactancia. Fui insistente, hasta que un comentario justo en el momento que iba a tirar todo por la borda me empoderó: apropiate de tu lactancia porque tenés el poder. Y así fue. Me apropié, sanaron las heridas y comenzó a fluir…Lo que antes era muy difícil hoy se me hace cotidiano y puedo dar teta hasta parada».

Romina, mamá de Mateo y Julia. «Defiendo todo tipo de alimentación que puedas darle a tu hijo o hija. Se que lo intentas de la mejor manera y si no se logra de una forma se logrará con otra. Desde que me quedé embarazada tuve decidido que quería dar pecho. Pensé que era tan fácil como natural y que no me costaría ningún esfuerzo, pero no fue así. Mi relación con la lactancia no fue tan buena porque nunca pude cumplir con las expectativas que yo misma me impuse y con las exigencias que sentía de los demás: exigencias desde las imágenes perfectas sobre lactancia en redes sociales y exigencias desde el hecho de que la leche materna es lo mejor. Estoy de acuerdo con que la leche materna es lo mejor, pero también es lo mejor que la madre esté bien. A mi primer hijo lo amamanté exclusivamente con leche materna hasta el año. A mi segunda hija, llevo 6 meses».

María de los ángeles, mamá de Joaquín y Matilde. «A mis 23 años me enfrenté a mi primera lactancia sin tener mucha información ni alternativas. Siempre lo vi como la única posibilidad de alimentar a mi hijo y solo seguí mi instinto sin cuestionar si funcionaria o no. No fue fácil al principio pero luego caímos en una complicidad infinita que nos envolvió hasta sus 10 meses, recuerdo la etapa con mucha satisfacción, con mucho placer de saber que juntos podíamos enfrentar al mundo. Hoy con 32 años me preparo para la llegada de mi segunda hija , quiero que sea una etapa donde podamos disfrutar y conectarnos. Esta vez me he podido informar, leer y estudiar para vivir el proceso de la mejor forma, soltando expectativas y confiando en que la lactancia es mucho más que alimento.»