Lactancia, veganismo y vitamina B12: la importancia de una tutela en la dieta

Publicado por: 02/01/2020 0 comments 53 views

Una investigación registró un retraso madurativo de niños que habían recibido lactancia de parte de madres veganas o vegetarianas. Expertos insisten en la necesidad de consumir un suplemento de vitamina B12, que no es ingerida por estas mamás por ser de origen animal.

Alejo Paris

“En los últimos años, el porcentaje de niños nacidos de madres veganas ha aumentado considerablemente por la popularidad de estas dietas. La deficiencia de la vitamina B12 es una de las complicaciones más graves de mujeres que adoptan el vegetarianismo sin supervisión”. Así concluye el estudio realizado por el Hospital Nacional de Pediatría Dr. “Juan P. Garrahan”.

La investigación reveló 15 casos tomados entre 2003 y 2018, donde niños —hijos de mujeres que habían incorporado una dieta vegana— tuvieron un retraso madurativo a causa de la lactancia materna. Esto se debió a la falta de vitamina B12 entre los nutrientes que recibían los bebés amamantados durante ese período.
La vitamina B12 es primordial para el funcionamiento del organismo. Es de origen animal: se encuentra en la carne, los lácteos, el huevo y en algunas legumbres. Es decir, quienes adopten un régimen vegano no incorporarán dicha vitamina, a menos que consuman un suplemento de ésta. Lo que ocurrió en los casos que reflejó el estudio realizado por el Hospital Garrahan fue que estas madres no incorporaron ese suplemento, posiblemente por desconocimiento y por no haber recibido la indicación médica de hacerlo.

Y no sólo es importante que las personas que incorporen un régimen vegano o incluso vegetariano (ya que la vitamina se incorpora de forma reducida) consuman el suplemento de la vitamina B12 durante el período de lactancia, sino a lo largo de toda la vida. La falta de esa vitamina clave en el organismo de una madre no sólo pone en riesgo a la salud de su hijo sino también a su propia salud. No obstante y más allá de los resultados del estudio, no todos los niños que recibieron lactancia de una mamá vegana sufrirían un retraso madurativo.

El desconocimiento sobre la necesidad de suplir esta vitamina es uno de los problemas sobre los que intenta alertar el estudio en cuestión. Queda en evidencia la necesidad de un seguimiento en la dieta, de una “tutela” que debe estar a cargo de un profesional de la salud idóneo en el tema.

La explicación de una especialista

María Sol Lazzarino es Lic. en Nutrición, graduada en la UNL (Mat. Prof. N° 1187), docente de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Católica de Santa Fe, y actualmente cursa la Diplomatura en Nutrición Vegetariana y Vegana de la Universidad de Belgrano.

La nutricionista afirma que a la suplementación de la vitamina B12 “la debe recomendar un profesional de la salud, ya sea nutricionista, pediatra o el propio obstetra”. Algo central respecto del estudio del Garrahan es que “los profesionales de la salud, frente a un caso de lactancia de una mamá vegana o vegetariana, deben indagar si la mamá está suplementando o si lo ha hecho con anterioridad; evaluar los niveles de la vitamina en sangre, y proponer un esquema de suplementación. Esto es muy importante, porque frente a la falta de vitamina B12, el niño puede generar un déficit neurológico y eso puede representar un compromiso para sus distintas funciones corporales”, subraya.

El suplemento de la vitamina B12 es producido en un laboratorio a través de síntesis química, y no es un fármaco con acción de medicamento, como si fuera para tratar una enfermedad: es un nutriente esencial que, al no poder obtenerse a través de la dieta porque no se consumen alimentos de origen animal, se debe incorporar desde una fuente externa.

La valoración del estudio

Lazzarino considera que “si bien fueron relativamente pocos casos durante los 15 años (a razón de uno por año), eso no quita importancia debido a la gravedad y el riesgo que representa a la población vegetariana o vegana la no suplementación de la vitamina B12 y el no cuidado de la cobertura de los nutrientes esenciales”. Además, valora que los profesionales de la salud se manejen con la ética a la que convocan sus respectivos colegios y la propia profesión, por ejemplo, en casos donde se desconoce la temática.

“Las mayores instituciones de alimentación, nutrición y salud a nivel mundial avalan la alimentación vegetariana o vegana en todas las etapas de la vida, y recomiendan sobremanera la asesoría y el seguimiento, ya que si bien este tipo de alimentación puede ser totalmente compatible con un estado saludable de la persona y —en este caso— de sus hijos, al ser un patrón de consumo alimentario alternativo al tradicional occidental (rico en carnes, en harinas, en lácteos), los nutrientes se cubren de manera también diferente”, expresa.

Un tema emergente

Lazzarino manifiesta que éste no es un tema que se incluya en las currículas obligatorias universitarias del país de las carreras de medicina o de nutrición, ni tampoco en pediatría u obstetricia. “Es por eso que forma parte del comportamiento ético derivar sino estamos capacitados, y de no caer en un juicio de valor u obligar a cambiar el hábito alimenticio del paciente”, expresa.

Finamente, sugirió a la ciudadanía interesada en el tema que solicite toda la información —y la orientación de profesionales— que se necesite recurriendo a instituciones oficiales, como los colegios profesionales, la Sociedad Argentina de Nutrición, la Unión Vegana Argentina, o la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas.