Las cicatrices, una marca para toda la vida

Publicado por: 12/05/2017 0 comments 76 views

Caerse de la bicicleta de niño, quemarse con un horno o someterse a una operación de apéndice: todas estas experiencias dejan cicatrices más o menos visibles para el resto de la vida. Y no siempre terminan teniendo el aspecto que uno desea. Aceptarlas como una marca personal será la clave para no darle lugar a los complejos.

Las cicatrices se forman cuando la herida llega a la dermis, la capa intermedia de las tres capas de la piel. Ésta contiene folículos capilares, glándulas sudoríparas y la mayoría de los receptores sensoriales. En cambio, las heridas que afectan la capa superior de la piel, conocida como epidermis -como por ejemplo los raspones-, sanan sin dejar cicatriz.

Las cicatrices son reemplazos de la piel. No tienen folículos capilares o glándulas sudoríparas y tienen más tejidos conjuntivos que la piel normal. Esto se debe a que, tras una lesión, el cuerpo se esfuerza por formar lo más rápido posible una barrera contra agresiones externas. Los tejidos conjuntivos rellenan las partes donde falta tejido y finalmente, gracias a una transformación en células similares a los músculos, cierran la lesión.

Este mecanismo es muy efectivo. Por supuesto, el cuerpo prioriza la seguridad y no la belleza. Cerrar una herida rápidamente es cuestión de supervivencia.

Al principio la cicatriz es rojiza, pero con el tiempo empalidece y se pigmenta ligeramente. La cicatriz tiene un periodo de unos tres años de maduración. Recién después adquiere su color y forma definitivos. No sólo el tipo de lesión, sino también el lugar del cuerpo y el cuidado influyen en la forma que tendrá la cicatriz. En lugares donde hay una tensión especial de la piel, como por ejemplo el pecho y los hombros, pueden formarse cicatrices más llamativas.

Mientras se está curando la herida, es conveniente “dejar tranquila” a la cicatriz y no andar sacando permanentemente la venda para no generar tensión en la costura. Además, es importante usar una crema con pantalla solar durante los primeros seis meses. El sol puede “sobrepigmentar” la cicatriz y hacer que se vea más oscura.

Cuando la cicatriz es más gruesa de lo normal, los expertos hablan de una cicatriz hipertrófica o queloide. Se trata de una cicatriz causada por la formación excesiva de tejido nuevo en la curación que a veces sobrepasa incluso los límites de la herida original. Que se forme o no queloide depende probablemente de factores genéticos.

Sin embargo, muchas personas viven como un defecto cicatrices que sanaron bien. Muchas cremas y apósitos prometen mejorarlas, pero la realidad es que el aspecto final que tendrá una herida no depende de las cremas. Pero sí es posible volver las cicatrices algo más suaves y flexibles. Para ello, se masajean las cremas en la piel con un aparato de ultrasonido. 

Las cicatrices tampoco desaparecen mágicamente con láser. Incluso las intervenciones de cirugía plástica dejan cicatriz. Para que la cicatrización sea normal, solo hacen falta tiempo y paciencia.

Las marcas en el rostro y el maquillaje

Las cicatrices que quedan en la piel después de una quemadura, una herida o hasta un brote de acné pueden ser atenuadas con un tratamiento con láser. Pero como éste no es instantáneo, ante distintas circunstancias -como puede ser una fiesta- se puede optar por un maquillaje que las disimule.

Siempre, independientemente del maquillaje, es importante mantener una cicatriz bien humectada ya que esto favorece a la regeneración de la piel. Para ello se deben aplicar cremas humectantes. Luego se debe colocar el corrector adecuado, ya que según la tonalidad de la cicatriz. Como las cicatrices comúnmente son rojizas, el corrector de tono verde siempre es el más recomendado.

Tras ello, el paso que sigue es aplicar la baseen todo el rostro. Lo ideal es que se trate de una base en crema ya que es mas espesa y tiene una mayor cobertura. Además también es recomendable utilizar un tono más oscuro que la piel para disimular mejor todas las marcas. La base se debe aplicar en todo el rostro para lucir un tono de piel parejo y homogéneo.

Colocar el polvo compacto es el que sigue. Se recomienda utilizar una brocha grande para quitar todo el brillo, y para continuar con el trabajo de disimular la cicatriz. Luego aplicar el rubor, lo que además de otorgar luz y vida al rostro, seguirá cubriendo la cicatriz.

Eso sí: recordá siempre no exagerar el maquillaje en tu afán de disimular una cicatriz porque si aplicás demasiada cantidad de maquillaje sobre la piel afectada lo único que conseguirás es resaltarla.