Las curiosidades que llevaron a la manzana a ser la fruta que comemos hoy

Publicado por: 29/05/2019 0 comments 98 views

Según científicos alemanes, no evolucionó igual que otros frutos y es un híbrido de cuatro especies silvestres.


Uno no suele imaginar que estudiosos de la biología y la evolución se pongan a estudiar la historia de una fruta, pero lo hacen. Hallazgos recientes a partir de semillas de manzana antiguas, combinados con datos genéticos y paleontológicos, dieron lugar a distintas novedades sobre el devenir de la manzana: en particular, cómo atrajo a los animales más grandes a dispersar sus semillas y cómo de ese primer momento surgió la posibilidad de domesticar el fruto y cultivarlo, lo que llevó a la manzana tal como la conocemos hoy.

El estudio se realizó en el Instituto Max Planck para la Ciencia y la Historia Humana, a cargo de Robert Spengler, quien se ocupó de rastrear la historia de la manzana desde sus orígenes salvajes. Puntualmente, exploró los procesos naturales que prepararon el escenario para la domesticación humana de la especie.

 

La hipótesis de Spengler es que la manzana fue originalmente propagada por la antigua “megafauna” y, más tarde, al ser comercializarse en la llamada “Ruta de la seda”, se dio lugar al desarrollo de variedades que conocemos hoy, que un híbrido de cuatro especies distintas.

Ahora bien, ¿por qué centrarse en esta fruta? Según Spengler, la manzana es uno de los alimentos vegetales más familiares, ya que se cultiva en ambientes templados de todo el mundo, lo que de uno u otro modo fue entrelazando el fruto con la historia de la humanidad.

Sin ir más lejos, las representaciones de grandes frutos rojos en el arte clásico demuestran que las manzanas domesticadas estuvieron presentes en el sur de Europa hace más de dos milenios, y las semillas antiguas de los sitios arqueológicos atestiguan que las personas recogieron manzanas silvestres en Europa y Asia occidental durante más de 10.000 años.

Pero aunque se sabe que los humanos se mantuvieron cerca de las poblaciones de manzanas silvestres durante milenios, el proceso de domesticación o cambio evolutivo en el cultivo de estos árboles no es tan claro.

Varios estudios genéticos recientes demostraron que la manzana moderna es un híbrido de al menos cuatro poblaciones de manzanas silvestres.

La recuperación de restos arqueológicos de manzanas -en forma de semillas preservadas- en distintos sitios de Eurasia apoya la idea de que los árboles frutales y de nueces se encontraban entre los productos básicos que se movían en las rutas comerciales tempranas.

Spengler resumió recientemente la evidencia arqueobotánica e histórica de cultivos cultivados en la “Ruta de la seda” en su libro Fruit from the sands (editado por la University of California Press). Allí aclara que gran parte del material genético de la manzana moderna se originó en el corazón de las antiguas rutas comerciales en las montañas Tien Shan, en Kazajistán. El proceso de intercambio comercial provocó la hibridación que dio lugar a las grandes frutas rojas dulces presentes en nuestros mercados de productos. Sin embargo, la pregunta es qué pasó antes…

Comprender cómo y cuándo evolucionaron los manzanos para producir frutos más grandes es una pregunta importante para los investigadores, porque los árboles frutales no parecen haber seguido el mismo camino hacia la domesticación que otros cultivos mejor comprendidos, como los cereales o las leguminosas. Muchas fuerzas silvestres y antropogénicas aplican una presión selectiva sobre los cultivos en nuestros campos, aunque no siempre es fácil reconstruir qué presiones causaron los cambios evolutivos. De hecho se sabe que las frutas carnosas dulces evolucionan para atraer a los animales a comer y esparcir sus semillas.

Aunque la mayoría de los estudiosos que analizan la domesticación se centran en el período en que los humanos comienzan a cultivar una planta, en este estudio Spengler exploró los procesos en la naturaleza que prepararon el escenario para la domesticación. “Al ver que las frutas son adaptaciones evolutivas para la dispersión de semillas, la clave para entender la evolución de las frutas reside en entender qué animales comían las frutas en el pasado”, expresó.

Cuestión de peso
Muchas plantas frutales de la familia de las manzanas (“rosaceae”) tienen frutas chicas como las cerezas, las frambuesas y las rosas. Los pájaros tragan fácilmente esas pequeñas frutas, cuyas semillas terminan dispersando. Sin embargo, ciertos árboles de la familia, como las manzanas, las peras, el membrillo y los duraznos, evolucionaron en la dirección de ser demasiado grandes para que un pájaro disperse sus semillas. La evidencia genética y fósil demuestra que estos grandes frutos evolucionaron varios millones de años antes de que los humanos comenzaran a cultivarlos. Entonces, ¿para quién evolucionaron estas grandes frutas?

La evidencia sugiere que las frutas grandes son una adaptación evolutiva para atraer animales grandes que pueden comer las frutas y esparcir las semillas. Algunos grandes mamíferos, como osos y caballos domesticados, comen manzanas y esparcen las semillas hoy en día.

Sin embargo, aunque antes del final de la última Edad de Hielo había muchos mamíferos grandes en el paisaje europeo, la dispersión de semillas fue débil durante los últimos 10.000 años, ya que muchos de estos animales se extinguieron. El hecho de que las poblaciones de manzanas silvestres parezcan haberse trazado sobre las zonas de refugio glaciar de la Edad de Hielo sugiere que estas plantas no se estuvieron moviendo en largas distancias ni colonizaron nuevas áreas en ausencia de sus esparcidores originales de semillas.

Fue el comercio de la “Ruta de la seda” el probablemente permitió el desarrollo de la manzana que conocemos hoy. Así, una vez que los humanos pusieron en contacto los distintos linajes de árboles, las abejas y otros polinizadores hicieron el resto del trabajo. La descendencia híbrida resultante tuvo frutos más grandes, un resultado común de la hibridación.

Los humanos notaron los árboles frutales más grandes y fijaron este rasgo, a través de injertos y plantando cogollos de los árboles más favorecidos. Por lo tanto, las manzanas que conocemos hoy en día no se desarrollaron principalmente a través del típicamente largo proceso de selección y propagación de semillas de los árboles más favorecidos, sino a través de la hibridación y el injerto.

Así, el estudio cuestiona la definición de “domesticación” y demuestra que no existe un modelo único para explicar la evolución de las plantas en el cultivo humano. Para algunas plantas, la domesticación llevó milenios de cultivo y la presión selectiva inducida por el hombre; para otras plantas, la hibridación causó un cambio morfológico rápido. “El proceso de domesticación no es el mismo para todas las plantas, y aún no sabemos mucho sobre el proceso en los árboles de generación larga”, señaló Spengler.