Llegar a la meta

Publicado por: 11/05/2018 0 comments 274 views

Lo que nos mantiene activos y plenos, independientemente de la edad que tengamos y las circunstancias que atravesemos, son los sueños. Perseguir un objetivo siempre nos motiva. Pero antes de llegar a la meta, muy probablemente tengamos que enfrentar más de un obstáculo.

Dr. Bernardo Stamateas

Un músico que interpreta una pieza, o un actor que desempeña su papel, muchas veces se topa con el rechazo del público. Si cuando termina su interpretación, o actuación, la mayoría de los presentes en la sala aplauden, excepto un grupo que está desconforme con lo que ha visto, ¿qué puede hacer ese artista? Básicamente puede reaccionar de tres maneras diferentes:

  1. Concentrarse en los que aplauden e ignorar a los que no lo hacen.
  2. Concentrarse en los que no aplauden e ignorar a la mayoría que sí lo hace.
  3. Disfrutar de los que aplauden y tomar a los que no lo hacen como una motivación para mejorar y seguir creciendo.

Algo similar ocurre en la vida. Todos los seres humanos estamos pendientes de la mirada (reacción) de los demás, ya sea que lo reconozcamos o no. ¿Por qué? Porque la mirada del otro, cuando es positiva, nos gratifica, nos hace sentir reconocidos y aceptados. ¡A todo el mundo le gusta ser celebrado! Ser parte de un grupo, donde existe la “mirada del otro”, es liberador.

Veamos otro ejemplo…

A una persona que es experta en una determinada área, y conoce de “x” tema más que la mayoría, le gustaría ser convocado por los medios de comunicación cuando se hable de su especialidad. Pero puede suceder que, si nadie lo conoce, no lo llamen. En el interior de este profesional, surgirán dos actitudes. Por un lado, desea fervientemente estar en los medios para ser reconocido por su gran conocimiento y experiencia; y por el otro, no acciona al respecto para que esto ocurra. Es decir, que se produce en él una lucha interna. ¿Cómo debería resolverla? Aceptando que le encantaría ser convocado para exponer su tema. La aceptación le permitiría moverse para provocar su convocatoria cada vez que se lo necesite.

Mucha gente, aunque no lo admita, busca el reconocimiento de forma inútil. ¿Cómo?

  • Haciendo alguna tontería, por ejemplo desde la platea.
  • Moviéndose de un lado para el otro en el lugar donde se encuentre.
  • Compitiendo con los demás.
  • Distrayendo a los otros cuando hay que estar callado y prestar atención.

Si en una banda musical con varios cantantes uno de ellos, para sobresalir del resto, canta más fuerte que los demás, sin duda, esa persona quedará en ridículo. En cambio, cuando en un equipo de trabajo, sea de la clase que sea, hay cero competencia entre sus integrantes, se produce sinergia y multiplicación de la fuerza grupal.

Todos, en algún momento, vamos a experimentar la “no mirada” del otro. Pero en lugar de deprimirnos y/o enojarnos, podemos utilizarla de modo útil, a nuestro favor. ¿Cómo? Convirtiéndola en una motivación para seguir creciendo y avanzando hasta alcanzar el objetivo. Transformándola en un estímulo para progresar, en esfuerzo para llegar a la meta.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

(*)Doctor de Psicología. Especialista en autoayuda, liderazgo, motivación y trabajo en equipo.

Todos, en algún momento, vamos a experimentar la “no mirada” del otro. Pero en lugar de deprimirnos y/o enojarnos, podemos utilizarla de modo útil. ¿Cómo? Convirtiéndola en una motivación para seguir creciendo y avanzando hasta alcanzar el objetivo.