Los antiácidos estomacales son seguros, pero su uso frecuente puede traer consecuencias

Publicado por: 02/08/2019 0 comments 45 views

Son medicamentos de venta libre que siempre están a mano y se recurre a ellos para reducir los efectos de los desarreglos en las comidas. ¿Por qué hay que controlarlos?

 ¿Quién no tiene en su botiquín unos sobrecitos de sales efervescentes o un blíster de esas pastillas que se disuelven en la boca y ofrecen un rápido alivio frente a la indigestión? Se compran sin necesidad de receta en cualquier farmacia o kiosko y viene bien tenerlos a mano para que nos salven de un sorpresivo ardor estomacal que pueda arruinarnos los planes. Nos lo indica el médico ante las molestias del reflujo gastroesofágico tan común en los últimos meses de un embarazo y por supuesto les tenemos total confianza. Lo cual es correcto en principio, porque son fármacos seguros, por eso son productos de venta libre.
Al hablar de antiácidos nos referimos a los medicamentos que actualmente están aprobados por la Anmat en Argentina y por la FDA en Estados Unidos. Los llamados inhibidores de la bomba de protones (como el omeprazol, pantoprazol, lanzoprazol, rabeprazol, esomeprazol, y otros) son los fármacos más efectivos y utilizados para bloquear la producción de acidez.

Y aunque son seguros, en los últimos tiempos se viene estudiando sus efectos secundarios cuando se los usa durante mucho tiempo. El último descubrimiento es que parecen estar asociados a un mayor riesgo de alergias en el futuro.

En algunos casos, a los pacientes se les prescribe un tratamiento que abarca varios meses o incluso años

Esto es lo que alerta un estudio cuyos autores esperan que los hallazgos generen conciencia sobre los efectos secundarios de los inhibidores de la bomba de protones.

Según dicha investigación publicada en la revista Nature Communications las personas a las que se les recetan este tipo de fármacos tienen el doble de probabilidades de recibir prescripciones de antialérgicos en los próximos años. También se observó que los riesgos de padecer alergias aumentaron especialmente en mujeres y en personas mayores de 60 años.

Para llegar a tales conclusiones, los científicos examinaron datos de los registros de salud de más de 8 millones de personas en Austria, el 97 por ciento de la población, durante un período de cuatro años. “Con anterioridad se hicieron pruebas con ratones, desde indagaciones sobre sus células a observaciones clínicas, pero esta nueva investigación es la parte que faltaba para tener una imagen completa”, dijo la directora del estudio, la profesora Erika Jensen Jarolim, de la Universidad de Medicina de Viena.

La mayoría de los sistemas inmunes sanos toleran las sustancias que se encuentran en los alimentos y el medio ambiente, pero a veces pueden volverse hipersensibles, y esto es lo que provoca las conocidas reacciones que llamamos alergias.

¿Cómo ocurre que por tomar un medicamento se desarrollen alergias?

Es así: parte del proceso de digestión inicial implica que el ácido del estómago descompone las moléculas de proteína presentes en los alimentos en trozos más pequeños. Si a un paciente con una afección estomacal, por ejemplo una úlcera gástrica, se le recetan medicamentos para reducir la acidez en el estómago y aliviar los síntomas desagradables, puede ocurrir que además de los efectos beneficiosos, ocurran otros no tan deseados. Como en estos pacientes las reacciones químicas normales involucradas en la digestión no funcionan tan bien, ocurre que las moléculas de proteínas más grandes y otras sustancias potencialmente dañinas pasan al intestino. Esto puede desencadenar una respuesta alérgica del sistema inmune.

Es preciso aclarar que los resultados no son concluyentes ya que si bien muestran una asociación, no prueban la causalidad en forma definitiva. Todavía se requieren más investigaciones sobre otras bases de datos con mayor información sobre los pacientes y otros medicamentos que puedan tener prescriptos quienes consumen antiácidos frecuentemente para corroborar que realmente sea riesgoso tomarlos en forma prolongada.

Aun así, la doctora Jensen Jarolim alerta sobre la necesidad de controlar su uso tan extendido en la población. “En algunos casos, a los pacientes se les prescribe un tratamiento que abarca varios meses o incluso años”, señaló. “Los médicos no son conscientes del efecto, principalmente debido a las pautas para los tratamientos antiinflamatorios”, dijo. “Por ejemplo, a la mayoría de los pacientes que ingresan a hospitales en Viena se les recetará este tipo de medicamento. Tenemos que dar un paso atrás de este enfoque profiláctico”, recomendó.