Los dientes vs. las bebidas con azúcar

Publicado por: 15/11/2016 0 comments 591 views

Consumir en exceso gaseosas origina la aparición de caries, produce hipersensibilidad en los dientes y puede provocar la pérdida de piezas a causa del azúcar y los ácidos que contiene.

Las bebidas que contienen azúcar, como las gaseosas y los preparados energéticos, dañan los dientes, sobre todo si se las bebe de a sorbitos durante un tiempo prolongado. Si uno va a consumir algo de ese tipo, es mejor que sea un vaso de una vez. ¿Por qué? Porque para los dientes es mejor no entrar en contacto constante con la bebida azucarada. También puede ser de ayuda enjuagarse la boca con agua después de tomar gaseosas o bebidas energizantes.

 El azúcar que contienen esas bebidas se divide en la boca por la actuación de bacterias y eso crea ácidos que atacan el esmalte dental y forman caries. Cuanto más tiempo actúan esos ácidos sobre los dientes, mayor es el riesgo de sufrir caries. Lavar los dientes inmediatamente después de tomar bebidas azucaradas no es necesariamente una buena idea, ya que los ácidos de las bebidas atacan el esmalte y la pasta de dientes potencia ese efecto. Lo mejor es esperar media hora antes de recurrir al cepillo y a la pasta de dientes.

¿Y las sodas? Las sodas, aunque no sean azucaradas, tienen entre sus componentes a los ácidos, como pueden ser: el cítrico y el fosfórico, los cuales pueden llegar a dañar la superficie de los dientes, provocando manchas, caries y otros problemas dentales que pueden llegar a ser muy graves.

El agua, la mejor bebida para los dientes

Beber agua siempre es bueno para los dientes. A diferencia del consumo de gaseosas, tomar  agua a sorbos es una de las mejores cosas que se puede hacer por los dientes. Otros beneficios son:

• Beber agua con flúor, considerado como el luchador natural contra las caries, es una de las cosas más fáciles que hay que hacer para tener una boca saludable. El agua potable de nuestra ciudad contiene flúor.

• El agua limpia la boca con cada trago, lavando los restos de comida y los residuos amigos de las bacterias causantes de la caries y diluyendo los ácidos producidos por éstas.