Los ocho principios de la medicina integral

Publicado por: 16/11/2020 0 comments 47 views

Hay que ver al paciente como un «ser integral», con cuerpo, alma y espíritu. Siempre es tanto o más importante tratar su estado general que la o las enfermedades en forma individual.

Dr. Guillermo A. Piovano (*)

Desde el mismo día de la creación en el huerto del Edén, el ser humano lucha contra las enfermedades con diferentes recursos naturales y artificiales. La aparición de las especialidades médicas, tanto como la industria de los medicamentos, significaron un extraordinario avance en la lucha contra las enfermedades y la notable prolongación de la expectativa de vida.

Pero… de la misma manera fue y es un duro golpe al «corazón» de la medicina desarticulando su principal concepción: ver al paciente como un «ser integral» con cuerpo, alma y espíritu. Por el contrario plantea un abordaje de «descuartizamiento» donde cada profesional hace su parte, cayendo en el «cuasi necesario» exceso, tanto de los estudios médicos, como de la prescripción de medicamentos.

Creo que estamos en la era donde «los medicamentos se impusieron a la medicina» despojándola de su principal función. Por esta razón proponemos un retorno al concepto de «medicina integral», guardando sus principales principios (tomados de la guía para pacientes, Salud Integral, del Dr. Guillermo Piovano)

  1. EL PACIENTE, NO ES UN «CUERPO ENFERMO», SINO UN «SER HUMANO» ENFERMO con una historia de vida, con pérdidas, duelos, emociones de toda clase, angustias, conflictos que no se pueden resolver, abandonos, malos hábitos, y muchas más realidades que afectan el ALMA (la manera de pensar o sentir), el CUERPO, con todas sus dolencias y el ESPÍRITU que conecta con la fe y la esperanza.
  2. ES TANTO O MÁS IMPORTANTE TRATAR EL ESTADO GENERAL, QUE LA O LAS ENFERMEDADES EN FORMA INDIVIDUAL. Cada enfermedad, sea cual sea: hipertensión arterial, diabetes, artrosis u artritis, demencia, depresión, cáncer, etcétera, tienen su tratamiento convencional de «farmacia» o «cirugías» que siempre encuentra un «techo» donde ya nada más se puede hacer. Allí, más que nunca, cobra gran importancia el estado «general» del paciente, donde siempre «hay algo» por hacer y comprobar as una notable «mejoría» en la «vitalidad» y «capacidades» para la vida diaria.
  3. EL ÉXITO DE TODO TRATAMIENTO, ESTA EN FORTALECER LA «SANIDAD» PARA ENFRENTAR LA «ENFERMEDAD». Las enfermedades dañan, lastiman, debilitan, matan o degeneran células normales. Un gran secreto es alimentar cada célula comprometida con moléculas específicas para resistir el deterioro de la enfermedad. Eso puede lograrse con cualquier órgano o sistema del cuerpo, y en cualquier momento del diagnóstico y obviamente cualquiera sea la enfermedad ¡cuánto antes mejor!
  4. LOS MEDICAMENTOS «DE FARMACIA», NO SIEMPRE SON NECESARIOS E INOCUOS, EN EL TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES CRÓNICAS. Hay una notable «sobre-medicación» (Medicado de más) en muchos pacientes con enfermedades crónicas. Ningún medicamento de farmacia es inocuo: es decir que no provoca algún daño. Todos los que se utilizan en enfermedades crónicas (exceptuando los vitales) tienen «efectos netamente indeseables» que, con su uso diario y sostenido, muchos de ellos (No todos) se transforman en «efectos invalidantes» y a veces también «mortales». La máxima es ¡cuánto menos medicamentos de farmacia mucho mejor! Dicho de otra manera por el profesor Julio Busaniche «El mejor medicamento es el que no se da».
  5. AUNQUE NO PODAMOS «CURAR», SI PODEMOS «MEJORAR» LA CALIDAD DE VIDA, LO CUAL ES LO MAS SATISFACTORIO. La medicina, ha avanzado mucho en los diagnósticos y en los tratamientos sobre todo invasivos o quirúrgicos y adaptaciones; pero muy poco en los tratamientos de enfermedades crónicas e invalidantes. El principal objetivo entonces es «mejorar la calidad de vida» Ello significa dos cosas; primero: que dicha enfermedad progrese muy lentamente, utilizando muy pocos medicamentos de «farmacia» y segundo: que las complicaciones y limitaciones, aparezcan mucho tiempo después. ¡Un gran éxito!
  6. LOS «BUENOS HÁBITOS» EN LA VIDA COTIDIANA, GARANTIZAN EL 50% DE LOS «BUENOS «RESULTADOS» Y LA «LONGEVIDAD» SALUDABLE. La herencia genética o «antecedentes personales de enfermedades» sólo condicionan el 25% de nuestra longevidad, mientras que el 75% restante se debe a nuestro estilo de vida. Los hábitos cotidianos como: la alimentación sana, ejercicio adecuado, trabajo moderado, buen descanso y recreación; evitación del tabaco, el estrés, y cualquier otra dependencia, así como el control de los «factores de riesgo cardiovasculares» nos ayudan a «prolongar saludablemente la vida»
  7. CONTROLAR LOS SINTOMAS INVALIDANTES DE LAS ENFERMEDADES, ES EL GRAN OBJETIVO, AUNQUE NO DESAPAREZCAN. No podemos curar las enfermedades crónicas; pero sí podemos controlar sus síntomas más invalidantes; por ejemplo el «dolor». Ello significa dos cosas: primero, que sea mucho menos intenso, y segundo, que responda más rápidamente a menores dosis de analgésicos, disminuyendo así su uso, hasta niveles mínimos. Lo mismo ocurre con cualquier otro síntoma. ¡Esto también es mejorar… y mucho!
  8. LA MALA ATENCIÓN Y ASISTENCIA AL «SER HUMANO», ES UNA ENFERMEDAD SOCIAL, QUE TAMBIÉN PUEDE LLEVAR A LA MUERTE. La mala praxis y los errores médicos, son la tercer causa de muerte en muchos países. Pero también lo son la apatía, la indolencia, la indiferencia o la incomprensión por parte del o los profesionales y agentes del sistema actual de salud. Turnos a distancia que se hacen eternos para el paciente, estudios y diagnósticos que llegan tarde, cuando ya poco se puede hacer; obras y seguros sociales que «no autorizan» tal o cual práctica médica… A veces llevan a la discapacidad y la muerte, mucho más rápido, que la propia enfermedad.

(*) Médico Geriatra. M.P. N° 2727.