Los secretos para darle color al rostro

Publicado por: 14/09/2018 0 comments 80 views

La teoría es muy simple: con un poco de rubor en las mejillas, todo el rostro cambia para mejor. Pero la cuestión no es tan sencilla, porque el efecto depende en gran medida de cómo se lo aplique.

Si uno se lo coloca en forma de V, es decir, desde la línea de la sien hacia la comisura de los labios, realza los ojos. En cambio, para dar un toque de frescura, lo mejor es colocar el rubor en la zona más alta del pómulo.

Lo fundamental es tener en cuenta la forma de la cara. Si uno tiene un semblante alargado, lo ideal es aplicar el color directamente por debajo del pómulo en forma horizontal. Si además se le pone color al mentón y a la frente, el rostro parecerá más corto.

Si tiene forma de corazón o de triángulo, el mejor sitio es la zona más ancha del pómulo, donde se recomienda un rubor más bien oscuro. En cambio, si el rostro es redondo, uno puede hacerlo parecer más pequeño aplicando el color en sentido perpendicular desde el pómulo hacia la comisura de la boca.

Las caras ovaladas suelen ser consideradas ideales, así que en esos casos no hay ninguna recomendación específica.

Qué color utilizar

El color dependerá del tono de la tez. Cuanto más clara la piel, más suave debería ser el rubor, o sea, lo mejor es que sea rosa. La tez algo más morena con cierto toque oliva puede ir muy bien con rubores dorados o bronces, y los rojos fuertes y oscuros también pueden quedar muy bien.

¿Y la textura? En los comercios que venden cosméticos se encuentra de todo: rubor líquido, en crema, en mousse o en polvo. Lo decisivo será, por un lado, la habilidad que se tenga para maquillarse y, por el otro, el tipo de piel.

La regla básica es: para los cutis muy secos, el rubor en crema es lo ideal. Para la tez algo más grasosa, el polvo.

El rubor en crema es muy práctico y puede aplicarse con los dedos. Además, su textura sedosa lo hace perfecto para darle un aspecto brillante al rostro. El mousse es todavía más fácil de manejar y se amalgama a la perfección con la piel. El que es en polvo tiene la ventaja de que es muy fácil de dosificar y que dura mucho. El líquido, en cambio, requiere cierto ejercicio. Debe ser aplicado con cuidado, en la medida justa, y esparciéndolo rápidamente porque la piel lo absorbe a gran velocidad.

 

Lo fundamental es tener en cuenta la forma de la cara. Si uno tiene un semblante alargado, lo ideal es aplicar el color directamente por debajo del pómulo en forma horizontal. Si además se le pone color al mentón y a la frente, el rostro parecerá más corto.