Mascarillas: un mimo para el rostro

Publicado por: 15/11/2018 0 comments 33 views

La diferencia entre una crema y una mascarilla radica en que la segunda contiene en su fórmula altísimas concentraciones de principios activos que producen un efecto de forma casi instantánea en la piel.

Hay momentos o temporadas en las que la piel sufre más agresiones de lo habitual. El cambio de estación, el frío, el viento, el sol o la contaminación ambiental pueden dañar la dermis, y en consecuencia, el rostro no luce todo lo sano y luminoso que debería.
Por esta razón, las mascarillas faciales son un ritual de rejuvenecimiento en el régimen de belleza de muchas personas. Es el momento en el que el rostro recibe un tratamiento que tiene como finalidad limpiar, reparar, nutrir y reestructurar el cutis de la cara.
La piel del rostro elimina sus impurezas, recibe masajes y los nutrientes que necesita para volver a lucir joven y fresca. La cara es una de las cartas de presentación más importantes que tiene el cuerpo, por eso es fundamental cuidarla con la ayuda de una buena mascarilla que vaya acorde al tipo de piel.
Estos tratamientos no solo benefician a las capas superficiales del rostro sino también a las capas más profundas de la epidermis facial. Cada mascarilla tiene diferentes beneficios. Por ello, es importante que conozcas las necesidades de tu cutis para poder aplicar el tratamiento más adecuado. Existen diferentes tipos: las limpiadoras en profundidad, las exfoliantes, las humectantes y nutritivas, las purificadoras y los tratamientos especiales.
– Mascarillas Limpiadoras: ayudan a limpiar los poros y a prevenir granitos y espinillas. La mascarilla limpiadora más conocida es el barro. El barro ayuda a extraer las impurezas de la piel. Las mascarillas a base de barro deben permanecer en el rostro hasta que se sequen para obtener este beneficio.
– Mascarillas Exfoliantes: muchas mascarillas limpiadoras también son exfoliantes. Las mascarillas a base de extractos vegetales tienen enzimas que ayudan a eliminar las células muertas. Todos los tipos de piel se benefician de este tipo de mascarillas, pero son especialmente importantes para la piel grasosa.
– Mascarillas Humectantes: las mascarillas humectantes brindan humedad en las capas profundas de la dermis. Debido al estilo de vida, a la acción del medio ambiente y a otros factores, la piel pierde humedad haciéndola lucir seca. Estas mascarillas son ideales para la piel madura o seca. También deben de usarse en climas fríos.
– Mascarillas Purificadoras: las mascarillas que contienen algas y aceites esenciales son ideales para ayudar a energizar la piel y a hacer que luzca radiante y llena de vida. Estas mascarillas contribuyen a que el rostro se muestre despejado de impurezas. La sensación en la piel es muy agradable y favorece a la circulación y relajación de la misma.
Las mascarillas no necesariamente tienen que hacerse todos los días, sino bajo demanda de la piel. En general para piel normal se recomienda una vez por semana, para piel grasa dos veces por semana y para piel seca cada diez días.

LA DEL MOMENTO
Según pudo saber Viví Mejor, el mercado ofrece en la actualidad una gran variedad de mascarillas. Todas de diferentes colores. Está la verde, la plateada, la violeta… pero hay una que se lleva todos los laureles: la negra.
La mascarilla negra es la detox, y es negra porque es de carbón activado. En el mercado lleva algunos meses. Y entre sus propiedades y beneficios figuran: “relajar, hidratar y disminuir los signos de cansancio. Además tiene un efecto shock de limpieza y de remoción de puntos negros. “La verdad es que es la mascarilla del momento, la elegida por todas las mujeres”, remarcaron desde Agua Clara, Perfumería y Cosmética.

APLICACIÓN
Resulta vital aprender a utilizar las mascarillas para que su función se cumpla lo mejor posible:
– Colocar sobre la cara con las yemas de los dedos. Su aplicación debe de ser con ligeros golpecitos en cada espacio del rostro. Siempre con mucho cuidado, porque la piel del cutis es muy sensible y delicada.
– Se debe dejar que la mascarilla actúe alrededor de 15 o 20 minutos y luego, con un pañuelo o toalla húmeda, es necesario extraer el contenido poco a poco.
– Con un poco de agua para refrescar, puede ser tibia o fresca, se hace un lavado y con ello se cierran los poros de la piel.
– Se recomienda usar un tónico como el agua de rosas para que los poros cierren con mayor rapidez.
– Después de un rato se puede aplicar la crema que se usa para hidratar la piel.
– Es importante tener en cuenta que el cutis del rostro debe estar completamente limpio.
– Por último, si es posible realizar una exfoliación en la piel antes de aplicar la mascarilla, el beneficio será mayor.

El mercado ofrece en la actualidad una gran variedad de mascarillas. Todas de diferentes colores. Está la verde, la plateada, la violeta… pero hay una que se lleva todos los laureles: la negra.