Cómo maximizar la salud con cúrcuma

Publicado por: 18/08/2017 0 comments 60 views

Es antioxidante, antiséptica, antiinflamatoria, muy efectiva para el alzheimer, la diabetes, las alergias, la artritis y otras afecciones crónicas.

Por Lic. Ivana Villa (*)

Se la puede consumir como un ingrediente de jugos de frutas, o usarla para darle un toque gourmet al café de la tarde o de la media mañana… También es posible incorporarla en smoothies y, claro está, es el condimento indispensable que toda receta hindú debe tener. Se trata de la cúrcuma, conocida como el azafrán de La India, especia que cada día sorprende más por sus propiedades benéficas para nuestra salud. Tan buena es que ya se producen cápsulas para tener la dosis diaria asegurada (y sin mancharse, la única contra de este elemento).

La cúrcuma es antioxidante, antiséptica y antiinflamatoria. Además, los expertos aseguran que es muy efectiva para tratar enfermedades como: el Alzheimer, la diabetes, las alergias, la artritis y otras afecciones crónicas. Este interés por la cúrcuma, que tiene tan larga data, se relaciona con el efecto de la curcumina (un polifenol que se encuentra en esta especie) sobre el estrés oxidativo y la inflamación de las articulaciones.

En cuanto al mundo de la belleza, esta especie es uno de los must de estas épocas (dicen que es la preferida de famosas como Gwyneth Paltrow, Kate Middleton, Angelina Jolie, Scarlett Johansson y Victoria Beckham, entre otras). Es que como contiene antioxidantes, éstos ayudan a la piel a combatir los radicales libres y a prevenir el envejecimiento prematuro. Además, es muy eficaz en la reducción de las líneas finas y arrugas, así como al disminuir la sombra de las ojeras. Quienes padecen el acné ya han reconocido sus propiedades antisépticas y antibacterianas que ayudan a aligerar las cicatrices y la inflamación que esta enfermedad produce.

También hay estudios que demuestran que las bondades de la cúrcuma se siguen multiplicando. Por ejemplo, elimina las manchas (las solares, las hormonales y las de envejecimiento), es un hidratante por excelencia (le devuelve a la piel su brillo y elasticidad), previene y repara las estrías y hasta, aseguran los médicos, es eficaz en tratamientos contra la psoriasis, los eczemas, la rosácea, las erupciones y los pocitos que puede dejarnos la varicela.

Además, también hay investigaciones que han probado sus efectos “antiinflamatorio y analgésico. Ayuda a regular la digestión, mejora el metabolismo de las grasas, y tiene importantes funciones desintoxicantes y  hepatoprotectoras. Por lo tanto contribuye a reparar los daños que haya sufrido el hígado como consecuencia de sustancias tóxicas o el ataque de virus”.

Una de las grandes preocupaciones del sistema de salud mundial es cómo luchar contra la obesidad, una enfermedad que según algunos especialistas puede convertirse en una pandemia en un tiempo futuro. Pues bien, la cúrcuma también puede traer respuestas a estas advertencias, pues se ha demostrado que la curcumina (uno de sus componentes) tiene excelentes propiedades de reducción de lípidos en sujetos obesos que sufren de dislipidemia.

¿Cómo consumirla?

La cúrcuma se puede ingerir fresca o cocida. Se la deja secar y luego se la muele para formar el polvo que mayormente conocemos. Su textura es terrosa y su sabor deja un ligero sabor amargo en el fondo de nuestro paladar. Su color anaranjado o amarillo fuerte es una de sus características, por eso es un gran colorante de la comida pero también se la usa tradicionalmente en los casamientos hindúes para que la novia adorne su rostro.

Este detalle de teñir tan intensamente lo que toca (incluso, hay que tener cuidado si se la emplea en una mascarilla para hidratar la piel del rostro), es lo que hace que  muchas mujeres optan por consumirlas en cápsulas, para aprovechar todos sus beneficios sin la posibilidad de mancharse.

 

(*) Nutricionista.