La verdadera felicidad

Que la felicidad es la ausencia de problemas o tenerlos resueltos son conceptos equivocados del verdadero significado. También es un error pensar que es tener dinero. La verdadera felicidad es una actitud interna.

Por Bernardo Stamateas (*)

¿Te acordás cuando en tu niñez tomabas un palo de escoba y lo convertías en una espada? Cuando somos chicos, la vida está dentro de nosotros, no en el objeto que usamos como juguete. Pero con los años, empezamos a pensar que en los objetos que consideramos juguetes (la casa, el coche, el celular, la computadora, etcétera) está la vida. Tal actitud se traduce en buscar afuera lo que se encuentra en nuestro interior: la felicidad. No hay nada ni nadie que pueda hacernos felices porque la felicidad es una actitud interna. Veamos cinco ideas equivocadas sobre la felicidad:

Felicidad es la ausencia de problemas. No existe tal cosa como la felicidad pura. Podemos ser felices, aún en medio de los problemas. Muchos creen que la gente feliz no tiene dificultades pero lo cierto es que alguien feliz puede caer en depresión, tener un ataque de pánico o, incluso, enfermarse. Por eso, cuando enfrentamos problemas graves, es fundamental darnos el permiso para disfrutar.

Cuando en la familia hay un ser querido enfermo y tenemos que cuidarlo, necesitamos también cuidarnos a nosotros mismos. Para ayudar a otros, es preciso contar con un espacio propio que nos brinde placer. Si creemos que no nos merecemos disfrutar, mientras alguien que amamos está sufriendo, terminaremos enfermándonos y no seremos muy útiles para quien nos necesita.

Felicidad es tener los problemas resueltos. Muchos piensan: “Cuando me sane de esta enfermedad, o cuando mi hijo salga de su adicción, o cuando consiga trabajo, seré feliz”. Ver nuestros problemas resueltos siempre nos trae alivio, pero nunca felicidad. La razón es que la felicidad puede ir de la mano de los problemas, pues es una decisión personal que no depende del afuera.

Felicidad es algo que se da. “Te voy a hacer muy feliz”, prometen muchas personas a su pareja al inicio de la relación. Pero nadie le da felicidad a nadie. Porque no se trata de algo que damos o hallamos por casualidad. Todo lo contrario, es algo que decidimos hacer o provocar por nosotros mismos. ¿Sabías que podés construir tu felicidad a diario?

Felicidad  es tener dinero. Todos necesitamos dinero para vivir, pero éste nunca nos convierte en personas más felices. Si recibís un aumento de sueldo, sin duda, estarás contento durante los primeros días, pero al tiempo tu nivel de felicidad será el mismo que antes. Quizás ya no te alcance la plata y necesites un nuevo aumento… tenemos muchos ejemplos de gente millonaria que parece tenerlo todo y, a pesar de ello, no es feliz.

Felicidad es placer. Algunos confunden felicidad con placer. El hedonismo, es decir, el placer de los sentidos es una emoción superficial que por lo general dura muy poco. En cambio, la felicidad puede ser un estado permanente. Por ejemplo, comer un helado en verano nos genera placer, pero dura lo que dura el helado y nos suele dejar con ganas de seguir comiendo.

La mayor felicidad que todo ser humano puede obtener es tener un sueño grande por el cual seguir adelante, pase lo que pase. Pocas cosas nos hacen más felices que vivir una vida con propósito.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme aEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

(*) Psicólogo. Especialista en autoayuda, liderazgo, motivación y trabajo en equipo.

Resaltado

No hay nada ni nadie que pueda hacernos felices porque la felicidad es una actitud interna.

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