Morderse las uñas, una costumbre a desterrar

Publicado por: 14/12/2016 0 comments 63 views

Tal vez, muchas personas lo hagan por ansiedad o por aburrimiento. Otras, por costumbre. Lo cierto es que muchísima gente se muerde las uñas o descarga los nervios “jugando” con los dedos. Con los años, el resultado de esa práctica lleva a manos poco estéticas y, lo más importante, a que se produzcan infecciones.

Las causas por las que una persona se muerde las uñas pueden ser múltiples. Por lo general, es una falta de control de los impulsos que no hace daño a nadie. Los especialistas llaman a esta costumbre onicofagia. El nombre proviene del griego. Onicos significa uña y fagia, o phagein, comer. El asunto se vuelve crítico cuando se torna muy frecuente o cuando se generan lesiones en la piel. En esos casos puede llegar a ser síntoma de algún otro tipo de enfermedad.

De todos modos, no es fácil diferenciar cuándo se trata de una costumbre inofensiva y cuándo es el modo de manifestar un problema psíquico mayor. Sea por un motivo o por otro, la onicofagia se da en muchísimas personas. Se estima que entre un 30-40 por ciento de los jóvenes y un 10 por ciento de los adultos descargan de ese modo sus impulsos.

Muchos niños y jóvenes adoptan esa costumbre siendo pequeños pero la descartan pocos años después, cuando entran en la pubertad y les resulta vergonzoso. En la adolescencia, pasan a prestarle mayor atención a su aspecto y se dan cuenta de que estar manipulando de ese modo o tener dedos que dejen en evidencia esas descargas nerviosas no queda bien.

Los padres pueden apoyar a sus hijos en ese cambio, llamándoles por ejemplo la atención en un tono muy discreto sobre lo que están haciendo y lo que generan al morderse las uñas. Pero deben hacerlo de un modo muy delicado y sólo si notan que a sus hijos realmente les molesta. Si no, puede ser contraproducente.

Si los adultos les hacen observaciones a los jóvenes como si les estuvieran marcando una debilidad, lo único que lograrán es generar tensiones en el vínculo.

El problema de morderse las uñas es que además de ser poco estético puede propiciar infecciones con bacterias y hongos, además de generar daños irreparables en las células que producen las uñas. Con el tiempo las uñas suelen crecer deformes o con ranuras verticales marcadas sobre la superficie.

Para evitar todos estos líos posteriores, uno puede estar atento y ver qué situaciones le disparan ese comportamiento. Suele ser el estrés, generalmente.

Para evitarlo, puede ayudar cambiar ciertos hábitos. Si uno se las muerde porque siempre sale tarde, puede adelantar el reloj, o programarse para almorzar tranquilo con el objetivo de evitar juntar mucha carga laborar con el correr de las horas del día.

Pero otro factor importante es el de la autopercepción y, una vez identificado el problema, intentar ponerse un freno. Si uno se hace una manicura, por ejemplo, se fuerza a estar más atento y a cuidarse las manos. Además, al hacerse una manicura desaparecen los desniveles y las imperfecciones de la piel que “tientan” a morderse.

Otra alternativa es colocarse tiritas o alguna crema amarga, si bien de ese modo se evita el síntoma sin ir a las causas.

Mientras uno investiga por qué lo hace y en qué momentos, puede recurrir a algunos trucos para ir abandonando ese hábito. Un modo es a través de las terapias conductistas, como el Habit Reversal Training, que puede proponer alternativas como comer un caramelo sin azúcar o presionar una pelotita de plástico cuando llegan esos momentos de tensión.

Sea por una vía o la otra, vale la pena intentarlo, aunque sea por el mero hecho de cambiar las costumbres y sentirse distinto.

A la acción de comerse o morderse las uñas se le llama onicofagia. Aunque no es una enfermedad no es totalmente sano porque las uñas contienen bacterias que al entrar en contacto con la boca pueden producir enfermedades.