Mujeres, siempre buscando desafíos

Publicado por: 13/03/2017 0 comments 43 views

Las mujeres de hoy se desenvuelven y se desarrollan en un medio que estimula la persecución de nuevas metas. Cómo se transformó nuestro rol a lo largo de la historia.

 

La mujer: una sola palabra que para muchos ya predispone positivamente, que nos conecta a la belleza, a la salud, a la vida. Ser mujer es para muchos una bendición. Significa pertenecer a un género tan difícil como extraordinario.

Desde que la mujer nace se siente distinta, percibe una sensación de integridad. Sabe que hay algo especial pero no comprende qué es. Claro que no todos lo reconocen. Quizá sea solo una percepción particular. Pero no: muchísimas mujeres han logrado transmitir aquella sensación que se experimenta desde la niñez y se continúa prolongando: la divinidad de la feminidad.

Ser mujer hoy, ser mujer ayer: dos realidades que se anteponen; dos mismas verdades opuestas. El mundo en el cual vivimos hoy se ve afectado por el camino, el largo camino, que las mujeres debieron atravesar. Mentalidades distintas pero una misma meta: la de vivir. Aunque para ellas nunca fue sencillo: durante siglos y civilizaciones han sido relegadas por la sociedad, salvo algunos casos especiales. Sin embargo esto fue cambiando, evolucionando, la mujer de hoy no es la misma que la de ayer, y mucho más diferente será la del futuro.

Queda en evidencia que la mujer biológica y fisiológicamente tiene privilegios; es irreemplazable, históricamente mucho más fuerte y resistente a épocas de hambre y epidemias. Antes la gente vivía en estado de naturaleza, ahora vive en civilización. Antes la mujer no era considerada un ser pensante que mereciera respeto, ahora ocupa los cargos más importantes. Las mujeres somos parte de la historia, somos quienes hemos dado vida a todos aquellos que han participado dentro de su marco. No hay que ser feministas para entender que el rol que cumplimos dentro de la sociedad va más allá de ser madres o esposas (sin querer decir esto que no sea una tarea hermosa y de gran importancia), somos ejes de muchas aristas del armazón social.

Evolucionando

En la actualidad, la mujer no sólo es madre y esposa, sino que también ocupa un rol laboral. Estas variaciones han producido que las mujeres se sientan más positivas y fuertes, logrando un empoderamiento que de generación en generación ha sido diferente.

Tanto el hombre como la mujer han tenido que adaptarse a estos cambios, modificando conductas y hábitos que creían tener arraigadas, como los quehaceres del hogar que eran exclusivo de las mujeres y los hombres solo eran proveedores.

Compartir los roles es parte del proceso, de hecho hoy encontramos que los padres comparten más con sus hijos /as, teniendo una relación más estrecha, ayudando a la madre a compartir los compromisos de la casa en todo el sentido de la palabra.

Para llevar adelante la actividad laboral, la de pareja y la maternidad, las mujeres cuentan con una intuición, una inteligencia práctica y una sensibilidad especial. Y es justamente dicha sensibilidad el don que complementa las virtudes del hombre.

Pero la participación laboral de la mujer en la sociedad, más allá del núcleo familiar, no es  prioritaria para todas las mujeres. Hay muchas mujeres que hacen foco en su rol de madres y se dedican de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Aquí es importante hacer una mirada diferente y destacar que la mujer administra una empresa llamada HOGAR. En dicha empresa, se requiere de finanzas, de cumplimiento de horarios, de actividades concretas, de educación, de tolerancia, de integración de equipo, de servicio, de conocimientos, de motivación, de pasión, etc. El problema es que la sociedad no valora esta gran tarea, ya que asume que ser madre y eje del hogar es prácticamente una obligación de la mujer adquirida por el mero hecho de ser mujer, y que esta tarea no es remunerada como cualquier otra actividad.

Las mujeres de hoy se desenvuelven y se desarrollan en un medio que estimula la persecución de nuevas metas, por lo cual, muchas veces se debaten entre la procreación y la administración del hogar y la necesidad de crecimiento personal. 

Si trabajan, se debaten entre la culpa por la disminución del tiempo con su familia y la lucha por crecer en un universo laboral que les demanda atención completa, llevando a la mujer a un nivel de autoexigencia enorme para sostener los pilares del trinomio hijos, pareja y trabajo.

Hablamos de los roles de la mujer en la sociedad actual: madre, esposa o pareja, trabajadora, administradora y sostén emocional del hogar, pero no debemos olvidar que el primer rol de la mujer en la sociedad es justamente ser mujer, con su identidad y su femineidad, es no adoptar características masculinas para ser más aceptada en un mundo en el que todavía existen desigualdades.

8 de Marzo, el día de “ellas” por excelencia

El miércoles se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. La fecha no pasó inadvertida en ningún lugar del mundo donde se celebra. Este año, se anunció un desafío para el 2030: que en el mundo laboral hombres y mujeres tengan las mismas posibilidades de crecimiento.

El 8 de Marzo de 1911, en la ciudad de Nueva York, 129 obreras textiles tomaron una fábrica para luchar por sus derechos. Exigían la reducción de la jornada laboral de 14 horas y mejores condiciones de trabajo. La protesta terminó de manera trágica, ya que se ordenó incendiar el lugar con las 129 mujeres adentro. Años más tarde,  en 1975, la comunidad internacional instituyó el 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer. Argentina adhirió a esta conmemoración en el año 1983.

Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, traen al presente una tradición de lucha por la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia.

50-50, en 2030

El tema central del Día Internacional de la Mujer de 2017 fue “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”.

El mundo laboral está cambiando de un modo que tendrá consecuencias significativas para las mujeres. Por un lado, los avances tecnológicos y la globalización brindan oportunidades sin precedentes a quienes tienen la posibilidad de acceder a ellos. Por otro lado, están en aumento la informalidad laboral, la desigualdad de los ingresos y las crisis humanitarias.

En este contexto, apenas el 50 por ciento de las mujeres en edad de trabajar están representadas en la población activa mundial, frente a un 76 por ciento en el caso de los hombres. Es más, una abrumadora mayoría de las mujeres trabaja en la economía informal, subvencionando el trabajo de cuidados y doméstico, y se concentran en empleos peor remunerados y con menos cualificaciones, con poca o ninguna protección social.

Lograr la igualdad de género en el trabajo es indispensable para el desarrollo sostenible.

La celebración de las Naciones Unidas el 8 de marzo exhortó a todos los actores a dar el paso por la igualdad de género, por un planeta 50-50 en 2030, para garantizar que el mundo laboral beneficie a todas las mujeres.