Mundo aparte

Publicado por: 20/02/2020 0 comments 88 views

Muchas veces los chicos prefieren estar en su habitación, solos. Esto puede deberse a que allí tienen de todo. No hay dudas de que tal situación genera preocupación en los adultos, pero también deben saber que ellos mismos lo propiciaron.

Psp.Ma.Alejandra Canavesio (*)

“— No logro que Bautista se integre a la familia— me dijo Sonia, con la preocupación instalada en el rostro.
— ¿A qué te referís, exactamente?— le pregunté.
— A que no quiere almorzar ni cenar con nosotros… El almuerzo y la cena son los únicos momentos en que los cuatro coincidimos en casa, pero él toma su plato y se va a comer a su habitación.
— ¿Desde cuándo hace eso?
— ¡Desde siempre!— Sonia puso los ojos en blanco y se mordió el labio inferior— Cuando era chico, por la tarde estaba a cargo de una niñera, pero después yo dejé de trabajar medio turno y ya estuve más cantidad de horas en casa.
— ¿Qué edad tenía Bautista cuando empezó a estar a cargo de una niñera?
— Cuatro.
— ¿Y cuántos años tenía cuando vos empezaste a estar en casa por las tardes?
— Trece… La mujer se retrotrajo en el asiento y pareció opacarse, quizás por darse cuenta de hacia dónde estaba ‘yendo’ yo.
— Me dijiste que cuando ustedes se sientan a almorzar y cenar, él toma su plato y se va a su habitación, ¿sí?
— Sonia asintió en silencio
— ¿Qué hay en ese espacio? Digo: ¿qué tiene en su habitación?
— ¡Todo!— exclamó ella, despegando los brazos del cuerpo, con las palmas hacia arriba.
— ¿Todo?— inquirí.
— Sí, todo… Televisor, computadora,equipo de música y la play… pero a esa ya casi no la usa.
— ¿Nada más? Sonia no se percató del tinte irónico de mi pregunta.
— Sí, obvio: su ropa, sus útiles… todas sus cosas…
La miré directamente a los ojos para volver a hablarle:
— Si tiene todo eso en su habitación, Sonia, ¿cómo pretendés que quiera estar en otro lugar?…”
La comunicación es fundamental para establecer vínculos y son los padres quienes deben crear espacios y tiempos para afianzarlos. Hoy en día, el uso de la tecnología está fagocitándose la habitualidad del diálogo y del encuentro a partir de las miradas,
gestos y tonos de voz que posibilitan, solamente, la presencia frente a frente en un mismo espacio. En esta sociedad, en que los niños ven y practican la ley del menor esfuerzo, la mayor rapidez, el menor compromiso y la mayor modernidad, es una consecuencia esperable que busquen el automatismo y la mecanización, evadiéndose en el aislamiento.
Son los adultos quienes deben conducir la familia, poniendo pautas, normas y límites, con fundamentos. Somos nosotros los encargados de decirles qué se hace y qué no, cómo, cuándo y dónde.
Si por una comodidad personal del adulto se permite al niño el uso del televisor, la computadora y la play en un espacio de la casa al que debería acudir sólo para dormir, es justamente ese adulto quien está haciéndolo a un lado.
Persiguiendo el afán de la integración familiar, en la que cada integrante sea parte activa del mismo todo, evaluémonos como adultos y pongamos en marcha actitudes y conductas que les disparen el deseo de estar con nosotros y no de hacerse un “mundo aparte”.

(*) Psicopedagoga.