Pérdida de la memoria: cuándo consultar al médico

Publicado por: 12/02/2021 0 comments 139 views

«Los olvidos» son parte de nuestra experiencia diaria y nos acompañan en todas las etapas de nuestra vida. El punto es cuándo estos olvidos significan un síntoma de una enfermedad neurológica crónica o no.

Dr. Guillermo A. Piovano (*)

Los olvidos son más frecuentes y parte natural del proceso de envejecimiento sobre todo a partir de los 60 años, cuando el cerebro comienza a manifestar su propio deterioro, propio de los años. El tema es detectar cuándo pueden estar significando un síntoma de una enfermedad neurológica crónica.

Principalmente nos referimos a tres: la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular o también llamada «multi-infarto», o una combinación de ambas, que se conoce como «demencia mixta»

En cualquier caso, lo que sucede es la «muerte de millones de neuronas» en el cerebro. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, por causas que aún se están estudiando, se gatilla una muerte masiva de neuronas, sin identificar ningún factor externo a ellas; y en el caso de la demencia vascular, dicha muerte de neuronas se produce por los múltiples infartos (muy pequeños e imperceptibles) en pacientes con enfermedad cardiovascular, que por años presentan hipertensión arterial, y otras enfermedades que lesionan «las arterias» de todo el cuerpo como diabetes; tabaquismo, colesterol alto, etc.

Los olvidos tienen tratamiento. Cualquier médico relacionado con estas situaciones u enfermedades, puede tener una clara apreciación de la situación, aplicando un correcto interrogatorio y algunos sencillos métodos de evaluación como el MMT (Mini – Mental – Test) en el mismo escritorio. Es fundamental no perder tiempo y consultar ante cualquier síntoma.

Hay enfermedades o situaciones que cursan con «alteración de la memoria» y pueden generar confusión a la hora del diagnóstico, como lo son la depresión, la fatiga crónica, los efectos secundarios del abuso de algunos medicamentos, alcohol o sustancias tóxicas; problemas tiroideos, deficiencia vitamínica entre las más comunes.

Puntualmente se debe realizar la urgente consulta al médico, en especial al geriatra, neurólogo o médico clínico cuando «los olvidos» van acompañados de las siguientes características o situaciones, entre otras:

  1. Aparecen y progresan rápidamente. En poco tiempo (menos de un año), los olvidos se repiten y profundizan de manera «asombrosa». En general es muy difícil determinar cuándo comenzaron exactamente los «olvidos», pero fácilmente se puede advertir que en poco tiempo empeoraron. Su primeras manifestaciones pueden aparecer luego de algún hecho traumático: un accidente, internación, cirugía, etc, sobre todo en personas mayores de 70 años.
  2. Incluye riegos, pérdidas importantes. Ejemplos es ésto es prender la hornalla para el mate y dejarla prendida sin razón o una llave del gas; abrir la ducha y no bañarse; no encontrar dinero, joyas, una escritura o cualquier otro elemento de valor que guardó hace poco tiempo atrás; equivocarse de fecha en un día importante de su agenda o anuario; etc.
  3. Repite actos o discursos innecesarios. Limpiar dos o más veces el mismo objeto u habitación en poco tiempo, dar una misma orden o pedir una misma cosa en varias ocasiones a la misma persona que advierte la situación; contar en diferentes días de la semana la misma historia o el mismo episodio a una misma amiga, que no tarda en señalárselo.
  4. Se acompañan de alteración en la «fluencia verbal» ¡Esto es muy común y frecuente! El «tener la palabra en la punta de la lengua» pero no terminan de salir. Dicho de otra manera, no encuentra las palabras justas en pleno diálogo con cualquier otra persona. Por ejemplo cuando quiere que su hija le alcance el vaso, se traba al decir «Alcánzame la…la…la…la…eso que está ahí…» O bien mencionarlo con otro nombre u adjetivo: «…Alcánzame eso rojo…» sin decir qué es. Lo mismo referido a los «nombres» de todos aquellos que le acompañan en su vida diaria: tarda en pronunciarlos cuando saluda, y disimula la situación.
  5. Es advertido por familiares o amigos íntimos. Obviamente, cualquiera de las situaciones anteriores, al repetirse en forma regular, aunque al principio no sea todos los días, pero lo suficiente para ser advertido por el cónyuge, la pareja; alguno de los hijos o un amigo o compañero de trabajo. Por lo general, éste es uno de los aspectos en que más se tarda en reaccionar. La familia se asusta y decide consultar cuando ya ha pasado mucho tiempo (más de un año).
  6. Episodios de desorientación temporo-espacial. Aunque sea una desorientación por fracciones de segundos, donde de repente no «sabe» dónde está; a dónde se dirigía o qué hora o día es. Se desorienta en espacios muy conocidos, en los mismos trayectos o rutas de toda su vida, al punto de solicitar ayuda. Al progresar esos mismos episodios pueden repetirse aún dentro de su propia casa.
  7. Altera las actividades de la vida diaria. Obviamente, los olvidos dejan de ser «comunes» cuando afectan en forma regular las actividades más comunes del día o el rendimiento laboral.

SE PUEDE TRATAR

La buena noticia es que «los olvidos» tienen tratamiento. Cualquier médico relacionado con estas situaciones u enfermedades, puede tener una clara apreciación de la situación, aplicando un correcto interrogatorio y algunos sencillos métodos de evaluación como el MMT (Mini – Mental – Test) en el mismo escritorio.

Una serie de preguntas en menos de 15 minutos nos pueden decir si «los olvidos» están en una zona de enfermedad; después llega el tiempo del resto de los estudios para confirmar o descartar.

Como siempre repetimos, dar con el diagnóstico temprano aumenta las esperanzas de tratamientos en diferentes disciplinas de la salud, para enlentecer el progreso de la enfermedad, utilizando diferentes recursos para ello, que hoy la medicina nos provee. «Olvidarse de los olvidos, es el peor olvido».

(*) Médico Geriatra. M.P. N° 2727.