¿Por qué siempre tengo hambre?

Publicado por: 25/06/2019 0 comments 174 views

La especie humana posee reflejos para su defensa y subsistencia. Cerrar los ojos automáticamente ante un ruido, abrigarse cuando hace frío, son algunos ejemplos. Los tiempos han cambiado y alguno de estos mecanismos innatos de la especie ya no son útiles y hasta podrían ser perjudiciales.

Dr. Marcelo Blank (*)

Analicemos la siguiente situación: año 1000 antes de Cristo. En un buen día una persona comía cada 24 horas. Por tal motivo no paraban de comer hasta terminada la comida, buscando la posibilidad de acumular reservas.
Esto es lo que les voy a explicar hoy: la diferencia entre aporte calórico, saciedad y sensación de saciedad.
El aporte calórico de una porción adecuada, por ejemplo, una milanesa con puré es suficiente en calidad y cantidad para producir saciedad. El tema es la sensación de saciedad, la cual aparece aproximadamente 30 minutos después del último bocado; algo así como si el flotador del tanque dejaría gotear agua 30 minutos antes de cortar el suministro.
¿Y esto por qué sucede? Por un prehistórico mecanismo de subsistencia de la especie no anula el hambre hasta 30 minutos después de haber comido el último bocado de una porción adecuada, aun sabiendo que la ingesta posterior está de más.
Lo particular de ello es que ciertas personas acumulan todo este exceso de comida en su cuerpo en lugar de eliminarlo. Estos individuos no eran más que los elegidos en la antigüedad para perpetrar la especie, vale decir tenían la capacidad de acumular grasa. Esta situación que, en su momento fue un beneficio, hoy la conocemos como la predisposición al sobrepeso.
Hace unos años un paciente interrumpió mi relato y me dijo: “Marcelo entonces yo no estoy gordo soy un elegido por la naturaleza para perpetuar la especie”, a lo que respondí: “no, hoy sabemos que la genética que se va a seleccionar es la de las personas bien alimentadas que realizan ejercicio físico”.

Embarazo
¿Por qué debe de cuidarse tanto la embarazada? La naturaleza dice lo mismo que hace 1500 años, “baso la subsistencia de la especie en esta señora por lo tanto la pongo en una situación de hambre permanente y le doy la posibilidad de almacenar, en forma de grasa, lo que ha comido de más, mañana no sé si habrá alimentos”.
Las soluciones:
—Comé en un ambiente relajado, despacio, y masticá bien los alimentos.
—Consumí cantidades adecuadas. Recordá que más de lo debido se acumula en forma de grasa.
—¿Qué pasa si comés menos de lo indicado? Esta es una de las causas por las que fracasan las dietas hipocalóricas, no sólo que comer menos de lo que tenés que comer no sirve, sino que se producen una serie de mecanismos compensadores que terminan en el famoso y nunca bien ponderado efecto rebote. Hay algo que se llama memoria ponderal, y es que el peso tiende siempre a volver al peso máximo por lo que, si no vas a hacer bien las cosas, mejor no intentarlo.
—Priorizá alimentos naturales a los manufacturados ya que los primeros causan saciedad antes que los últimos.
—Evitá el sedentarismo. Contrariamente a la creencia popular los deportistas aficionados comen menos y mejor que los sedentarios.

(*) Médico nutricionista.

PARA PENSAR
>La naturaleza estimula el sedentarismo y la ganancia de peso. No entiende que ya no es necesario dormir todo el día para salir a cazar y menos comprende que, en muchos casos, las personas tienen acceso al alimento sin necesidad de moverse de sus casas por varios días y hasta meses. Te recomiendo que cambies tus hábitos. Controlá tu ingesta de alimentos y realizá ejercicio físico.