Ronda de gestantes, cuando el círculo tiene su magia

Publicado por: 12/10/2018 0 comments 36 views

En Tinkunaco, las rondas de gestantes fueron creciendo y transformándose. Comenzaron reuniendo a mujeres en busca de una visión más integral sobre el parto y hoy este círculo se integra de familias gestantes.

Cintia Lorena Díaz

En sus inicios, siendo Profesora de Educación Física se dedicó a crear un sistema fitness para embarazadas. Su curioso interés por la maternidad la llevo hasta Estados Unidos para especializarse como preparadora física para el parto y educadora para el nacimiento. Y fue en ese viaje donde Claudia Barreyro descubrió lo que realmente quería hacer: una doula. “Cuando llegue a Yale University justamente empezaban a presentar los programas para formarse como doula, esta figura comenzaba a ser parte del sistema de salud en EEUU hace 30 años atrás”, cuenta.

-¿Qué es una doula?
-Es la mujer que acompaña en los partos desde lo emocional y desde el toque terapéutico. Yo digo que es la escenógrafa del parto, porque desde lo invisible observa todo y acompaña desde un masaje, un mimo, preparando una comida o la ducha. Conoce sobre los tiempos del parto, sabe cuando es el momento del traslado al sanatorio. Así empecé, como doula acompañando partos.

-¿De dónde viene esta tradición?
-La doula es la mujer más sabedora de partos, la que más había parido o la pariente que más conexión tenía con la embarazada. El nacimiento siempre fue territorio femenino, la parturienta históricamente fue acompañada por una o varias mujeres en este proceso. Esto se fue perdiendo cuando la familia patriarcal se fue disociando.

-¿Cuándo perdimos esa tradición?
-Cuando se industrializó el nacimiento. Parir en sanatorios es una moda, deben pasar más de 100 años para que un hábito se considere costumbre. Lo normal es nacer y morir en casa, y ahora se nos ha robado ese momento, porque han vuelto patológico el nacimiento. El médico antes intervenía únicamente cuando la mujer estaba enferma, los partos eran acompañados por la partera. Con el tiempo desplazaron a la partera y los médicos se posicionaron en ese lugar. Hoy la partera no es la mujer que acompaña a la parturienta, es la mujer que acompaña al médico.
Hoy los cursos de pre-parto son breves, se habla sobre enfermedades, de cosas que pueden ocurrir en vez de tomar al parto como algo natural de la mujer. Hoy las mujeres estamos siendo asustadas, nos quieren hacer pensar que no podemos parir, que nuestro cuerpo no está preparado, que si no es con ayuda externa no podemos parir.

-¿Cuáles tu propuesta desde Tinkunaco?
-Cuando vi en EEUU esta atención multifacética pensé “como me gustaría que en Santa Fe haya esto”, y me largué pensando en dar a la mujer una visión más integral de lo que era el parto. Hoy en la segunda etapa de Tinkunaco apunto a la familia de gestantes. Nos extendimos más a la crianza natural, tal vez, queriendo volver a tejer ese tejido que se rompió, ese tejido de tribu, de familia.

-¿Qué son las rondas de gestantes?
-Confío mucho en la magia, y sé que cuando se abre una ronda en el lugar que sea, siempre aparece la magia. El espíritu de este círculo de mujeres y hombres es que se sientan protegidos, confiados, cuidados por la tribu. Saben que pueden compartir miedos, alegrías, preguntas que no pueden hacer en un asado porque serían juzgados. Y saben que en la ronda no se juzga, lo que se habla allí, queda allí. Es un lugar muy sagrado, muy preservado. Es algo sobre lo que no hace falta insistir, porque quien se sienta en una ronda percibe el respeto, el sostén, la escucha; todos nos miramos entre todos, y cada uno tiene su momento para hablar el tiempo que necesite hacerlo. No hay un dueño del saber en la ronda, todos hacen su aporte.

-¿Qué manifiestan como preocupación en esas rondas?
-Los miedos son siempre los mismos: no saber parir, no darse cuenta que están de parto, que el niño tenga una dificultad, no ser buenos padres. Les preocupa trabajar mucho y no tener tiempo para compartir con sus hijos y también les preocupa mucho la opinión de los otros. La gente tira opiniones sin mucho cuidado, sin tener en cuenta quién toma el concejo. Les preocupa que no sean respetados sus derechos en el sanatorio y también, la invasión a sus cuerpos.

-¿Hoy las parejas están eligiendo tener sus bebes en sus casas?
-Siempre existió. Parir en casa es más antiguo que parir en una institución. Me van a decir ‘sí, pero antes no había tantos conocimientos médicos como ahora; y la mujer está más protegida en un hospital que en su casa. Y es verdad, cuando el embarazo está en peligro o hay alguna patología. Pero cuando el cuerpo de la mujer está funcionando en la normalidad deberíamos ser libres para parir. Se le tira toda la responsabilidad a la pareja que elije parir en casa y nadie se pregunta por qué no hay profesionales que se animen a cuidar a esa familia en casa. ¿No creen en el cuerpo de la mujer? ¿Creen más en la tecnología que en la naturaleza?

-¿Que implica ser padres gestantes conscientes?
-Cuando empezamos a conocer los ciclos de nuestros cuerpos, los ciclos de la sexualidad, cuando nos damos cuenta que la educación de nuestros hijos no es cuestión de doblegarlos sino de ser empáticos y pasar todo por el amor y no por la obligación. Entrar en una conciencia de empatía con nosotros mismos, con quién nos acompaña. A ver lo importante dentro de lo importante, lo que de verdad vale.

-¿Y cuál es el lugar del hombre en esta ronda?
-El hombre está empezando a tomar su lugar en la familia ya no de autoridad, de patriarcado, sino de compañero, de participe en la crianza del hijo.

-¿Estaba excluido o se auto-excluyó?
-Tal vez las dos cosas. Tal vez, también las mujeres tomamos ese territorio como nuestro y hoy nos estamos dando cuenta que es muy lindo tenerlos a nuestro lado.