Cuidados de la piel al sol

El exceso de exposiciones en horarios inadecuados y la escasa protección son la combinación que convierte al sol en un riesgo potencial. Es fundamental crear hábitos de conducta frente al sol y que se pueda disfrutar en forma segura.

Durante la primavera y el verano es habitual una mayor exposición a los rayos solares. Los días son más largos, la temperatura es más agradable y se trata de disfrutar de momentos de esparcimiento con actividades al aire libre. Pero no menos cierto es que las exposiciones prolongadas al sol pueden afectar la salud.

Más allá de la recomendación de evitar el sol en un determinado horario porque puede ser nocivo -entre las 11 y las 15.30 horas-, es importante extremar los cuidados de la piel durante todo el verano.

La obsesión por estar bronceados incide en el aumento de las patologías cutáneas derivadas de las largas exposiciones a los rayos ultravioletas y, muchas veces, sin la protección adecuada.

Tomar sol en exceso y sin las precauciones necesarias puede acarrear, entre otros problemas graves de salud como el cáncer, quemaduras, manchas de pigmentación y el inevitable fotoenvejecimiento prematuro de la piel. 

PUNTOS DE PREVENCION

Es fundamental tomar conciencia sobre la importancia de protegerse de los rayos solares, sea cuando se tome sol o en la exposición diaria en la calle.

Entre las recomendaciones que año a año se encarga de publicitar la Asociación Argentina de Dermatología, se sugiere elegir y buscar la sombra de un árbol, una sombrilla o un techo; usar gorro al caminar durante el día.

También usar anteojos de sol y, para las personas con pieles claras, vestir remeras con mangas y colocarse protector si se va a estar mucho tiempo en la calle en horas del mediodía. No exponer al sol en forma directa a niños menores de un año y tener en cuenta que, desde los 6 meses, los bebés pueden empezar a usar protector solar.

PARA LOS QUE TOMAN SOL

Para aquellos que gustan de exponerse al sol, además de evitar hacerlo en el horario inadecuado, cuando los rayos ultravioletas son más intensos, deben aplicarse un protector solar de alto espectro que tenga acción contra la radiación UVB y UVA con factor de protección de 30 o más. La crema debe colocarse media hora antes de la exposición al sol y renovarse cada dos horas.

No deben excederse en el tiempo bajo el sol. Para los que quieren lucir un bronceado deben empezar paulatinamente: 15 minutos por día primero, media hora después hasta llegar a una hora, no más de ese tiempo porque pueden producirse quemaduras de primer y segundo grado.

Hay que tener en cuenta que las nubes dejan pasar el sol, que la arena, el agua y la nieve aumentan su acción al igual que algunos medicamentos.

Acerca de los rayos

De las radiaciones que emite el sol, los rayos UVB y UVA son los que producen efectos negativos sobre la piel. La acción de los UVB es conocida porque muchas personas han padecido sus consecuencias: un bronceado rápido a costa de un exceso de energía solar, que se traduce en una fuerte sensación de calor corporal, enrojecimiento e inflamación de la piel.

Los rayos UVA desarrollan una acción más dañina y menos evidente a corto plazo. No producen ningún síntoma inmediato pero penetran en profundidad y dejan secuelas irreversibles que se manifiestan con el paso de los años. Éstas son: intolerancia al sol, envejecimiento prematuro de la piel, manchas de pigmentación o cáncer de piel.

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