Manos limpias y ambientes ventilados, dos claves para no enfermarse cuando llega el frío

Gripe y bronquiolitis son las patologías más frecuentes cuando empiezan a registrarse las altas temperaturas. La buena noticia es que existen medidas de prevención para evitarlas.

Con la llegada de las bajas temperaturas, aumentan los casos de infecciones respiratorias, como la bronquiolitis (en menores de dos años), la bronquitis, la gripe y la neumonía, en niños y adultos.

La bronquiolitis es la enfermedad respiratoria más frecuente en menores de dos años, con una alta incidencia en menores de un año. Se trata de un cuadro de obstrucción bronquial, que se da en un primer episodio.

Debido a la inflamación de la vía aérea, al bebé le cuesta trabajo respirar normalmente y por eso aparece un pequeño silbido. Entre el 90 y 95 % de los cuadros se producen por el virus sincicial respiratorio (VSR). Hacia los 3 años de edad el 90 % de los niños genera anticuerpos contra este virus.

Todos los años, en el hospital de niños Orlando Alassia se nuestra ciudad se registran casos de bronquiolitis. El aumento de los casos coincide con el otoño-invierno y luego vuelve a hacer un pico en la primavera.

Para prevenir la bronquiolitis no existe una vacuna, por eso es muy importante evitar la exposición al virus, especialmente de los grupos más vulnerables: prematuros o con bajo peso de nacimiento; menores de 3 meses; inmunodeficientes; niños con cardiopatías congénitas, con enfermedades pulmonares crónicas o neuromusculares; y desnutridos.

Otros factores que aumentan el riesgo relativo son la falta de lactancia materna, los niños que son fumadores pasivos, antecedentes familiares de asma, el hacinamiento y la asistencia a guarderías infantiles.

Las recomendaciones para prevenir las enfermedades respiratorias podrían resumirse en tres consejos básicos: lavarse las manos, no fumar y ventilar los ambientes.

Gripe

La gripe es otro de los cuadros más frecuentes cuando llega el frío. Produce un cuadro de fiebre alta, tos y dolores musculares que, en algunas personas con factores de riesgo, puede motivar internación y gravedad.

Por eso es imprescindible que se vacunen menores de entre 6 meses y 2 años, embarazadas, puérperas, personal de salud, mayores de 65 años y enfermos crónicos (con asma, Epoc, insuficiencia cardíaca, cardiopatías congénitas, VIH, obesidad, diabetes, insuficiencia renal, etc.).

Al respecto, es importante aclarar que la vacuna no previene la aparición de un cuadro respiratorio, sino sus complicaciones.

Enfermedades respiratorias: medidas de prevención

Extremar la higiene. Lavarse las manos con frecuencia es una de las medidas más importantes, sobre todo luego de tocar algún objeto o superficie o estar de regreso en el hogar tras viajar en transporte público. El lavado debe ser despacio y a conciencia, sin que quede ninguna zona sin limpiar.

Mantener la casa limpia y desinfectada. Ésto, especialmente en los lugares donde se cocina o come, sobre todo si ya hay un enfermo en la familia. Limpiar también más a menudo los picaportes de las puertas, el baño, las superficies de los muebles, el teléfono, etc. porque el contagio también se produce por contacto directo con una superficie contaminada.

Ventilar el hogar. Todas las mañanas es conveniente abrir las ventanas y ventilar la casa durante diez minutos aproximadamente. Así se renueva el aire y si algún miembro de la familia está afectado es más fácil evitar el contagio.

Taparse la boca al estornudar o toser. Es aconsejable utilizar también un pañuelo de papel desechable, para evitar que las gotas respiratorias expulsadas contaminen a otras personas. Después de sonarse la nariz, hay que tirar el pañuelo utilizado a la basura y lavarse las manos inmediatamente.

Llevar una vida sana. Si llevás hábitos saludables y una dieta equilibrada vas a poder evitar que bajen tus defensas y vas a mantener fuerte tu sistema inmune.

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