Dormir poco engorda

Varios expertos consideran que dormir menos de 7 horas por noche puede tener consecuencias negativas para el organismo y el cerebro. Incluso, la falta de sueño puede provocar sobrepeso y obesidad.

Por la Dra. Virginia Busnelli (*)

Dormir de manera insuficiente reduce el metabolismo entre un 8-10%, es decir que el cuerpo gastará menos energía que lo que gastaría si durmiera la cantidad de horas necesarias. Distintas investigaciones científicas han observado, además, que las personas que duermen menos horas parecen preferir los alimentos que contienen más calorías y carbohidratos, con lo cual, son más propensas a comer en exceso diariamente y por ende a aumentar de peso.

Las horas de sueño son las que mantienen un equilibrio saludable de la hormona que nos hace sentir hambre (la grelina) y de la que nos hace sentir llenos (la leptina). Cuando no se duerme la cantidad de horas suficientes y de forma continua, el equilibrio se pierde y la concentración de grelina aumenta y la de leptina disminuye. Esta desregulación hormonal genera que se tenga más hambre a diferencia de cuando uno ha descansado bien.

Asimismo, el sueño influye en la forma en que el organismo reacciona sobre la insulina (la hormona que controla la cantidad de glucosa en la sangre). La falta de horas de sueño o un sueño de mala calidad, provoca una concentración de azúcar en la sangre más alta que la normal, con lo cual puede aumentar el riesgo de sufrir diabetes o empeorar su evolución. Es importante destacar, además, que las personas con falta de sueño tienen menor probabilidad de ser físicamente activas, lo que deriva en un menor gasto de energía. Si al aumento del apetito y el deseo de comer, se une la reducción de la actividad, se hace evidente el importante papel que el sueño puede jugar en la gestión del peso corporal.

Recomendaciones para un buen descanso

1)  Evitar el consumo de bebidas estimulantes. Entre ellas se encuentran las bebidas con cafeína y las alcohólicas. Se recomienda no consumirlas por lo menos desde seis horas antes de dormir.

2)  Generar un clima propicio. Una temperatura adecuada, la mayor oscuridad posible y evitar ruidos que interrumpan el descanso ayudará a que la persona se duerma más fácil.

3)   Mejorar hábitos alimentarios. Se recomienda llevar a cabo un plan de alimentación saludable diario y realizar una cena liviana, ya que no es aconsejable dormir con el estómago lleno pero tampoco con el estómago vacío. Se recomienda una comida equilibrada, liviana y sana por lo menos tres horas antes de acostarte.

4)   Incorporar el ejercicio a la rutina. Realizar ejercicio favorece el ciclo del sueño.

5)   Respetar la rutina del sueño. Tratar de acostarse y levantarse a la misma hora siempre que sea posible.

El mes pasado tuvo lugar el Día Mundial del Sueño. En ese marco es importante que tengamos en cuenta, siempre, que se debe descansar adecuadamente. Hagamos caso a las señales (ronquidos; interrupciones en respiración; despertarse varias veces durante la noche; rechinar los dientes) y consultemos a un especialista que nos ayude a equilibrar nuestra rutina para poder descansar mejor, incorporar hábitos alimentarios y el ejercicio a nuestra vida diaria.

 (*) Médica especialista en Nutrición. MN 110351.

 

Las horas de sueño son las que mantienen un equilibrio saludable de la hormona que nos hace sentir hambre (la grelina) y de la que nos hace sentir llenos (la leptina). Cuando no se duerme la cantidad de horas suficientes y de forma continua, el equilibrio se pierde y la concentración de grelina aumenta y la de leptina disminuye. 

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