El alcohol en gel, un aliado en el invierno

El uso diario del alcohol en gel es un arma fundamental para luchar contra las bacterias, ya que tiene como objetivo primario eliminar los microorganismos dañinos, sin dañar la piel. De todas formas, este compañero no reemplaza en ningún caso el lavado de manos.

El alcohol en gel es un excelente compañero a la hora de prevenir el contagio de las enfermedades durante el invierno. Su aplicación es simple y rápida, y brinda protección.

Algunas de sus principales ventajas son: reduce la presencia de elementos nocivos en las manos (como bacterias, virus y hongos), evita el resecamiento de la piel, es fácil de llevar a todos lados por su práctico tamaño y brinda protección en sólo cuestión de segundos.

Diariamente, transportamos en nuestras manos miles de gérmenes que pueden ser causantes de múltiples enfermedades prevenibles. Por eso, para estar protegidos incluso cuando estamos fuera de nuestros hogares, el alcohol en gel contribuye al cuidado de la salud gracias a su poderosa acción antiséptica.

Además, el alcohol en gel permite mantener la higiene de las manos en ocasiones en las que es difícil lograrlo por falta de recursos o por una situación de apuro. Un ejemplo claro es un viaje.

Puede ser utilizado cuantas veces sea necesario, ya que no daña la piel. Es un aliado cuando uno pasa todo el día fuera de su casa, tiene que ir al trabajo o a la escuela y tiene que utilizar el transporte público.

Es importante recordar que ciertos virus pueden sobrevivir hasta más de veinte minutos en la superficie de los objetos, por lo que los pasamanos del transporte público se convierten en grandes focos de infección.

El uso de transportes públicos como el colectivo o el taxi puede multiplicar por seis el riesgo de padecer infecciones respiratorias agudas, sobre todo en los usuarios esporádicos.

El lavado de manos, fundamental

El alcohol en gel, en ningún caso, reemplaza el lavado de manos con agua y jabón. Esta práctica, que se aprende ya desde el jardín de infantes, es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades.

Las manos están en contacto con innumerable cantidad de objetos y personas, y también con gérmenes que pueden ser perjudiciales para la salud. Cuando una persona no se lava las manos con jabón pueden transmitir bacterias, virus y parásitos ya sea por contacto directo (tocando a otra persona) o indirectamente (mediante superficies).

El lavado de manos apropiado requiere de jabón y sólo una pequeña cantidad de agua. Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, las muñecas, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, por lo menos durante 20 segundos. Luego, se deben enjuagar bien con agua segura y secarlas, ya sea con una toalla limpia o agitando las manos.

Para que el lavado sea realmente efectivo, siempre se debe utilizar jabón. Si se usan adecuadamente, todos los jabones son igualmente efectivos para remover los gérmenes que causan enfermedades.

¿Para qué sirve lavarse las manos? Los variados agentes infecciosos que pueden producir diarrea, por ejemplo, se transmiten habitualmente por la vía fecal-oral, es decir por la ingesta de agua o alimentos contaminados y también por la contaminación directa de las manos. El lavado de manos con jabón interrumpe el ciclo de esta contaminación.

Las infecciones respiratorias agudas, como la gripe o la neumonía, pueden evitarse con el lavado frecuente de manos. También los parásitos intestinales e algunas infecciones en la piel y los ojos. Esta sencilla práctica de higiene es el modo más efectivo de cuidar la salud.

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