Un salvavidas llamado MARCAPASOS

Generalmente, el cansancio de los adultos mayores se atribuye a los años. Frases como “camina diez pasos y se cansa, pero es normal porque tiene casi 80 años” son habituales en ámbitos familiares. Sin embargo, ese puede ser un síntoma de una patología cardíaca y de que esa persona necesita un marcapasos.

Por Mónica Ritacca

El doctor Agustín Picolini, médico cardiólogo y electrofisiólogo, conversó con Viví Mejor acerca de un dispositivo que puede ser la solución para volver a tener calidad de vida y, sobre todo, evitar una muerte súbita en personas cuya frecuencia cardíaca es baja.

—¿Qué es y para qué sirve un marcapasos?

—El marcapasos es un dispositivo electrónico con cables. El corazón necesita un estímulo eléctrico para tener latidos. Cuando ese estímulo falla necesitamos hacerlo de manera artificial. Para eso es el marcapasos, para estimular el corazón y generar latidos cardíacos. Es un generador eléctrico que va implantado en el tórax y desde ahí parten uno, dos o tres cables, según el paciente, que ingresan por una vena del tórax hacia dentro del corazón y se fijan en las paredes endocárdicas. Dura 8 años aproximadamente.

—¿Cuáles son las causas por las que puede fallar el estímulo eléctrico que genera los latidos?

—Hay muchas. La más frecuente es el bloqueo aurículo-ventricular. Se interrumpe la comunicación eléctrica desde donde nace hasta donde debería llegar y no se generan los latidos. Cuando hay bloqueo aurículo-ventricular la caída de la frecuencia cardíaca puede ser súbita, y ese es el mayor peligro.

Otra patología es la disfunción sinusal, es decir cuando el marcapasos natural que tiene el corazón se empieza a agotar y la frecuencia cardíaca empieza a disminuir.

El marcapasos, frecuentemente, se utiliza en adultos mayores, después de los 65 o 70 años.  Hay niños que nacen con cardiopatías congénitas que lo necesitan, pero no es lo más habitual.

—¿Hay síntomas que avisen la necesidad de un marcapasos?

— Mareos, cansancio y síncopes son avisos que pueden estar alertando de un bloqueo aurículo-ventricular. Si uno hace chequeos periódicos se puede ir viendo en electrocardiogramas y holters la evolución de estas patologías. Cuando alguien sufre un síncope, es decir se desvaneció producto a que se quedó sin latidos, generalmente se recupera. Pero hay casos que eso no ocurre, y se produce una muerte súbita.

—¿El estilo de vida que se llevó de joven influye, por ejemplo haber sido fumador?

—Para responder eso hay que diferenciar por qué se coloca el marcapasos. Si la disfunción eléctrica es primaria, o sea propiamente de los “cables” del corazón, no tiene nada que ver la vida que se haya llevado. Es mas bien algo de la evolución natural del hombre o hereditario. Si la disfunción eléctrica es secundaria, por ejemplo hay un bloqueo aurículo-ventricular producto de la oclusión en alguna arteria producto del cigarrillo ahí si. Dicho de otro modo: el tabaquismo puede generar oclusión en alguna arteria y que no le llegue irrigación a esos cables y puede hacer que aparezcan bloqueos.

—¿Cómo es el procedimiento para colocar un marcapasos?

—Es un procedimiento quirúrgico. Hay dos tipos de ingresos: el programado o el de urgencia, que es cuando hubo un bloqueo completo. Dura una hora. Se hace con anestesia local, salvo algunos casos, en la zona del tórax. Consiste en una incisión de 4 centímetros debajo del tejido adiposo, y se coloca.

Desde la zona donde va el generador sale una vena y desde ahí se ingresa al corazón. Después se sutura y lo único que queda es un relieve pero si el paciente es muy flaco. El marcapasos tiene un centímetro de espesor, por eso.

La internación es de un día, pero hay veces que se les da de ata inmediatamente después de terminado el procedimiento.

—¿Cuáles son los recaudos que hay que tener con un marcapasos colocado?

—Al principio hay que tratar de no mover el brazo pero luego se hace una vida normal. De hecho se puede correr y hacer deportes que no sean de contacto, como el rugby. Muchos creen que no pueden usar el celular, pero eso es un mito. Las grandes limitaciones son los imanes, que tienen que estar alejados, y los electrodomésticos que usan, que tienen que tener buena descarga eléctrica.

La mejoría con un marcapasos es evidente. Los pacientes dejan de estar cansados, de desmayarse y golpearse y, obviamente, evitan tener una muerte súbita.

—¿Qué le diría a las personas que precisan un marcapasos y tienen temor?

— Es normal que sientan miedo. En tono de broma, antes de llevar a cabo el procedimiento le pregunto al paciente si está asustado y me dice que sí, a lo que le respondo que entonces es una persona normal. La verdad es que la vida que se puede llevar después de un marcapasos es absolutamente normal, con algunos recaudos nomás. Pero para responder a la pregunta, le diría que tiene que tener en cuenta el riesgo beneficio. El beneficio es evitar una muerte súbita y los riesgos de complicaciones son relativamente bajos.

 

Muchos creen que con un marcapasos no pueden usar el celular, pero eso es un mito.

 

EN PRIMERA PERSONA

Guillermo es santafesino y tiene un marcapasos. Ronda los 50 años de edad. Éste es su testimonio.

“Lo que me alertó fueron episodios de cansancio y desgano constantes. Al principio, se lo atribuía en parte a un ataque de pánico y a mi falta de actividad física. Por el solo hecho de caminar unas pocas cuadras, me agotaba y sentía una rara sensación de dificultad al respirar. Como no era normal en mí y creyendo que solo se trataba de un cuadro de estrés; decidí consultar con un Psiquiatra, con quien inicio un tratamiento a tal fin. Con el correr de los días, noto que no había mejoría y mis síntomas continuaban.

Estando en mi lugar de trabajo, tuve un episodio de una fuerte descompensación provocada por mareos y palpitaciones muy fuertes, lo que me llevó a ir de inmediato a la guardia de una clínica de la ciudad. Allí esperé en la guardia, y luego de una serie de controles rutinarios, se determina a través de un ECG, una arritmia importante.

Como no había cama para internación, me derivan a un sanatorio. Inmediatamente me colocan un holter por 24 hs. Al cabo del mismo se me diagnostica un bloqueo aurículoventricular completo (de 3er grado), cuya solución es únicamente a través del implante de un marcapasos, lo que demandaría internación urgente en Unidad Coronaria. Y así fue, siendo mi debut en internación en un sanatorio con 30 de pulsaciones.

Soy de realizar poca actividad física, y fumaba entre 3 a 5 cigarrillos por día, nunca en exceso. Mi vida cotidiana se caracteriza por ser más bien sedentaria. Camino poco, ya que trabajo en una oficina gran parte del día. Tengo los problemas cotidianos de cualquiera en estos días, pero nada que haya podido desencadenar esta situación. Antes sentía que las dificultades y los obstáculos de la vida, me avasallaban. Hoy es distinto, actualmente vivo en una zona no urbana, más cerca de lo natural. Cuando se vive una experiencia de esta magnitud, uno toma consciencia y las situaciones se enfrentan de otra manera. Se da prioridad a lo que realmente lo tiene y los problemas se enfrentan sin pensar que son tan difíciles de solucionar.

Los cuidados son mínimos. Controles cada 6 meses, tanto con el cardiólogo como con el electrofisiatra; que es el que verifica y controla el estado de la batería, funcionamiento, historial cardíaco del marcapasos. Ya que dependo del 100 % del mismo. Las precauciones son pocas: no debo utilizar aparatos con electroimanes, no permanecer muchas horas al sol en hora pico, no utilizar el celular del lado implantado y menos aún, mientras se está cargando. Debo advertir a los profesionales ante la realización de cualquier estudio complejo: radiografías, tomografías, etc. Además, debo poner en conocimiento previo al odontólogo y nunca realizar una resonancia magnética. En caso de realizar viajes en avión, debo comunicar mi condición en el check-in ya que puedo accionar el detector de metales o se puede descalibrar el marcapasos al pasar por el scanner y puede perjudicar el normal funcionamiento. Todo lo que debo realizar de ahora en adelante, es absolutamente normal y fácil de llevar adelante. Solo se trata de tener una conducta y disciplina constante.

Hoy doy gracias a Dios y a ese cuerpo maravilloso de médicos que me dieron una excelente calidad de vida, ya que de lo contrario incurriría en una muerte prontamente inevitable”.

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