La explicación de “pensar en nada”

No es posible pensar en nada porque el cerebro trabaja continuamente. Lo que ocurre es que  lo hace a escondidas. La mayoría de las veces el cerebro activa de manera inconsciente la “red neuronal por defecto”. 

Por el Dr. Hugo Valderrama (*)

Con distinta frecuencia puede sucederle que deja de mirar algo en concreto, disminuye la percepción de su entorno y pasa algunos minutos sin saber en qué estaba pensando. Si le preguntan “¿en qué pensás?”,responde “en nada”. Puede tener una sutil y difusa sensación que se cruzaron muchos pensamientos, pero no logra definir ninguno.

La mayoría de las veces esto ocurre porque su cerebro activó de manera inconsciente la “red neuronal por defecto” (“default mode network”). Esta activación se da más a menudo cuando no hay tareas en nuestro entorno que demanden su atención.

Durante los primeros experimentos que se realizaron para investigar esta red neuronal,  se indicaba a los voluntarios que se relajaran y que no pensaran en algo en particular. Al mismo tiempo se medía con resonancia magnética su nivel de actividad cerebral. Estos estudios señalaron que durante el reposo el cerebro no está ocioso, sino que muestra una enorme cantidad de actividad espontánea entre múltiples regiones neuronales. En las últimas tres décadas un gran número de investigaciones científicas han adjudicado que este “modo automático” del cerebro se inicia para:

-       Revisar memorias.

-       Evaluar alternativas para el presente.

-       Relacionar experiencias personales con pensamientos sobre el futuro.

-       Planificar acciones.

Este proceso mental interno desconectado del mundo exterior, se asemeja a tener unos “secretarios” dentro de nuestro cerebro. Cuando tenemos mucha información les pedimos que nos den una mano para procesarla, ordenarla y valorar su utilidad. Si estos secretarios hablaran en voz alta mientras trabajan para que estemos conscientes de ello, tardarían más que si lo hacen concentrados, callados y sin las distracciones de los estímulos externos. Por ello que el ambiente óptimo para realizar su tarea es en las “oficinas del inconsciente”. Claro que una vez terminado su trabajo, intentan llamar al sector consciente para darnos sus reportes y conclusiones.

Como si esto fuese poco, en este “modo automático” revisa vivencias sin presiones exteriores que determinen cuál priorizar. Dispone de recuerdos de todo tipo y las asociaciones creadas entre ellos suelen ser tan o más creativas, que cuando está concentrado en un problema puntual. Es por ello, puede suceder que al salir  del “modo automático” tenga la solución a un problema sin entender como se le ocurrió.

Su cerebro recibe tantos estímulos, que el mayor procesamiento lo hace de manera inconsciente. Lo cual no quita que luego en forma consciente, preste atención, se capacite y ejercite para poder actuar en forma más eficaz sobre lo procesado en contextos cambiantes. Ambos procesos trabajan como equipo, la clave está en el balance más efectivo.

Las neurociencias  aportan datos no solo sobre el funcionamiento normal de  estas redes neuronales en reposo, sino que también sobre la alteración de este balance. Dentro las causas multifactoriales de enfermedades como Alzheimer, autismo, esquizofrenia y depresión,  avanzan los estudios sobre una clara relación en la capacidad de entrar, permanecer o salir de estas redes neuronales automatizadas en reposo. Estos avances nos permitirán entender además desórdenes psicológicos y desarrollar posibles terapéuticas para todas estas afecciones.

No es posible pensar en nada. Nuestro cerebro trabaja continuamente, pero muchas veces a escondidas.

(*) Neurólogo. Máster en Neurociencias.

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