Sexualidad femenina: un misterio a descubrir por cada mujer

Publicado por: 14/09/2018 0 comments 69 views

La sexóloga Silvana Musso brindó una entrevista a Viví mejor. Ella entiende a la sexualidad femenina como un ministerio, algo desconocido. Desde ese desconocimiento, considera que  hay un mundo del cual no nos apropiamos y requiere ser explorado.

Cintia Díaz

 Madre, psicóloga,  sexóloga, cantante, pero fundamentalmente mujer. Para ella, la sexología es más un oficio que una profesión. Sus padres, ambos sexólogos,  integraron el movimiento que creó en Argentina la primera  “Asociación de educación sexual y sexología”,  en Rosario, a mediados de los setenta. Con doce años colaboraba con su  mamá a proyectar películas mientras daba clases de educación sexual en las escuelas, a los 20 ofrecía charlas y talleres para adolescentes y, desde hace unos 20 años, acompaña a las mujeres a reconectarse con lo Sagrado Femenino, impulsándolas a descubrir la fuerza y la libertad que despierta cuando conectan con ellas mismas.

Entre almohadones y  mate en mano, Silvana Musso recibió a Viví Mejor en su cálido consultorio para charlar sobre sexualidad.

 

-¿En qué se diferencia la sexualidad del sexo?

-La sexualidad es mucho más amplia que el sexo y que la genitalidad. Es una función que nos acompaña desde antes de nacer. Somos seres sexuados, no es que la sexualidad se despierta o aparece en algún momento de la vida.  La sexualidad tiene que ver con nuestra energía vital, con nuestra identidad, con los deseos, con nuestra vinculación afectiva, con lo que sentimos hacia nosotros mismos. Abarca el sexo biológico, nuestra identidad de género -o sea qué sentimos que somos-, cómo nos manifestamos, cómo actuamos hacia afuera, la intimidad, el erotismo, la pasión… toda la construcción que hacemos como seres humanos.

-¿Qué es lo que provocó que muchas mujeres se cierren a disfrutar de la sexualidad?

-El excedente económico, el capitalismo. Hubo un tiempo en que la sexualidad no estaba mediada por ningún tipo de tabú, las personas se vinculaban sexualmente  libremente, sin prejuicios. Hay culturas matrísticas en las que el eje está puesto en lo femenino y  las mujeres tienen otro tipo de libertades sexuales. Hoy mismo existen pequeñas sociedades donde conservan  estos principios, y las mujeres no tienen restricciones en cuanto a su sexualidad, al número de parejas. En ese tipo de culturas no importa como valor quién es el padre,  los hijos son hijos de la madre. Ahora, cuando en la sociedad aparece  el excedente y se origina la herencia, y el hombre empieza a tener un rol de querer garantizarse ese lugar de la herencia,  empieza la restricción de la sexualidad femenina. Porque ¿a quién voy a heredar mi excedente; al hijo de alguien que no sé de quién es? Ahí empezó el uso el cinturón de castidad de hierro. Hoy en día lo tenemos en la cabeza.

 

-¿Cuál fue el quiebre que motivó a que la mujer empiece a decir basta y comenzar a conectar con el gozo, el placer?

-Creo que son procesos que fueron mutando en la historia de la humanidad. Nacieron movimientos que empezaron a pelear por la igualdad, donde esa igualdad dejó en mayor desigualdad a las mujeres, por ejemplo la revolución Francesa.  Lo que si va pasando es que las mujeres en la medida en que nos empezamos a apropiar de nuestra propia voz y a decir lo que nos pasa, algo cambia. Al empezar a decir las cosas por nosotras mismas, muchas cosas ya no son como nos dijeron que eran, y una de esas es la sexualidad femenina.

 

-En tus talleres, ¿de qué modo vas invitando a reconectar con la sexualidad femenina?

-La sexualidad femenina es un gran misterio. No está explorada en verdad. Lo que se ha dicho lo han dicho los hombres. En los encuentros, el primer paso es poder empezar a hablar de lo que nos pasa como mujeres. La mayoría no se conoce, no se explora, no conoce su anatomía. Desde ese gran desconocimiento hay un mundo del cual no nos apropiamos y que queda en mano de ese otro; culturalmente al varón se le deposita un saber que no tiene ni ahí; la sexualidad femenina y masculina son muy  distintas, en cuanto a los tiempos, la sensibilidad. El segundo paso es que cada una pueda empezar a hablar de dónde está y de ahí en más todo lo que tiene por andar, también una parte importante es reconocer  todos los dolores ancestrales con los que cargamos las mujeres, porque venimos de una sexualidad que culturalmente es muy dolorosa para las mujeres. Digo, la sexualidad femenina es un misterio porque nadie puede venir a decirnos cómo es nuestra sexualidad, yo no le puedo decir a otra mujer qué le gusta o no, puedo impulsarla a esa búsqueda.

 

-¿La sexualidad y la espiritualidad se tocan?

-El orgasmo puede ser una meditación maravillosa.  Es una energía súper potente que tampoco está lo suficientemente explorada como sensación.  La filosofía oriental, especialmente el tantra, habla de la conexión que se produce cuando nos entregamos libremente;  la sexualidad es una conexión con la espiritualidad en el sentido de conexión con la totalidad, ese instante donde el ego se diluye y nos conectamos con el todo.

Una mujer que se siente sexualmente libre no es posible que sea dominada. Una mujer que se encuentra con su potencia, con su fuerza desde la sexualidad, con su libertad, con su autonomía para conocerse, explorarse, para descubrir a qué se abre y a qué no, nos cambia la cabeza. Y cuando las mujeres recuperamos ese poder decimos que no a tantas cosas. Por eso para mí es la energía vital, y cuando despertamos a la vitalidad ya no podemos quedarnos en el mismo lugar.

 

 

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La sexualidad femenina y masculina son muy distintas, en cuanto a los tiempos, la sensibilidad… La sexualidad femenina es un gran misterio. No está explorada en verdad. Lo que se ha dicho lo han dicho los hombres.