“Si me mando, ¿me seguís?”

Publicado por: 11/11/2019 0 comments 106 views

La puesta de límites es un asunto de los adultos, no de los adolescentes. Permitiendo que beban alcohol antes de los 18 años estamos habilitando la ilegalidad.


Psp. Ma. Alejandra Canavesio (*)

 

Varias veces, mientras bailábamos, me di cuenta de que Marcos no dejaba de mirarme— me contó Azul, con cierta vergüenza— Pero esas miradas que te hacen sentir incómoda, ¿viste? Y, en medio de la segunda tanda de rondas, me fui a un costado con Sol, que estaba descompuesta. Entonces Marcos se acercó, vino y me encaró de una: ‘Si yo me mando, ¿vos me seguís?… ¡Imaginate! Casi me muero. Yo soy re-tímida, vos sabés; además, ¡Andrés estaba ahí, bailando en una de las rondas!
—¿Conocés a Marcos?— le pregunté.
—¡Claro, Ale! ¡Es un compañero de mi curso!
—¿Y qué significa eso que te dijo?
-—Y… qué sé yo… Quería chapar— Se rió, con nerviosismo— Así empieza todo.
—¿Todo?… ¿Qué es todo?
—Ay, Ale, mirá lo que me preguntás… ¿No sabés que soy tímida?
—Eso es lo que me has dicho muchas veces, sí. De todos modos, para poder entender lo que me contás, preciso que me respondas lo que te pregunto.
—Ah, claro… ¿Qué me preguntaste?… Ah, sí… Todo es todo… Que si le gustás te ponés a chapar y, si querés, te mete mano… Pero, pará un cachito, nada de sexo, ¿eh?— agregó, batiendo una palma abierta frente a mis ojos.
—¿Ah, no?— dije yo— ¿Y chapar y que te meta mano qué es?
—Noooooooo, Ale; no te acostás con el chico. Lo que pasa es que en los cumples de 15, si te pasás de enfiestado, hacés cualquiera. Imaginate que yo estuve a punto de decirle que sí, y mi novio estaba bailando en una de las rondas…
—¿Y eso de estar ‘enfiestado’ qué quiere decir?
—Y, que estás re- en pe… y te reís, saltás y gritás, con la música a lo loco.
—¿Qué toman para estar re- en pe?
—Gancia, Fernet, Daikiri, Campari, Vodka… Y los grandes toman cerveza”.

 

Azul, Sol, Marcos y Andrés… Agustina, Lucas, Manuela, Pedro, Claudia, Diego, Zoe, etc., etc., etc. tienen 14 años y se “enfiestan” en cumpleaños de 15. No saben cuáles son los nombres de las calles de su barrio ni cómo lavarse un par de medias, pero conocen al dedillo acerca de bebidas alcohólicas. Y en medio de fiestas, en condiciones de indiscutible vulnerabilidad por estar bebidos y aturdidos, pierden el autocontrol, se exponen y hasta se ofrecen al manoseo físico y, muchas veces, así y ahí es donde se inician sexualmente. ¿De más está decir?… en estos ámbitos no están literalmente solos, porque allá, atrás o a un costado, están los adultos… “haciendo la suya”, que no es precisamente acompañarlos de modo conveniente.
“Ahora se usa así”, es el discurso que suelen ofrecer los padres, evidenciando a las claras la naturalización de una insensatez y un despropósito que los conduce a tirar la brújula y, por tanto, a no estar en condiciones de ser guías coherentes para sus hijos.
Permitiendo que beban antes de los 18 años estamos habilitando la ilegalidad… pero pretendemos que ellos acaten órdenes y respeten normas.
La puesta de límites es un asunto nuestro (no de ellos) y para la toma de decisiones la sobriedad es una condición indispensable.
Mientras no lo tengamos en claro los adultos, poco podremos hacer porque lo entiendan ellos: así que, señoras y señores, a despertar se ha dicho: “si me mando, ¿me siguen?”… CON LA VIDA DE NUESTROS HIJOS NO — SE — JUEGA.

(*) Psicopedagoga.