Sobrepeso en niños: una epidemia que crece y preocupa

Publicado por: 29/07/2016 0 comments 396 views

La obesidad infantil es una patología social muy actual que preocupa y alarma cada vez más a padres, especialistas y autoridades de la salud pública de todo el mundo, puesto que puede afectar no sólo el cuerpo, sino también la vida social y emocional de los niños.

Considerada una epidemia global, este trastorno es el desencadenante de muchas otras complicaciones, como la hipertensión arterial, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, entre otras. Cuando el sobrepeso se presenta en niños, su vida social y emocional se ve afectada. Los especialistas hacen hincapié en el valor de prevenirla con hábitos saludables, actividad física y alimentación sana.

 

Primer paso: Identificar la enfermedad

La obesidad en la niñez precisa ser identificada de manera temprana, para evitar sus consecuencias tanto en la niñez como en la vida adulta. Para su diagnóstico es fundamental una anamnesis al paciente y su familia, un examen físico y antropométrico y la realización de estudios de laboratorio. El diagnóstico ideal es aquel que se basa en el porcentaje de grasa del cuerpo, pero éste es difícilmente empleado en la práctica clínica, por lo tanto el método más utilizado, aunque menos sensible, es el IMC: una expresión del peso referido a la talla. En niños o niñas este parámetro cambia con la edad haciéndose necesario el uso de curvas que tomen en consideración la edad y el sexo.

 Por otra parte es fundamental diferenciar aquellos niños o niñas que presentan un patrón patológico de obesidad causado por enfermedades genéticas o endócrinas, de aquellos cuyas causas son debidas a una mal nutrición y a una vida sedentaria para orientar el tratamiento en consecuencia.

 

Signos que muestran que algo está pasando

Entre los signos más alarmantes se pueden destacar la aparición desde edades tempranas de modificaciones en el perfil lipídico, aumento del azúcar en sangre, problemas para respirar sobre todo en las horas de sueño, dolores articulares por el peso que tienen que soportar los huesos, baja autoestima, aislamiento social progresivo, problemas de atención y dificultades en el aprendizaje.

 

Abrir el ojo

Se debe prestar atención cuando se observa que el niño pesa y mide en talla más que la media para su edad establecida por las tablas de referencia, observando sus hábitos alimentarios y la cantidad de movimiento que realiza en el día. Este caso debe diferenciarse del de aquellos niños que pesan más que la media pero tienen una altura considerablemente menor, lo cual podría indicar algún trastorno genético o endócrino, lo que es menos frecuente.

 

Factores que llevan al desarrollo de la enfermedad

Son numerosos los elementos que predisponen al desarrollo de esta patología, por un lado podemos hablar de una predisposición genética, necesaria pero no suficiente, en interacción con factores metabólicos, endócrinos, nerviosos, neuroquímicos, culturales y familiares, superando un enfoque tan reduccionista como una diferencia entre el ingreso y gasto de energía.

Actualmente se habla de una epidemia de obesidad, y por la rapidez con la que las cifras han ido aumentando, se puede apuntar a que las causas principales están relacionadas con los cambios ambientales y de los estilos de vida ocurridos en las últimas décadas, como la mayor disponibilidad de alimentos ricos en grasas y azúcares, los cambios en los hábitos alimentarios tanto en calidad como en cantidad, la disminución de la actividad física programada y no programada, aumento de horas frente al televisor, computadora y/o los factores psicológicos y sociales, todo por supuesto en interacción con un componente genético que predispone a contraer esta patología.

 

Efectos no sólo físicos

Entre las consecuencias que conlleva la obesidad en la niñez podemos destacar una mayor prevalencia de padecimientos crónicos, como son las enfermedades cardiovasculares, dislipemias, diabetes tipo 2, insulinorresistencia, problemas osteoarticulares e hipertensión arterial. También pueden aparecer desórdenes depresivos, autoestima baja, apnea del sueño y esteatohepatitis o inflamación hepática debido a la acumulación de grasa en el hígado, y un mayor riesgo de morbimortalidad en la edad adulta.

 

Se puede prevenir

Con respecto a la prevención de la obesidad infantil, lo fundamental es la educación alimentaria nutricional, el fomentar la disminución del sedentarismo y aumento de actividad física, y crear conciencia sobre la relevancia de la problemática y sus consecuencias tanto en la niñez como en años posteriores.

 

Tratamiento

El tratamiento de la obesidad infantil no es fácil y en la mayoría de los casos conduce al fracaso, dado que la obesidad es una enfermedad marcadamente resistente a ser tratada, por lo tanto hay que destacar la relevancia de la prevención y el diagnóstico temprano.

Una vez instalada, el tratamiento requiere de un abordaje interdisciplinario que involucra al pediatra, al nutricionista, endocrinólogo, profesor de educación física, psicólogo, al núcleo familiar y maestros, debido al origen multifactorial de esta afección. El abordaje está basado en la educación alimentario-nutricional y en la promoción de estilos de vida activos mediante un incremento de la actividad tanto recreativa como deportiva.

 

Recomendaciones

La población adulta debe prestar especial atención al crecimiento de sus niños, concurrir a los controles pediátricos correspondientes para poder detectar problemas relacionados con el peso y, de ser necesaria, la visita a un especialista en nutrición para abordar tempranamente la patología. Tanto para su prevención como para su paliación, se recomienda un estilo de vida saludable con un aumento en el consumo de verduras y frutas frescas, carnes magras, lácteos descremados, cereales integrales, actividad física programada; y una disminución en el consumo de productos ricos en grasas y azúcares simples, y de un estilo de vida sedentario (televisión, computadoras, etc.).