Soltar las emociones tóxicas

Publicado por: 18/03/2019 0 comments 154 views

¿Cómo protegernos de nosotros mismos y cómo ponerles límites a las personas tóxicas qué nos rodean? Meditar, hacer yoga, comer sano, no caer en excesos de ningún tipo, observarte y observar pacientemente a quienes te rodean, son algunas de las primeras medidas que podemos tomar para desintoxicarnos.


Agustina Teresa Giménez (*)

Para mejorar por completo el cambio debe ser progresivo, armonioso e integral, es decir involucrando mente, cuerpo y alma. Reconocer las emociones en nosotros mismos y en otras personas es lo que nos va a permitir actuar, para defendernos o reconocer si nosotros mismos somos parte de ellas.
Las claves para tratar con esas actitudes o personas que, por el motivo que sea, nos oscurecen la vida son un trabajo constante y sostenido en el día a día. Esto no se trata de tips de autoayuda, quiero que te interpeles para que te observes, observes tus actitudes y pienses cuánto del día llevas movilizado por estas emociones destructivas. Hay distintas clasificaciones y se habla bastante de lo que es la “Gente Tóxica” pero podemos quedarnos más que nada con algunas emociones y actitudes que hacen que podamos reconocerlas en nosotros mismos y en otros.

Mediocridad: la mediocridad y el letargo son dos enemigos del éxito y para colmo son contagiosos, como cualquier otro de los síntomas de los que vamos a hablar. Trae una vida monótona, sin sobresaltos, pero también sin alegrías.
Queja: vivir constantemente notando la falta es lo que nos lleva a ella, si notas que te quejas seguido, empezá a ver qué resultados te trae. Los quejosos nos inundan de energía indeseable, el tema es quejarse.

Celos: por lo general vienen acompañados de inseguridad, dependencia, miedo, necesidad de control sobre todo e incapacidad de tolerar la frustración, se pueden dar en distintos niveles, en lo laboral, en la amistad o en la pareja. En cuestiones amorosas, se basan por lo general en delirios, como resultado de la falta de autoestima de quien los padece.

Culpa: este tipo de emoción siempre traslada el mensaje de que no eres lo suficientemente bueno, se trata de un chip instalado en lo profundo de todos y utilizado como mecanismo de control. Existen también quienes se encargan de endosarte culpas, tenés que tener claro que nadie es el dueño de tus emociones, ni vos sos el creador de las emociones ajenas.

Miedo: el temor intenta convencerte de que algo es real, provocando una separación entre vos y el presente, se encarga de decirte que no estas a salvo aunque lo estés, agudiza el dolor y el sufrimiento por algo que no paso y siquiera sabes si pasará. Te estanca…

Descalificación y crítica constante: quienes nos descalifican y nos hacen sentir como si fuéramos ‘nada‘ ante los demás, para opacarnos y poder “brillar”, ser el centro de la atención, son las personas que no pueden tolerar el éxito ajeno, pero que poco hacen por su propio mérito.

Ira: Es una emoción que se expresa a través del resentimiento o de la irritabilidad. A través de ella surgen la violencia verbal y hasta la violencia física, es importante que puedas detectar y controlar tus propios pensamientos y no que ellos terminen por controlarte a vos.

Irritabilidad: Si te molestas por absolutamente cualquier cosa que puedan decirte, está más que a la vista que el problema sos vos, que tenés que buscar y navegar en tu interior para saber qué es eso que te hace permanecer en estado de enojo constante.

Ser responsable de mi de manera integral es entonces el primer paso para eliminar estas actitudes y alejarnos o ayudar a quienes las tienen. Cuesta hacerse responsable, a veces es más fácil ir viendo lo que pasa por fuera y culpando a otros o a circunstancias externas por cómo estamos, o cómo nos sentimos, aunque es verdad que a veces la vida te desafía, te pone en aprietos y te lleva a lugares que no esperabas.
Cómo vamos transitando esos momentos es una decisión pura y exclusivamente personal, es tú decisión estar en paz o en guerra, triste o feliz por el aprendizaje que se aproxima.
Gracias presente, gracias aquí y ahora que me permites estar escribiendo estas palabras y que les permitirás a otros leerlas. Somos hermosos instantes que debemos abrazar, tenemos que empezar a intentar no estar más allá de este momento, preocupados por quien sabe qué, si nos ocupamos de ser felices ahora, lo que venga después no será más que alegrías. Námaste.

(*) Profesora de Yoga Integral.