Trastornos del aprendizaje: doble dificultad ante la modalidad virtual

Publicado por: 22/07/2020 0 comments 109 views

Desde el inicio de la cuarentena nacional hasta que se aprobó el protocolo de higiene y seguridad para la atención clínica programada propuesto por el Colegio de Psicopedagogos de Santa Fe, la mayoría de los alumnos con dificultades para el aprendizaje estuvieron trabajando sin apoyo y muchos no pudieron hacer ‘casi nada’. ¿Esto traerá consecuencias cuando se retomen las clases?


Analía De Luca

Desde que se inició la cuarentena en Argentina y se suspendieron las clases (el 19 de marzo) hasta que se aprobó el protocolo (19 de mayo), los alumnos santafesinos con dificultades para el aprendizaje estuvieron librados a su suerte: sin atención psicopedagógica -o con la poca que los profesionales pudieron brindar online-; con poca o ninguna contemplación por parte de las escuelas; muchos sin acceso a la tecnología; y otros tantos con papás que no pueden o no saben cómo asistirlos, “perdieron” casi tres meses de actividades educativas. Todo esto, sumado a las consecuencias propias del aislamiento social.

Según explicó a VIVÍ MEJOR la licenciada Sara Rueda (psicopedagoga, Mat. 568), ahora que se retomaron las consultas “los adolescentes consideran que están en un estrés y colapsados, rebasados de tareas de todas las escuelas y sin explicaciones, las consignas no se entienden, los apuntes son extensos, mal redactados, no tienen lógica, es imposible comprender así”.

“Por más que les manden un video, o un Zoom o un Meet, son un caos, muchos no se animan a preguntar o no pueden participar todos a la vez, si se hacen grupos siempre hay uno que pone que no se pudo conectar, está tildado, hay fallas de internet… Consideran que así no aprenden y la mayoría quiere volver al colegio”, relató.
Además, recordó que “el adolescente pasa un montón de cambios, extraña a su grupo, pero también esto de estar aplastados, desanimados, tener las rutinas cambiadas, perjudica el aprendizaje”,

Según la especialista, también hay que considerar el estrés de los padres: “hay papás muy cansados”. “Hay algunos que te dicen que no haga más nada hasta que empiecen las clases, hay otros que son super responsables, pero hay muchos que me dicen cómo enseño esto, en mi época lo hacíamos diferente… tengo que atender también las consultas de los papás‘, indicó.

Enseñanza dispar
Desde la suspensión de las clases, cada escuela administró su manera de enseñar en cuarentena, incluso los docentes de la misma escuela manejaron diferentes canales para hacer llegar las actividades a los alumnos: fotocopias que hay que pasar a retirar, los cuadernillos educativos oficiales, contenidos educativos por televisión, clases grupales por Zoom o Meet, envío de apuntes y videos por Whatsapp, o la plataforma Classroom. Pero no todos los chicos acceden a internet y en muchas casas hay pocos dispositivos tecnológicos -o ninguno- y muchas veces se comparten para el teletrabajo de algunos integrantes del grupo familiar o el acceso a los contenidos educativos de otros miembros de la familia, descontando las actividades de tipo ‘social‘ para las que ahora también es imprescindible contar con algún celular o computadora.

Pero si el acceso se dificulta para la mayoría de los alumnos, para aquellos con problemas del aprendizaje el problema es aún mayor. Según explicó Rueda, “desde que se suspendieron las clases hasta que estuvieron listos los protocolos los chicos no pudieron trabajar sin el apoyo habitual, la mayoría no hizo nada; están entregando las actividades recién ahora”. “Las escuelas deberían contemplar los casos de dificultades para el aprendizaje y priorizar la cantidad de tareas, no hacerlos leer en Zoom a los chicos con dislexia…”, opinó.

“Los chicos me dicen mi mamá hay cosas que no entiende, la seño lo da de otra manera… Yo veo que muy pocos docentes se esfuerzan, la mayoría manda choclos de fotocopias y consignas por mail y ahí no hay aprendizaje. Es leo para cumplir pero hay chicos que tienen problemas de aprendizaje, sin interacción con el otro, con lo que piensa el compañero, los chicos con dislexia van resolviendo con un otro, todo lo que es perceptivo se maneja con otro, y ahora están totalmente solos”, advirtió la especialista. “Personalmente, no entiendo las exigencias de la escuela en cumplir sí o sí, si no hay calificaciones. Además, la repitencia no es un castigo, es una necesidad aprender con sus pares, con un otro humano… no con tanta pantallas”, reflexionó.

Abandono de lo necesario

Rueda explicó que “los más chiquitos no creen que exista un virus que mata”. “Ellos dicen que quieren volver a la escuela para esta con sus amigos, hay una gran necesidad de estar con sus pares, distimia, desánimo, baja autoestima, todo lo que hace el encierro lo tienen todos, desde los más chiquitos a los más grandes”, agregó.
Es que “los niños y adolescentes no pueden dejar la terapia presencial, la cortaron tres meses y fue muy perjudicial, no solo la terapia psicopedagógica, en el Síndrome de Down también es fundamental la fonoaudiología, la Terapia Ocupacional en los más chiquitos, si hacen neurolíngüística tienen hasta masajes…todo este vacío es terrible porque más allá que lo podamos hacer por videollamada no podés interactuar en lo vincular, en lo emocional…los chicos con autismo necesitaban salir…Se perdió la especificidad de cada terapia y un abandono, aunque sea de un par de semanas, es muy importante y no se tuvo en cuenta eso”, admitió.